Inicio Foros Formación cofrade Evangelio Dominical y Festividades Evangelio domingo 16/06/2019 Festividad de la Stma. Trinidad

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  • #10992
    Anónimo
    Inactivo

    «Lo que tiene el Padre es mío. El Espíritu recibirá y tomará de lo mío y os lo anunciará.»

    Lectura del santo Evangelio según San Juan

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

    «Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues no hablará por cuenta propia, sino que hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir.

    Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que recibirá y tomará de lo mío y os lo anunciará».

    Palabra del Señor.

    #12979
    Anónimo
    Inactivo

    Os dejo los comentarios al Evangelio del domingo.

    MISTERIO DE BONDAD

    A lo largo de los siglos, los teólogos se han esforzado por profundizar en el misterio de Dios ahondando conceptualmente en su naturaleza y exponiendo sus conclusiones con diferentes lenguajes. Pero, con frecuencia, nuestras palabras esconden su misterio más que revelarlo. Jesús no habla mucho de Dios. Nos ofrece sencillamente su experiencia.

    A Dios, Jesús lo llama «Padre» y lo experimenta como un misterio de bondad. Lo vive como una Presencia buena que bendice la vida y atrae a sus hijos e hijas a luchar contra lo que hace daño al ser humano. Para él, ese misterio último de la realidad que los creyentes llamamos «Dios» es una Presencia cercana y amistosa que está abriéndose camino en el mundo para construir, con nosotros y junto a nosotros, una vida más humana.

    Jesús no separa nunca a ese Padre de su proyecto de transformar el mundo. No puede pensar en él como alguien encerrado en su misterio insondable, de espaldas al sufrimiento de sus hijos e hijas. Por eso, pide a sus seguidores abrirse al misterio de ese Dios, creer en la Buena Noticia de su proyecto, unirnos a él para trabajar por un mundo más justo y dichoso para todos, y buscar siempre que su justicia, su verdad y su paz reinen cada vez más en el mundo.

    Por otra parte, Jesús se experimenta a sí mismo como «Hijo» de ese Dios, nacido para impulsar en la tierra el proyecto humanizador del Padre y para llevarlo a su plenitud definitiva por encima incluso de la muerte. Por eso, busca en todo momento lo que quiere el Padre. Su fidelidad a él lo conduce a buscar siempre el bien de sus hijos e hijas. Su pasión por Dios se traduce en compasión por todos los que sufren.

    Por eso, la existencia entera de Jesús, el Hijo de Dios, consiste en curar la vida y aliviar el sufrimiento, defender a las víctimas y reclamar para ellas justicia, sembrar gestos de bondad, y ofrecer a todos la misericordia y el perdón gratuito de Dios: la salvación que viene del Padre.

    Por último, Jesús actúa siempre impulsado por el «Espíritu» de Dios. Es el amor del Padre el que lo envía a anunciar a los pobres la Buena Noticia de su proyecto salvador. Es el aliento de Dios el que lo mueve a curar la vida. Es su fuerza salvadora la que se manifiesta en toda su trayectoria profética.

    Este Espíritu no se apagará en el mundo cuando Jesús se ausente. Él mismo lo promete así a sus discípulos. La fuerza del Espíritu los hará testigos de Jesús, Hijo de Dios, y colaboradores del proyecto salvador del Padre. Así vivimos los cristianos prácticamente el misterio de la Trinidad.

    José Antonio Pagola

    También el de Kamiano.

    EN EL PADRE, MOVIDOS POR EL ESPÍRITU Y LA ENTREGA DEL HIJO

    En el misterio de la Trinidad nos movemos, vivimos y existimos. Vivimos en el Padre del Amor y Creador.

    Somos movidos y alentados por el Espíritu, cada día, en los grandes y pequeños momentos, allá por donde andemos, con nuestras circunstancias, expectativas, sufrimientos, dolores y logros. ¡Él siempre saca lo mejor de nosotros y nos anima!

    Contemplamos la entrega del Hijo, hasta el final, sin límites, modelo inspirador en nuestra vida.

    El Espíritu nos guiará hasta la verdad plena, nos hará entrar en la comunión única del Padre y del Hijo, que nos llama a todos nosotros a la unidad.

    Hagamos del misterio trinitario un canto inspirador para nuestra vida cotidiana.

    Dibujo: Patxi Velasco FANO

    Texto: Fernando Cordero sscc

    Fraternalmente.

    #19032
    Anónimo
    Inactivo

    Os dejo los comentarios al Evangelio del domingo.

    MISTERIO DE BONDAD

    A lo largo de los siglos, los teólogos se han esforzado por profundizar en el misterio de Dios ahondando conceptualmente en su naturaleza y exponiendo sus conclusiones con diferentes lenguajes. Pero, con frecuencia, nuestras palabras esconden su misterio más que revelarlo. Jesús no habla mucho de Dios. Nos ofrece sencillamente su experiencia.

    A Dios, Jesús lo llama «Padre» y lo experimenta como un misterio de bondad. Lo vive como una Presencia buena que bendice la vida y atrae a sus hijos e hijas a luchar contra lo que hace daño al ser humano. Para él, ese misterio último de la realidad que los creyentes llamamos «Dios» es una Presencia cercana y amistosa que está abriéndose camino en el mundo para construir, con nosotros y junto a nosotros, una vida más humana.

    Jesús no separa nunca a ese Padre de su proyecto de transformar el mundo. No puede pensar en él como alguien encerrado en su misterio insondable, de espaldas al sufrimiento de sus hijos e hijas. Por eso, pide a sus seguidores abrirse al misterio de ese Dios, creer en la Buena Noticia de su proyecto, unirnos a él para trabajar por un mundo más justo y dichoso para todos, y buscar siempre que su justicia, su verdad y su paz reinen cada vez más en el mundo.

    Por otra parte, Jesús se experimenta a sí mismo como «Hijo» de ese Dios, nacido para impulsar en la tierra el proyecto humanizador del Padre y para llevarlo a su plenitud definitiva por encima incluso de la muerte. Por eso, busca en todo momento lo que quiere el Padre. Su fidelidad a él lo conduce a buscar siempre el bien de sus hijos e hijas. Su pasión por Dios se traduce en compasión por todos los que sufren.

    Por eso, la existencia entera de Jesús, el Hijo de Dios, consiste en curar la vida y aliviar el sufrimiento, defender a las víctimas y reclamar para ellas justicia, sembrar gestos de bondad, y ofrecer a todos la misericordia y el perdón gratuito de Dios: la salvación que viene del Padre.

    Por último, Jesús actúa siempre impulsado por el «Espíritu» de Dios. Es el amor del Padre el que lo envía a anunciar a los pobres la Buena Noticia de su proyecto salvador. Es el aliento de Dios el que lo mueve a curar la vida. Es su fuerza salvadora la que se manifiesta en toda su trayectoria profética.

    Este Espíritu no se apagará en el mundo cuando Jesús se ausente. Él mismo lo promete así a sus discípulos. La fuerza del Espíritu los hará testigos de Jesús, Hijo de Dios, y colaboradores del proyecto salvador del Padre. Así vivimos los cristianos prácticamente el misterio de la Trinidad.

    José Antonio Pagola

    También el de Kamiano.

    EN EL PADRE, MOVIDOS POR EL ESPÍRITU Y LA ENTREGA DEL HIJO

    En el misterio de la Trinidad nos movemos, vivimos y existimos. Vivimos en el Padre del Amor y Creador.

    Somos movidos y alentados por el Espíritu, cada día, en los grandes y pequeños momentos, allá por donde andemos, con nuestras circunstancias, expectativas, sufrimientos, dolores y logros. ¡Él siempre saca lo mejor de nosotros y nos anima!

    Contemplamos la entrega del Hijo, hasta el final, sin límites, modelo inspirador en nuestra vida.

    El Espíritu nos guiará hasta la verdad plena, nos hará entrar en la comunión única del Padre y del Hijo, que nos llama a todos nosotros a la unidad.

    Hagamos del misterio trinitario un canto inspirador para nuestra vida cotidiana.

    Dibujo: Patxi Velasco FANO

    Texto: Fernando Cordero sscc

    Fraternalmente.

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