Santos: Anselmo de Cantorbery, obispo y doctor de la Iglesia; Anastasio sinaíta, Maximiano, obispos; Román Adame Rosales, sacerdote y mártir; Simeón, Abdécalas, Ananías, Apolo, Alejandra (Sandra), Arador, Fortunato, Félix, Silvio, Vidal, Apolo, Isacio, Crotato, Timoteo, Pusicio, mártires; Conrado Parzha (sacristán), confesor.
San Maximiano de Constantinopla.
Aunque nació en Roma, se fue a Constantinopla para seguir sus estudios para el sacerdocio. El propio patriarca de la gran ciudad lo ordenó de sacerdote. El nombre del patriarca era Sisinio.
Con el tiempo, a la muerte de Sisinio la sucedió en el cargo Nestorio.
Este señor, que sale mucho en el santoral, era un hereje por su doctrina personal y particular a cerca de la persona de Cristo.
Maximiano le atacaba dura y con argumentos basados en la Biblia y en los concilios ya celebrados anteriormente.
El concilio de Efeso lo condenó. Dos años más tarde, para tranquilidad de los fieles y para su formación cristiana, se proclamaron la total divinidad y la total humanidad de Jesucristo.
Y le tocó el turno de patriarca de Constantinopla a Maximiano. San Celestino, que era el Papa de Roma, se alegró profundamente.
San Cirilo, patriarca de Alejandría atribuyó la restauración de la unidad de la Iglesia a las oraciones y a la actividad de este obispo prudente y santo.
Murió el año 434. A San Maximiano Lo recordaremos como un luchador valiente contra Nestorio.