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25 octubre, 2013 a las 7:48 #14547
Anónimo
InactivoSantos: Crisanto, Daría, Crispín, Crispiniano, Proto, Jenaro, Teodosio, Lucio, Marcos, Miniato, Claudio, Valentín, Engracia, Marciano, Pedro, Martirio, mártires; Cleto, confesor; Bonifacio I, papa; Frontón, Gaudencio, Hilario, obispos; Frutos de Segovia, eremita.San Crispín y San Crispiniano, mártires.Fueron dos mártires cristianos muertos en el siglo III. Eran hermanos de una familia noble romana. Ambos nombres vienen del latín y significan “de pelo rizado”.
Se establecieron en Roma y aprendieron el oficio de zapateros. Y como que desde cualquier trabajo se puede hacer un anuncio u proclamación del Evangelio y de las riquezas que aporta al alma humana, a ello se dedicaron los dos hermanos junto a su oficio.
Uno de estos servicios lo concretaron en hacer zapatos para los pobres, sin cobrarles nada, pero a los ricos que conocían el buen trabajo que hacían y la calidad del calzado, a ellos sí que les cobraban. Aprovechaban los momentos de venta o de dar gratis para hablar con entusiasmo de Jesucristo.
Con la mayor naturalidad del mundo, vivían lo que decían y proclamaban y por eso llegaban al interior del corazón de las personas que los escuchaban con agrado.
Huyendo de la persecución de Roma, se cree fueron a establecerse a la región Soissons, o por lo menos eso dicen los franceses, pues los ingleses en legítima y reconocida reivindicación, a su vez afirman que vivieron en el condado de Kent.
En lo que todos están de acuerdo es en que murieron mártires, en el año 285 que queda lejos de nuestra historia del tercer milenio, muriendo decapitados por orden de Maximiano
El alma que quiere darse por entero a Dios, no ha de buscar nada para sí mismo sino que pensar, hablar y actuar tienen como meta Dios. Y esto no es ninguna beatería, sino un impulso fuerte e intenso a desvivirse por los demás.
Sus obras y sus nombres han quedado grabados en las páginas de la historia de la Iglesia para siempre.
Shakespeare los elogia en su obra “Enrique V” y en “Julio César”.
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