Inicio Foros Formación cofrade Evangelio Dominical y Festividades Evangelio domingo 24/09/2017 25º de Tiempo Ordinario Ciclo A

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  • #10247
    Anónimo
    Inactivo

    «¿Vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?»

    Lectura del santo Evangelio según San Mateo

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:

    «El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña.

    Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo:

    «Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido»

    Ellos fueron.

    Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo:

    «¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?».

    Le respondieron:

    «Nadie nos ha contratado.»

    Él les dijo:

    «Id también vosotros a mi viña».

    Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz:

    «Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros.»

    Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno.

    Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Al recibirlo se pusieron a protestar contra el amo:

    «Estos últimos han trabajado sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno.»

    Él replicó a uno de ellos:

    «Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?».

    Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos».

    Palabra del Señor.

    #12898
    Anónimo
    Inactivo

    [align=justify]Pasado ya el verano y volviendo a la vida normal, retomo los comentarios semanales al Evangelio.

    PARABOLA DEL PROPIETARIO GENEROSO:

    Enseñanza de Jesús en la parábola

    A) Jesús proclama ante todo, a través de esta parábola, la bondad de Dios. Dios es Alguien que no excluye de su bondad a nadie ni siquiera a los que son tenidos por últimos, a los despreciados, a los pecadores, publicanos. Dios ofrece también su salvación a los que han hecho muy poco o nada; incluso a estos últimos quiere darles lo que merecen. Así es Dios con todas las gentes.

    B) Esta bondad de Dios sobrepasa nuestra idea de justicia. Dios no descuida a nadie, no deja de premiar a nadie, no queda en deuda con ninguno, a nadie hará injusticia. Por eso nadie podrá presentarse con reclamaciones justificadas ante Dios. La bondad de Dios no podrá quedar encerrada dentro de las ideas de justicia que nosotros manejamos.

    C) Esta idea que Jesús anuncia quiere decir que Dios no recompensa simplemente a las perdonas según lo que hagan -no queda atado a lo que hacen los hombres- como si fuera un distribuidor automático que da a cada uno lo que merece… Eso es falso: Dios no da a cada uno lo que merece -desde luego que no le dará menos- pero le dará más, le puede dar más. La actuación de Dios para con los hombres es fruto de su bondad, la cual no entra dentro de nuestras categorías y nuestros criterios de justicia humana.

    D) La bondad de Dios es lo que explica y justifica la actitud de Jesús. El se acerca también a los últimos, a los pecadores… porque sencillamente es El la encarnación de ese Dios de Bondad. Por eso, Jesús es siempre un Evangelio, una Buena Noticia para los últimos, para los que tienen muy poco que presentar, para los pecadores.

    E) La actitud bondadosa y generosa de Dios y de Jesús solamente resultan escandalosas para quienes todavía no entienden a Dios ni han comprendido quién es El. Pero todo el que se extrañe, se escandalice de que Dios es así, tiene que pensar ante todo si en su corazón no habrá envidia y falta de amor. Porque no se puede murmurar contra la bondad de Dios. Pedirle cuentas de por qué a los otros más aunque merezcan menos será actuar con envidia. Ante la bondad de Dios nadie puede decir nada.

    La enseñanza de la parábola en Mateo

    Mateo recogió esta parábola y le pareció situarla donde lo ha hecho para así explicar la frase de “muchos primeros…”

    Esta idea es de Jesús: “la idea de que habrá un cambio de situaciones” y va dirigida a sus discípulos para los que llegará un día en que se sentarán a juzgar las doce tribus de Israel. Llegará un día en el que se dará la justicia que aquí no se da.

    Mateo pudo tener otra intención: si uno conoce un poco el Evangelio de Mateo sabe que tienen en su evangelio una intención eclesial. Habla mucho de la Iglesia, del nuevo Israel en contraste con la sinagoga. Y por eso, probablemente quiere dar aquí una catequesis eclesial. La comunidad estaba formada por judeocristianos y cristianos procedentes de la gentilidad y probablemente quiere recordar lo siguiente: “que dentro de la comunidad cristiana los judeocristianos no se sientan con más derechos que los demás, no se sientan los primeros porque Dios es tan bueno que quiere coger también a otros últimos, los provenientes del paganismo. (recuerda esta idea en 8, 11). Pero esta lección de Mateo es secundaria en esta parábola.

    La predicación de la parábola HOY

    A) Esta parábola nos está diciendo que a Dios tenemos que presentarle como un Dios cuya característica principal es: una actitud de bondad, generosidad hacia los últimos. Dios es inexplicablemente bueno. Esto es lo que tiene que decir un cristiano. Y que su bondad no puede quedar encerrada en nuestros criterios y en las medidas estrechas de la justicia humana. Rebasa todos nuestros cálculos.

    B) Es también una crítica de un Dios manipulado por el hombre. Dios no es alguien encadenado y que tenga que estar pendiente de cada uno de nosotros para saber qué nos tiene que dar. Dios es mucho más grande que todo eso. Dios no dará a nadie menos de lo que le corresponde. Dará eso y también lo no merecido.

    C) Es también una crítica de cualquier postura religiosa en la que el ser humano se sienta con algún derecho de reclamación ante Dios. Esta parábola recuerda otra muy importante: Lc. 17, 1-10. Ante Dios nadie puede presentarse con reclamaciones: “Cuando hayáis hecho todo lo que os fue mandado decid: somos siervos inútiles, hemos hecho lo que debíamos hace”. Es también una crítica de la religión concebida como una adquisición de derecho ante Dios. Todo el que crea que por oír misa… tiene unos derechos ante Dios, se equivoca. Pero hay que saber las dos cosas: considerarse “siervos inútiles “ y esperar más de lo merecido.

    D) Es asimismo una crítica terrible contra aquellos que, basándose en la autenticidad de su vida, se creen con derecho a poseer a Dios de manera especial. Se creen los primeros. Cualquier postura de tipo sectarista, creernos un grupo selecto, que monopolizamos a Dios, que somos del Vaticano o de Trento… que merecemos una bendición especial de Dios, nos equivocamos totalmente. Nadie puede colocarse ante Dios creyendo que tiene derecho especial de gozar su bendición, de su ayuda y de su recompensa divina con anterioridad y con preferencia a otros.

    E) Es una crítica para los que se escandalizan y se extrañan de que Dios, Cristo o su Iglesia adoptan una postura de bondad o de preocupación especialmente por los últimos… de cualquier orden que sean. El escandalizarse de que la Iglesia se preocupe de ellos es un signo bien claro de que no conocemos la bondad de Dios. También los que pertenecemos a la Iglesia podemos caer en ese escándalo. El Evangelio es una Buena Noticia para los últimos y para quienes comprenden que Dios es para esos últimos.

    F) Una comunidad que desea hoy encarnar a Cristo y anunciar su mensaje, que quiera descubrir al Dios cristiano en el mundo actual, tiene que ser una comunidad que ante la gente adopte una postura no sólo de estricta justicia sino una bondad generosa para los últimos. Si una comunidad quiere descubrir a ese Dios, al que no se le puede medir con categorías humanas de justicia, tiene que comprender que, a la hora de relacionarse unos con otros, su actuación no tiene que ser de injusticia. Una comunidad cristiana no hace injusticia a nadie y tiene que ofrecerse a las personas, a los marginados, a los pecadores… y saber dar lo que no merece la gente por Dios es así: es bueno y sabe dar a cada uno lo que no merecemos.[/align]
    [align=right]José Antonio Pagola[/align]

    MIRADA ENFERMA

    [align=justify]Jesús había hablado a sus discípulos con claridad: «Buscad el reino de Dios y su justicia». Para él esto era lo esencial. Sin embargo, no le veían buscar esa justicia de Dios cumpliendo las leyes y tradiciones de Israel como otros maestros. Incluso en cierta ocasión les hizo una grave advertencia: «Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de Dios». ¿Cómo entendía Jesús la justicia de Dios?

    La parábola que les contó los dejó desconcertados. El dueño de una viña salió repetidamente a la plaza del pueblo a contratar obreros. No quería ver a nadie sin trabajo. El primer grupo trabajó duramente doce horas. Los últimos en llegar sólo trabajaron sesenta minutos.

    Sin embargo, al final de la jornada, el dueño ordena que todos reciban un denario: ninguna familia se quedará sin cenar esa noche. La decisión sorprende a todos. ¿Cómo calificar la actuación de este señor que ofrece una recompensa igual por un trabajo tan desigual? ¿No es razonable la protesta de quienes han trabajado durante toda la jornada?

    Estos obreros reciben el denario estipulado, pero al ver el trato tan generoso que han recibido los últimos, se sienten con derecho a exigir más. No aceptan la igualdad. Esta es su queja: «los has tratado igual que a nosotros». El dueño de la viña responde con estas palabras al portavoz del grupo: «¿Va ser tu ojo malo porque yo soy bueno?». Esta frase recoge la enseñanza principal de la parábola.

    Según Jesús, hay una mirada mala, enferma y dañina, que nos impide captar la bondad de Dios y alegrarnos con su misericordia infinita hacia todos. Nos resistimos a creer que la justicia de Dios consiste precisamente en tratarnos con un amor que está por encima de todos nuestros cálculos.

    Esta es la Gran Noticia revelada por Jesús, lo que nunca hubiéramos sospechado y lo que tanto necesitábamos oír. Que nadie se presente ante Dios con méritos o derechos adquiridos. Todos somos acogidos y salvados, no por nuestros esfuerzos sino por su misericordia insondable.

    A Jesús le preocupaba que sus discípulos vivieran con una mirada incapaz de creer en esa Bondad. En cierta ocasión les dijo así: «Si tu ojo es malo, toda tu persona estará a oscuras. Y si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡qué oscuridad habrá!». Los cristianos lo hemos olvidado.

    ¡Qué luz penetraría en la Iglesia si nos atreviéramos a creer en la Bondad de Dios sin recortarla con nuestra mirada enferma! ¡Qué alegría inundaría los corazones creyentes! ¡Con qué fuerza seguiríamos a Jesús![/align][align=right]José Antonio Pagola[/align]

    [align=justify]NO DESVIRTUAR LA BONDAD DE DIOS

    A lo largo de su trayectoria profética, Jesús insistió una y otra vez en comunicar su experiencia de Dios como “un misterio de bondad insondable” que rompe todos nuestros cálculos. Su mensaje es tan revolucionario que, después de veinte siglos, hay todavía cristianos que no se atreven a tomarlo en serio.

    Para contagiar a todos su experiencia de ese Dios Bueno, Jesús compara su actuación a la conducta sorprendente del señor de una viña. Hasta cinco veces sale él mismo en persona a contratar jornaleros para su viña. No parece preocuparle mucho su rendimiento en el trabajo. Lo que quiere es que ningún jornalero se quede un día más sin trabajo.

    Por eso mismo, al final de la jornada, no les paga ajustándose al trabajo realizado por cada grupo. Aunque su trabajo ha sido muy desigual, a todos les da “un denario”: sencillamente, lo que necesitaba cada día una familia campesina de Galilea para poder vivir.

    Cuando el portavoz del primer grupo protesta porque ha tratado a los últimos igual que a ellos, que han trabajado más que nadie, el señor de la viña le responde con estas palabras admirables: “¿Vas a tener envidia porque yo soy bueno?”. ¿Me vas a impedir con tus cálculos mezquinos ser bueno con quienes necesitan su pan para cenar?

    ¿Qué está sugiriendo Jesús? ¿Es que Dios no actúa con los criterios de justicia e igualdad que nosotros manejamos? ¿Será verdad que Dios, más que estar midiendo los méritos de las personas como lo haríamos nosotros, busca siempre responder desde su Bondad insondable a nuestra necesidad radical de salvación?

    Confieso que siento una pena inmensa cuando me encuentro con personas buenas que se imaginan a Dios dedicado a anotar cuidadosamente los pecados y los méritos de los humanos, para retribuir un día exactamente a cada uno según su merecido. ¿Es posible imaginar un ser más inhumano que alguien entregado a esto desde toda la eternidad?

    Creer en un Dios, Amigo incondicional, puede ser la experiencia más liberadora que se pueda imaginar, la fuerza más vigorosa para vivir y para morir. Por el contrario, vivir ante un Dios justiciero y amenazador puede convertirse en la neurosis más peligrosa y destructora de la persona.

    Hemos de aprender a no confundir a Dios con nuestros esquemas estrechos y mezquinos. No hemos de desvirtuar su Bondad insondable mezclando los rasgos auténticos que provienen de Jesús con trazos de un Dios justiciero tomados del Antiguo Testamento. Ante el Dios Bueno revelado en Jesús, lo único que cabe es la confianza.[/align]
    [align=right]José Antonio Pagola[/align]

    También el de Kamiano.

    UN AMOR INFNITO.

    [align=justify]Te creas lo que te creas, no importa cuanto sepas o cuanto hagas, Dios tiene para todos un Amor Infinito. Es difícil de entender, de hecho no hay manera de entenderlo sino desde la sabiduría de la Cruz. Algunos pensarán que se lo merecen todo por sus cualificaciones, capacidades o dones. Y también los que se ven pequeños ante la inmensidad de amor tan grande.

    Pues hay un denominador común para todos: Dios tiene un amor infinito. Lo importante es ir a la viña, entrar en la tarea del Reino, celebrar la vida, ser hermanos y testigos de algo nuevo que desborda, que no nos pertenece.

    Dios tiene un amor distinto, tan grande que es inabarcable. En el que caben todos, pura gratuidad y, al mismo, tiempo llamada continua a esa bendita viña que ha de convertirse en el sueño del Creador.

    Dios tiene una amor infinito. No nos quedemos en nuestros parámetros. Entremos en el Corazón de Dios.[/align]
    [align=right]Dibujo: Patxi Velasco FANO

    Texto: Fernando Cordero ss.cc.[/align]

    Fraternalmente.-

    #18951
    Anónimo
    Inactivo

    [align=justify]Pasado ya el verano y volviendo a la vida normal, retomo los comentarios semanales al Evangelio.

    PARABOLA DEL PROPIETARIO GENEROSO:

    Enseñanza de Jesús en la parábola

    A) Jesús proclama ante todo, a través de esta parábola, la bondad de Dios. Dios es Alguien que no excluye de su bondad a nadie ni siquiera a los que son tenidos por últimos, a los despreciados, a los pecadores, publicanos. Dios ofrece también su salvación a los que han hecho muy poco o nada; incluso a estos últimos quiere darles lo que merecen. Así es Dios con todas las gentes.

    B) Esta bondad de Dios sobrepasa nuestra idea de justicia. Dios no descuida a nadie, no deja de premiar a nadie, no queda en deuda con ninguno, a nadie hará injusticia. Por eso nadie podrá presentarse con reclamaciones justificadas ante Dios. La bondad de Dios no podrá quedar encerrada dentro de las ideas de justicia que nosotros manejamos.

    C) Esta idea que Jesús anuncia quiere decir que Dios no recompensa simplemente a las perdonas según lo que hagan -no queda atado a lo que hacen los hombres- como si fuera un distribuidor automático que da a cada uno lo que merece… Eso es falso: Dios no da a cada uno lo que merece -desde luego que no le dará menos- pero le dará más, le puede dar más. La actuación de Dios para con los hombres es fruto de su bondad, la cual no entra dentro de nuestras categorías y nuestros criterios de justicia humana.

    D) La bondad de Dios es lo que explica y justifica la actitud de Jesús. El se acerca también a los últimos, a los pecadores… porque sencillamente es El la encarnación de ese Dios de Bondad. Por eso, Jesús es siempre un Evangelio, una Buena Noticia para los últimos, para los que tienen muy poco que presentar, para los pecadores.

    E) La actitud bondadosa y generosa de Dios y de Jesús solamente resultan escandalosas para quienes todavía no entienden a Dios ni han comprendido quién es El. Pero todo el que se extrañe, se escandalice de que Dios es así, tiene que pensar ante todo si en su corazón no habrá envidia y falta de amor. Porque no se puede murmurar contra la bondad de Dios. Pedirle cuentas de por qué a los otros más aunque merezcan menos será actuar con envidia. Ante la bondad de Dios nadie puede decir nada.

    La enseñanza de la parábola en Mateo

    Mateo recogió esta parábola y le pareció situarla donde lo ha hecho para así explicar la frase de “muchos primeros…”

    Esta idea es de Jesús: “la idea de que habrá un cambio de situaciones” y va dirigida a sus discípulos para los que llegará un día en que se sentarán a juzgar las doce tribus de Israel. Llegará un día en el que se dará la justicia que aquí no se da.

    Mateo pudo tener otra intención: si uno conoce un poco el Evangelio de Mateo sabe que tienen en su evangelio una intención eclesial. Habla mucho de la Iglesia, del nuevo Israel en contraste con la sinagoga. Y por eso, probablemente quiere dar aquí una catequesis eclesial. La comunidad estaba formada por judeocristianos y cristianos procedentes de la gentilidad y probablemente quiere recordar lo siguiente: “que dentro de la comunidad cristiana los judeocristianos no se sientan con más derechos que los demás, no se sientan los primeros porque Dios es tan bueno que quiere coger también a otros últimos, los provenientes del paganismo. (recuerda esta idea en 8, 11). Pero esta lección de Mateo es secundaria en esta parábola.

    La predicación de la parábola HOY

    A) Esta parábola nos está diciendo que a Dios tenemos que presentarle como un Dios cuya característica principal es: una actitud de bondad, generosidad hacia los últimos. Dios es inexplicablemente bueno. Esto es lo que tiene que decir un cristiano. Y que su bondad no puede quedar encerrada en nuestros criterios y en las medidas estrechas de la justicia humana. Rebasa todos nuestros cálculos.

    B) Es también una crítica de un Dios manipulado por el hombre. Dios no es alguien encadenado y que tenga que estar pendiente de cada uno de nosotros para saber qué nos tiene que dar. Dios es mucho más grande que todo eso. Dios no dará a nadie menos de lo que le corresponde. Dará eso y también lo no merecido.

    C) Es también una crítica de cualquier postura religiosa en la que el ser humano se sienta con algún derecho de reclamación ante Dios. Esta parábola recuerda otra muy importante: Lc. 17, 1-10. Ante Dios nadie puede presentarse con reclamaciones: “Cuando hayáis hecho todo lo que os fue mandado decid: somos siervos inútiles, hemos hecho lo que debíamos hace”. Es también una crítica de la religión concebida como una adquisición de derecho ante Dios. Todo el que crea que por oír misa… tiene unos derechos ante Dios, se equivoca. Pero hay que saber las dos cosas: considerarse “siervos inútiles “ y esperar más de lo merecido.

    D) Es asimismo una crítica terrible contra aquellos que, basándose en la autenticidad de su vida, se creen con derecho a poseer a Dios de manera especial. Se creen los primeros. Cualquier postura de tipo sectarista, creernos un grupo selecto, que monopolizamos a Dios, que somos del Vaticano o de Trento… que merecemos una bendición especial de Dios, nos equivocamos totalmente. Nadie puede colocarse ante Dios creyendo que tiene derecho especial de gozar su bendición, de su ayuda y de su recompensa divina con anterioridad y con preferencia a otros.

    E) Es una crítica para los que se escandalizan y se extrañan de que Dios, Cristo o su Iglesia adoptan una postura de bondad o de preocupación especialmente por los últimos… de cualquier orden que sean. El escandalizarse de que la Iglesia se preocupe de ellos es un signo bien claro de que no conocemos la bondad de Dios. También los que pertenecemos a la Iglesia podemos caer en ese escándalo. El Evangelio es una Buena Noticia para los últimos y para quienes comprenden que Dios es para esos últimos.

    F) Una comunidad que desea hoy encarnar a Cristo y anunciar su mensaje, que quiera descubrir al Dios cristiano en el mundo actual, tiene que ser una comunidad que ante la gente adopte una postura no sólo de estricta justicia sino una bondad generosa para los últimos. Si una comunidad quiere descubrir a ese Dios, al que no se le puede medir con categorías humanas de justicia, tiene que comprender que, a la hora de relacionarse unos con otros, su actuación no tiene que ser de injusticia. Una comunidad cristiana no hace injusticia a nadie y tiene que ofrecerse a las personas, a los marginados, a los pecadores… y saber dar lo que no merece la gente por Dios es así: es bueno y sabe dar a cada uno lo que no merecemos.[/align]
    [align=right]José Antonio Pagola[/align]

    MIRADA ENFERMA

    [align=justify]Jesús había hablado a sus discípulos con claridad: «Buscad el reino de Dios y su justicia». Para él esto era lo esencial. Sin embargo, no le veían buscar esa justicia de Dios cumpliendo las leyes y tradiciones de Israel como otros maestros. Incluso en cierta ocasión les hizo una grave advertencia: «Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de Dios». ¿Cómo entendía Jesús la justicia de Dios?

    La parábola que les contó los dejó desconcertados. El dueño de una viña salió repetidamente a la plaza del pueblo a contratar obreros. No quería ver a nadie sin trabajo. El primer grupo trabajó duramente doce horas. Los últimos en llegar sólo trabajaron sesenta minutos.

    Sin embargo, al final de la jornada, el dueño ordena que todos reciban un denario: ninguna familia se quedará sin cenar esa noche. La decisión sorprende a todos. ¿Cómo calificar la actuación de este señor que ofrece una recompensa igual por un trabajo tan desigual? ¿No es razonable la protesta de quienes han trabajado durante toda la jornada?

    Estos obreros reciben el denario estipulado, pero al ver el trato tan generoso que han recibido los últimos, se sienten con derecho a exigir más. No aceptan la igualdad. Esta es su queja: «los has tratado igual que a nosotros». El dueño de la viña responde con estas palabras al portavoz del grupo: «¿Va ser tu ojo malo porque yo soy bueno?». Esta frase recoge la enseñanza principal de la parábola.

    Según Jesús, hay una mirada mala, enferma y dañina, que nos impide captar la bondad de Dios y alegrarnos con su misericordia infinita hacia todos. Nos resistimos a creer que la justicia de Dios consiste precisamente en tratarnos con un amor que está por encima de todos nuestros cálculos.

    Esta es la Gran Noticia revelada por Jesús, lo que nunca hubiéramos sospechado y lo que tanto necesitábamos oír. Que nadie se presente ante Dios con méritos o derechos adquiridos. Todos somos acogidos y salvados, no por nuestros esfuerzos sino por su misericordia insondable.

    A Jesús le preocupaba que sus discípulos vivieran con una mirada incapaz de creer en esa Bondad. En cierta ocasión les dijo así: «Si tu ojo es malo, toda tu persona estará a oscuras. Y si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡qué oscuridad habrá!». Los cristianos lo hemos olvidado.

    ¡Qué luz penetraría en la Iglesia si nos atreviéramos a creer en la Bondad de Dios sin recortarla con nuestra mirada enferma! ¡Qué alegría inundaría los corazones creyentes! ¡Con qué fuerza seguiríamos a Jesús![/align][align=right]José Antonio Pagola[/align]

    [align=justify]NO DESVIRTUAR LA BONDAD DE DIOS

    A lo largo de su trayectoria profética, Jesús insistió una y otra vez en comunicar su experiencia de Dios como “un misterio de bondad insondable” que rompe todos nuestros cálculos. Su mensaje es tan revolucionario que, después de veinte siglos, hay todavía cristianos que no se atreven a tomarlo en serio.

    Para contagiar a todos su experiencia de ese Dios Bueno, Jesús compara su actuación a la conducta sorprendente del señor de una viña. Hasta cinco veces sale él mismo en persona a contratar jornaleros para su viña. No parece preocuparle mucho su rendimiento en el trabajo. Lo que quiere es que ningún jornalero se quede un día más sin trabajo.

    Por eso mismo, al final de la jornada, no les paga ajustándose al trabajo realizado por cada grupo. Aunque su trabajo ha sido muy desigual, a todos les da “un denario”: sencillamente, lo que necesitaba cada día una familia campesina de Galilea para poder vivir.

    Cuando el portavoz del primer grupo protesta porque ha tratado a los últimos igual que a ellos, que han trabajado más que nadie, el señor de la viña le responde con estas palabras admirables: “¿Vas a tener envidia porque yo soy bueno?”. ¿Me vas a impedir con tus cálculos mezquinos ser bueno con quienes necesitan su pan para cenar?

    ¿Qué está sugiriendo Jesús? ¿Es que Dios no actúa con los criterios de justicia e igualdad que nosotros manejamos? ¿Será verdad que Dios, más que estar midiendo los méritos de las personas como lo haríamos nosotros, busca siempre responder desde su Bondad insondable a nuestra necesidad radical de salvación?

    Confieso que siento una pena inmensa cuando me encuentro con personas buenas que se imaginan a Dios dedicado a anotar cuidadosamente los pecados y los méritos de los humanos, para retribuir un día exactamente a cada uno según su merecido. ¿Es posible imaginar un ser más inhumano que alguien entregado a esto desde toda la eternidad?

    Creer en un Dios, Amigo incondicional, puede ser la experiencia más liberadora que se pueda imaginar, la fuerza más vigorosa para vivir y para morir. Por el contrario, vivir ante un Dios justiciero y amenazador puede convertirse en la neurosis más peligrosa y destructora de la persona.

    Hemos de aprender a no confundir a Dios con nuestros esquemas estrechos y mezquinos. No hemos de desvirtuar su Bondad insondable mezclando los rasgos auténticos que provienen de Jesús con trazos de un Dios justiciero tomados del Antiguo Testamento. Ante el Dios Bueno revelado en Jesús, lo único que cabe es la confianza.[/align]
    [align=right]José Antonio Pagola[/align]

    También el de Kamiano.

    UN AMOR INFNITO.

    [align=justify]Te creas lo que te creas, no importa cuanto sepas o cuanto hagas, Dios tiene para todos un Amor Infinito. Es difícil de entender, de hecho no hay manera de entenderlo sino desde la sabiduría de la Cruz. Algunos pensarán que se lo merecen todo por sus cualificaciones, capacidades o dones. Y también los que se ven pequeños ante la inmensidad de amor tan grande.

    Pues hay un denominador común para todos: Dios tiene un amor infinito. Lo importante es ir a la viña, entrar en la tarea del Reino, celebrar la vida, ser hermanos y testigos de algo nuevo que desborda, que no nos pertenece.

    Dios tiene un amor distinto, tan grande que es inabarcable. En el que caben todos, pura gratuidad y, al mismo, tiempo llamada continua a esa bendita viña que ha de convertirse en el sueño del Creador.

    Dios tiene una amor infinito. No nos quedemos en nuestros parámetros. Entremos en el Corazón de Dios.[/align]
    [align=right]Dibujo: Patxi Velasco FANO

    Texto: Fernando Cordero ss.cc.[/align]

    Fraternalmente.-

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