Inicio › Foros › Formación cofrade › Santoral › 24/09/2013 San Pacífico de San Severino, presbítero
- Este debate está vacío.
-
AutorEntradas
-
24 septiembre, 2013 a las 8:48 #14509
Anónimo
InactivoNuestra Señora de la Merced. Santos: Ama, virgen; Andoquio, Tirso, Félix, Pafnucio, Pablo, Tata, Sabiniano, Máximo, Rufo, Eugenio, mártires; Anatolón, Roberto, Pacífico,confesores; Gerardo, Rústico, obispos; Esteban, rey de Serbia; Terencio, patriarca; Geremaro, abad.San Pacífico de San Severino, presbítero franciscano.Carlo Antonio Divini nació en San Severino, hijo de Antonio M. Divini y Mariangela Bruni. Sus padres murieron pronto después de su confirmación católica cuando sólo tenía tres años. Sufrió muchas penurias desde la niñez. Solamente conoció adversidades y malogró cada uno de sus intentos sucesivos de hacer lo que se proponía.
Huérfano a los cuatro años, pobre, maltratado por los parientes que le acogieron, le pareció que iba a encontrar en el claustro lo que el mundo le negaba, y en 1670 ingresó en un convento de franciscanos reformados donde toma el nombre de Pacífico que viene del latín y que significa manso, humilde. Su camino parecía claro, ser profesor de filosofía, pero según él mismo «no se necesitan doctores, sino apóstoles», y pide una ocupación más activa.
Está terminando el siglo XVII, se avecina la gran tormenta de la Ilustración, y será predicador en tareas misionales, hasta que este servicio se le hace imposible por tener los pies hinchados y cubiertos de llagas. ¿Qué va a hacer un apóstol que no puede caminar? Dedicarse a la confesión, pero la sordera absoluta le impide ejercer este ministerio. Un confesor que no puede oír…
Más aún, quedará ciego, ya ni celebrar la misa, ni salir de su celda. Y entonces en este desamparo le falta incluso el consuelo de sus hermanos de religión, y el sacristán y el enfermero que le cuidan le maltratan de palabra y de obra, como acosándole en su último refugio.
Así durante años hasta la muerte, como un nuevo Job, desposeído de todo excepto de paciencia y de amor a Dios, siervo inútil que se santifica por su misma obligada inutilidad.
-
AutorEntradas
- Debes estar registrado para responder a este debate.
