Inicio › Foros › Formación cofrade › Evangelio Dominical y Festividades › Evangelio Domingo 05/03/2017 1ª Semana de Cuaresma.
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3 marzo, 2017 a las 14:35 #10016
Anónimo
InactivoJesús ayuna cuarenta días y es tentadoLectura del santo Evangelio según San MateoEn aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre.
El tentador se le acercó y le dijo:
« Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes».
Pero él le contestó:
«Está escrito: «No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios»».
Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en el alero del templo y le dijo:
«Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: «Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras»».
Jesús le dijo:
«También está escrito: «No tentarás al Señor, tu Dios»».
De nuevo el diablo lo llevó a una monte altísimo y le mostró los reinos del mundo y su gloria, y le dijo:
«Todo esto te daré, si te postras y me adoras».
Entonces le dijo Jesús:
«Vete, Satanás, porque está escrito: «Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto»».
Entonces lo dejó el diablo, y he aquí que se acercaron los ángeles y lo servían.
Palabra del Señor.3 marzo, 2017 a las 17:41 #12878Anónimo
InactivoOs dejo los comentarios al Evangelio del domingo. NUESTROS ERRORES[align=justify]Toda persona que no quiera vivir alienada ha de mantenerse lúcida y vigilante ante los posibles errores que puede cometer en la vida. Una de las aportaciones más válidas de Jesús es poder ofrecer a quien le conoce y sigue la posibilidad de ser cada día más humano. En Jesús podemos escuchar el grito de alerta ante los graves errores en que podemos caer a lo largo de la vida.El primer error consiste en hacer de la satisfacción de las necesidades materiales el objetivo absoluto de nuestra vida; pensar que la felicidad última del ser humano se encuentra en la posesión y el disfrute de los bienes.
Según Jesús, esa satisfacción de las necesidades materiales, con ser muy importante, no es suficiente. El hombre se va haciendo humano cuando aprende a escuchar la Palabra del Padre, que le llama a vivir como hermano. Entonces descubre que ser humano es compartir, y no poseer; dar, y no acaparar; crear vida, y no explotar al hermano.
El segundo error consiste en buscar el poder, el éxito o el triunfo personal, por encima de todo y a cualquier precio. Incluso siendo infiel a la propia misión y cayendo esclavo de las idolatrías más ridículas.
Según Jesús, la persona acierta no cuando busca su propio prestigio y poder, en la competencia y la rivalidad con los demás, sino cuando es capaz de vivir en el servicio generoso y desinteresado a los hermanos.
El tercer error consiste en tratar de resolver el problema último de la vida, sin riesgos, luchas ni esfuerzos, utilizando interesadamente a Dios de manera mágica y egoísta.
Según Jesús, entender así la religión es destruirla. La verdadera fe no conduce a la pasividad, la evasión y el absentismo ante los problemas. Al contrario, quien ha entendido un poco lo que es ser fiel a un Dios, Padre de todos, se arriesga cada día más en la lucha por lograr un mundo más digno y justo para todos.
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[align=right]José Antonio Pagola[/align] PERDIDOS EN LA ABUNDANCIA[align=justify]Uno de los rasgos de las sociedades avanzadas es el exceso, lo desmesurado, la profusión de ofertas, la multiplicación de posibilidades. Se nos ofrece de todo, lo podemos probar todo. No es fácil vivir así. Atraídos por mil reclamos, podemos terminar aturdidos y sin capacidad para cuidar y alimentar lo esencial.Los centros comerciales e hipermercados exponen un surtido increíble de productos. Los restaurantes ofrecen cartas y menús con toda clase de combinaciones. Podemos seleccionar entre un número cada vez más amplio de cadenas de televisión. Las agencias nos proponen todo tipo de viajes y experiencias. Internet nos abre el camino a un mundo ilimitado de imágenes, impresiones y contactos.
Por otra parte, jamás la información ha sido tan invasora. Se nos abruma con datos, estadísticas y previsiones. Las noticias se suceden con rapidez, impidiéndonos la reflexión sosegada y la meditación. Sobresaturada de información, nuestra conciencia queda captada por todo y por nada. Es cada vez más fácil caer en la indiferencia y la pasividad.
Todo este clima tiene sus consecuencias. Bastantes personas atienden mucho las necesidades artificiales al mismo tiempo que descuidan lo esencial. Se vive hacia fuera, volcados en las novedades externas, y se ignora casi todo del mundo interior. El exceso de información y la hipersolicitación del consumismo disuelven la fuerza de las convicciones. Son muchos los que viven entretenidos en lo anecdótico, sin proyecto ni ideal alguno. Poco a poco, las personas se hacen más frágiles e inconsistentes. Todo es problema, incluso las cosas más elementales: dormir, irse de vacaciones, engordar, envejecer.
A veces de manera vaga y difusa, otras veces de forma más clara y precisa, son bastantes los que sienten decepción y desencanto al experimentar que este estilo de vida despersonaliza, vacía interiormente e incapacita para crecer de manera sana. En esa insatisfacción puede estar el comienzo de la salvación, pues nos puede ayudar a escuchar las palabras de Jesús: «No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios». Son una llamada a reaccionar. No basta con estar entretenido, funcionar sin alma y vivir solo de pan. Necesitamos la Palabra vivificadora que nos llega de Dios. ¿Sabremos escucharla?
[/align]
[align=right]José Antonio Pagola[/align] NUESTRA GRAN TENTACIÓN[align=justify]La escena de las «tentaciones de Jesús» es un relato que no hemos de interpretar ligeramente. Las tentaciones que se nos describen no son propiamente de orden moral. El relato nos está advirtiendo de que podemos arruinar nuestra vida si nos desviamos del camino que sigue Jesús.La primera tentación es de importancia decisiva, pues puede pervertir y corromper nuestra vida de raíz. Aparentemente, a Jesús se le ofrece algo inocente y bueno: poner a Dios al servicio de su hambre. «Si eres Hijo de Dios, manda que estas piedras se conviertan en panes».
Sin embargo, Jesús reacciona de manera rápida y sorprendente: «No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios». No hará de su propio pan un absoluto. No pondrá a Dios al servicio de su propio interés, olvidando el proyecto del Padre. Siempre buscará primero el reino de Dios y su justicia. En todo momento escuchará su Palabra.
Nuestras necesidades no quedan satisfechas solo con tener asegurado nuestro pan material. El ser humano necesita y anhela mucho más. Incluso, para rescatar del hambre y la miseria a quienes no tienen pan, hemos de escuchar a Dios, nuestro Padre, y despertar en nuestra conciencia el hambre de justicia, la compasión y la solidaridad.
Nuestra gran tentación es hoy convertirlo todo en pan. Reducir cada vez más el horizonte de nuestra vida a la satisfacción de nuestros deseos; vivir obsesionados por un bienestar siempre mayor o hacer del consumismo indiscriminado y sin límites el ideal casi único de nuestras vidas.
Nos engañamos si pensamos que ese es el camino que hay que seguir hacia el progreso y la liberación. ¿No estamos viendo que una sociedad que arrastra a las personas hacia el consumismo sin límites y hacia la autosatisfacción no hace sino generar vacío y sinsentido en las personas y egoísmo, insolidaridad e irresponsabilidad en la convivencia?
¿Por qué nos estremecemos de que vaya aumentando de manera trágica el número de personas que se suicidan cada día? ¿Por que seguimos encerrados en nuestro falso bienestar, levantando barreras cada vez más inhumanas para que los hambrientos no entren en nuestros países, no lleguen hasta nuestras residencias ni llamen a nuestra puerta?
La llamada de Jesús nos puede ayudar a tomar más conciencia de que no solo de bienestar vive el ser humano. También los hombres y mujeres de hoy necesitamos cultivar el espíritu, conocer el amor y la amistad, desarrollar la solidaridad con los que sufren, escuchar nuestra conciencia con responsabilidad, abrirnos al Misterio último de la vida con esperanza.
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[align=right]José Antonio Pagola[/align] También el de Kamiano.
CUARESMA, Tiempo de desierto.En los dibujos que nos propone Patxi V. Fano para la Cuaresma de este año 2017, reconocemos este tiempo como un camino con Jesús para llegar precisamente a Jesús. Vamos a construir su nombre en los cinco domingos de cuaresma y vamos a descubrir quién es aquel HOMBRE, Hijo de Dios, que nos sacia con su Agua viva, nos da la luz en nuestra ceguera. Y nos regala una Vida en plenitud. Letra a letra, iremos conociendo a Jesús.
Mt 4,1-11
Jesús es hombre. Jesús acude al desierto, un lugar sin caminos para encontrar su camino. Ante tantas opciones de poder, vanidad, idolatría, codicia, egoísmo, Jesús decide ser fiel, alimentarse de la Palabra del Padre y a Él solo adorar. Ser servidor. Ser Alimento. Ser Pan. Ese es el camino.
¿Cómo van nuestros desiertos? ¿Nos dejamos enredar por caminos que conducen a mitificar nuestro yo? ¿Qué papel juegan los pobres de verdad en nuestra vida? ¿Somos pan para los demás? ¿Estamos dispuestos a dejarnos triturar por amor? ¡Cuántas preguntas! Cuaresma es tiempo de desierto.
[align=right]Dibujo: Patxi Velasco FANOTexto: Fernando Cordero ss.cc.
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InactivoOs dejo los comentarios al Evangelio del domingo. NUESTROS ERRORES[align=justify]Toda persona que no quiera vivir alienada ha de mantenerse lúcida y vigilante ante los posibles errores que puede cometer en la vida. Una de las aportaciones más válidas de Jesús es poder ofrecer a quien le conoce y sigue la posibilidad de ser cada día más humano. En Jesús podemos escuchar el grito de alerta ante los graves errores en que podemos caer a lo largo de la vida.El primer error consiste en hacer de la satisfacción de las necesidades materiales el objetivo absoluto de nuestra vida; pensar que la felicidad última del ser humano se encuentra en la posesión y el disfrute de los bienes.
Según Jesús, esa satisfacción de las necesidades materiales, con ser muy importante, no es suficiente. El hombre se va haciendo humano cuando aprende a escuchar la Palabra del Padre, que le llama a vivir como hermano. Entonces descubre que ser humano es compartir, y no poseer; dar, y no acaparar; crear vida, y no explotar al hermano.
El segundo error consiste en buscar el poder, el éxito o el triunfo personal, por encima de todo y a cualquier precio. Incluso siendo infiel a la propia misión y cayendo esclavo de las idolatrías más ridículas.
Según Jesús, la persona acierta no cuando busca su propio prestigio y poder, en la competencia y la rivalidad con los demás, sino cuando es capaz de vivir en el servicio generoso y desinteresado a los hermanos.
El tercer error consiste en tratar de resolver el problema último de la vida, sin riesgos, luchas ni esfuerzos, utilizando interesadamente a Dios de manera mágica y egoísta.
Según Jesús, entender así la religión es destruirla. La verdadera fe no conduce a la pasividad, la evasión y el absentismo ante los problemas. Al contrario, quien ha entendido un poco lo que es ser fiel a un Dios, Padre de todos, se arriesga cada día más en la lucha por lograr un mundo más digno y justo para todos.
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[align=right]José Antonio Pagola[/align] PERDIDOS EN LA ABUNDANCIA[align=justify]Uno de los rasgos de las sociedades avanzadas es el exceso, lo desmesurado, la profusión de ofertas, la multiplicación de posibilidades. Se nos ofrece de todo, lo podemos probar todo. No es fácil vivir así. Atraídos por mil reclamos, podemos terminar aturdidos y sin capacidad para cuidar y alimentar lo esencial.Los centros comerciales e hipermercados exponen un surtido increíble de productos. Los restaurantes ofrecen cartas y menús con toda clase de combinaciones. Podemos seleccionar entre un número cada vez más amplio de cadenas de televisión. Las agencias nos proponen todo tipo de viajes y experiencias. Internet nos abre el camino a un mundo ilimitado de imágenes, impresiones y contactos.
Por otra parte, jamás la información ha sido tan invasora. Se nos abruma con datos, estadísticas y previsiones. Las noticias se suceden con rapidez, impidiéndonos la reflexión sosegada y la meditación. Sobresaturada de información, nuestra conciencia queda captada por todo y por nada. Es cada vez más fácil caer en la indiferencia y la pasividad.
Todo este clima tiene sus consecuencias. Bastantes personas atienden mucho las necesidades artificiales al mismo tiempo que descuidan lo esencial. Se vive hacia fuera, volcados en las novedades externas, y se ignora casi todo del mundo interior. El exceso de información y la hipersolicitación del consumismo disuelven la fuerza de las convicciones. Son muchos los que viven entretenidos en lo anecdótico, sin proyecto ni ideal alguno. Poco a poco, las personas se hacen más frágiles e inconsistentes. Todo es problema, incluso las cosas más elementales: dormir, irse de vacaciones, engordar, envejecer.
A veces de manera vaga y difusa, otras veces de forma más clara y precisa, son bastantes los que sienten decepción y desencanto al experimentar que este estilo de vida despersonaliza, vacía interiormente e incapacita para crecer de manera sana. En esa insatisfacción puede estar el comienzo de la salvación, pues nos puede ayudar a escuchar las palabras de Jesús: «No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios». Son una llamada a reaccionar. No basta con estar entretenido, funcionar sin alma y vivir solo de pan. Necesitamos la Palabra vivificadora que nos llega de Dios. ¿Sabremos escucharla?
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[align=right]José Antonio Pagola[/align] NUESTRA GRAN TENTACIÓN[align=justify]La escena de las «tentaciones de Jesús» es un relato que no hemos de interpretar ligeramente. Las tentaciones que se nos describen no son propiamente de orden moral. El relato nos está advirtiendo de que podemos arruinar nuestra vida si nos desviamos del camino que sigue Jesús.La primera tentación es de importancia decisiva, pues puede pervertir y corromper nuestra vida de raíz. Aparentemente, a Jesús se le ofrece algo inocente y bueno: poner a Dios al servicio de su hambre. «Si eres Hijo de Dios, manda que estas piedras se conviertan en panes».
Sin embargo, Jesús reacciona de manera rápida y sorprendente: «No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios». No hará de su propio pan un absoluto. No pondrá a Dios al servicio de su propio interés, olvidando el proyecto del Padre. Siempre buscará primero el reino de Dios y su justicia. En todo momento escuchará su Palabra.
Nuestras necesidades no quedan satisfechas solo con tener asegurado nuestro pan material. El ser humano necesita y anhela mucho más. Incluso, para rescatar del hambre y la miseria a quienes no tienen pan, hemos de escuchar a Dios, nuestro Padre, y despertar en nuestra conciencia el hambre de justicia, la compasión y la solidaridad.
Nuestra gran tentación es hoy convertirlo todo en pan. Reducir cada vez más el horizonte de nuestra vida a la satisfacción de nuestros deseos; vivir obsesionados por un bienestar siempre mayor o hacer del consumismo indiscriminado y sin límites el ideal casi único de nuestras vidas.
Nos engañamos si pensamos que ese es el camino que hay que seguir hacia el progreso y la liberación. ¿No estamos viendo que una sociedad que arrastra a las personas hacia el consumismo sin límites y hacia la autosatisfacción no hace sino generar vacío y sinsentido en las personas y egoísmo, insolidaridad e irresponsabilidad en la convivencia?
¿Por qué nos estremecemos de que vaya aumentando de manera trágica el número de personas que se suicidan cada día? ¿Por que seguimos encerrados en nuestro falso bienestar, levantando barreras cada vez más inhumanas para que los hambrientos no entren en nuestros países, no lleguen hasta nuestras residencias ni llamen a nuestra puerta?
La llamada de Jesús nos puede ayudar a tomar más conciencia de que no solo de bienestar vive el ser humano. También los hombres y mujeres de hoy necesitamos cultivar el espíritu, conocer el amor y la amistad, desarrollar la solidaridad con los que sufren, escuchar nuestra conciencia con responsabilidad, abrirnos al Misterio último de la vida con esperanza.
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[align=right]José Antonio Pagola[/align] También el de Kamiano.
CUARESMA, Tiempo de desierto.En los dibujos que nos propone Patxi V. Fano para la Cuaresma de este año 2017, reconocemos este tiempo como un camino con Jesús para llegar precisamente a Jesús. Vamos a construir su nombre en los cinco domingos de cuaresma y vamos a descubrir quién es aquel HOMBRE, Hijo de Dios, que nos sacia con su Agua viva, nos da la luz en nuestra ceguera. Y nos regala una Vida en plenitud. Letra a letra, iremos conociendo a Jesús.
Mt 4,1-11
Jesús es hombre. Jesús acude al desierto, un lugar sin caminos para encontrar su camino. Ante tantas opciones de poder, vanidad, idolatría, codicia, egoísmo, Jesús decide ser fiel, alimentarse de la Palabra del Padre y a Él solo adorar. Ser servidor. Ser Alimento. Ser Pan. Ese es el camino.
¿Cómo van nuestros desiertos? ¿Nos dejamos enredar por caminos que conducen a mitificar nuestro yo? ¿Qué papel juegan los pobres de verdad en nuestra vida? ¿Somos pan para los demás? ¿Estamos dispuestos a dejarnos triturar por amor? ¡Cuántas preguntas! Cuaresma es tiempo de desierto.
[align=right]Dibujo: Patxi Velasco FANOTexto: Fernando Cordero ss.cc.
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