Santos: Gabriel de la Dolorosa, Baldomero, Onésima, Geroncio, Basilio, confesores; Alejandro, Acundio, Antígono, Fortunato, Julián, Euno, Besas, Gelasio, mártires; Procopio, monje; Taleo, eremita; Honorina, virgen y mártir; Juan, abad.
San Baldomero de Lyón, subdiácono.
Nació en Forez, en la Galia, y vivió algunos años en Lyon como cerrajero.
Era conocido por todos, vivía con gran austeridad y pobreza de su trabajo, despertando la admiración general por su piedad y caridad hacia los pobres.
Empleaba todo su tiempo libre en la lectura espiritual y de la Sagrada Escritura, en la oración y en ayudar a los pobres con lo poco que tenía.
Vivencio, abad de San Justo, impresionado por la vida de Baldomero, le ofreció una celda en su monasterio y dejándolo todo, entró en el monasterio.
El santo herrero se entregó a la contemplación y el abad le hizo conferir el subdiaconado por Gaudrico, obispo de Lyon.
Por humildad Baldomero nunca quiso ser ordenado sacerdote; recorrió la vida monástica como un verdadero hombre de Dios.
Murió el año 660 y es considerado patrono de los herreros.