Inicio Foros Formación cofrade Santoral 16/09/2013 Santa Eufemia (Eumelia) de Calcedonia

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    Santos: Cornelio, papa, y Cipriano, obispo, mártires; Eufemia, virgen y mártir; Lucía, Geminiano, Ludmila, Rogelio, Servideo, Sebastiana, mártires; Auxilio, Abundio, Principio, Niniano, obispos; Eufemia (Eumelia), virgen y mártir; Abundancio, diácono; Marciano, Juan Macías, confesores; Edita, virgen; Eugenia, abadesa; Juan, anacoreta.

    Santa Eufemia (Eumelia) de Calcedonia.

    Eufemia, nombre que significa “de buena palabra”, viniendo de la lengua griega, era la hija de un senador llamado Filofronos y de su mujer Teodosia, de Calcedonia (Bitinia), localidad en la entrada oriental del Bósforo, enfrente de la ciudad de Bizancio, posteriormente denominada Constantinopla y actualmente Estambul. Desde su nacimiento fue consagrada a la virginidad.

    En la época de Dioclesiano, fue tomada prisionera. El gobernador de Calcedonia, Prisco había decretado que todos los habitantes de la ciudad participaran en los sacrificios a la deidad pagana Ares. Eufemia fue descubierta con otros cristianos que se escondían en una casa, rindiendo culto al Dios cristiano, desafiando las órdenes del gobernador.

    Debido a su negativa a sacrificar, fueron torturados durante varios días, y luego entregados al emperador para nuevas torturas. Todo ello para que los cristianos sacrificaran a Ares.

    Eufemia, la más joven de ellos, fue separada de sus compañeros y sometida a tormentos particularmente duros, incluida la rueda, con la esperanza de quebrantar su espíritu. Se cree que murió por las heridas de un oso salvaje en la arena del circo bajo los pies del mismísimo emperador Diocleciano. Otras versiones dicen que finalmente fue arrojada a los leones (284-305). Por lo general, se la representa por ello, con la palma del martirio, la rueda y a su lado, uno o más leones. Posteriormente se construyó una magnífica catedral en Calcedonia sobre su tumba.

    Cristianos devotos recogieron su cuerpo y lo llevaron a Constantinopla, donde el Emperador Constantino hizo edificar una iglesia en su honor.

    Su sarcófago permaneció allí hasta que llegaron los iconoclastas, en el 800. De acuerdo a la tradición, una noche de tormenta, el sarcófago desapareció de Constantinopla, y el 13 de Julio de 800 llegó a la costa de Rovinj.

    Fue recogido por un joven, que, arrastrándolo con la ayuda de dos caballos, lo llevó hasta la iglesia de San Francisco. La aparición del sarcófago se consideró milagrosa, de modo que los habitantes empezaron a venerar a la santa como su Patrona.

    Más tarde fueron robadas por los cruzados. La cabeza de la santa fue llevada por los caballeros templarios a su sede de Nicosia (Chipre).

    El sarcófago data del siglo III, es de mármol, pero está sin terminar. Tiene más o menos 208 cm. de largo, 195 cm. de altura y 95 cm de ancho. Dentro se guardan los huesos de la santa, envueltos en fina tela dorada.

    En la ciudad malagueña de Antequera, de donde también es patrona la Santa desde la reconquista del Infante don Fernando «El de Antequera» a los musulmanes (1410), un Ángel custodio llamado «angelote», que tiene función de veleta en la torre de la Real Colegiata de San Sebastián, contiene en su pecho un relicario en el que permanece una reliquia de la santa mártir calcedoniense. La mayoría del resto de las reliquias se guardan en la basílica de Rovinj (Croacia).

    La fecha exacta de su martirio parece haber sido el 16 de septiembre del 303. El concilio de Calcedonia tuvo gran influencia en la difusión del culto de datos sobre esta santa. Desde entonces, su fiesta se fue extendiendo gradualmente por toda la cristiandad y le fueron dedicadas muchas iglesias.

    Se la declaró protectora de la ortodoxia

    Esta fiesta figura en Occidente en el Martirologio Geronimiano (cf. Comm. Martyr. Hieron., pp. 368, 380) en el Calendario marmoreo de Nápoles (ed. D. Mallardo, Roma 1947, pp. 23, 162), y en Oriente, aparece en todos los calendarios. El Sinasario Costantinopolitano (coll, 811 – 13) cuenta un milagro muy particular, que se recuerda en esta fiesta.

    En el Concilio de Calcedonia, cuarto Concilio Ecuménico de la Iglesia cristiana y que tuvo lugar en la ciudad de Calcedonia, en el año 451, se repudió la doctrina monofisista de Eutiques y se estableció el Credo calcedoniano, que describe la «plena humanidad y la plena divinidad” de Jesucristo, Segunda Persona de la Santísima Trinidad.

    El concilio se llevó a cabo en la catedral consagrada a su nombre. Estuvieron presentes en el concilio 630 representantes de todas las iglesias cristianas locales. Tanto el monofisismo como los ortodoxos estaban bien representados en el concilio, por lo que las reuniones fueron muy controvertidas, y no podría alcanzarse el consenso. El Patriarca de Constantinopla Anatolio sugirió al consejo que la decisión se dejara al Espíritu Santo, a través de Santa Eufemia.

    Ambas partes escribieron una confesión de su fe y la pusieron en la tumba de la Santa Eufemia, que fue sellada en presencia del emperador Marciano, poniendo el sello imperial sobre ella y estableciendo una guardia para vigilarlo durante tres días. Durante estos días las dos partes ayunaron y rezaron. Después de tres días, la tumba se abrió y el rollo con la confesión ortodoxa estaba en la mano derecha de Santa Eufemia, mientras que el rollo de los monofisistas yacía apartado a sus pies.

    Este milagro fue atestiguado en una carta enviada por el Consejo al Papa León I:

    Por eso fue Dios, que actuaba, y la triunfante Eufemia, que coronaba la asamblea como si fueran unas nupcias, y que tomando nuestra definición de fe como su propia confesión, la presentó a su desposado por nuestros piadosísimos emperador y y emperatriz, amantes de Cristo, apaciguado todo tumulto de los oponentes, y estableciendo nuestra confesión de que la verdad es aceptable para Él, poniendo su sello con mano y lengua a nuestros votos en proclamación de ello.

    No faltan otros textos sobre la Santa, anteriores al concilio, que pueden gozar de un mayor crédito, no solamente por ser más antiguos, sino también por no encontrarse marcados por la entusiasta devoción que el triunfo de la ortodoxia de Calcedonia arrojó sobre la mártir.

    Como otros muchos santos y santas, las fechas de canonización no están disponibles. La antigüedad de los documentos y de las técnicas usadas para archivarlos, la acción del clima, y en muchas ocasiones del mismo ser humano, han impedido que tengamos esta concreta información el día de hoy. Si sabemos que fue canonizado antes de la creación de la Congregación para la causa de los Santos, y que su culto fue aprobado por el Obispo de Roma, el Papa.

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