Santos: Hilario, Agapito, Patricio, Heriberto, Bonifacio, Queritano, Gregorio de Armenia, Vicente de Kadlubeck, Juan de Sordio, obispos; Taciano, diácono; Félix, Dionisio, Largo, Esmaragdo, Julián, Petronila, Columba, Damián, Valentín, Papas, mártires; Abraham, eremita; Eusebia, abadesa; Hugo, abad; Pedro Tecelato (beato).
San Patricio de Málaga, obispo.
Figura Patricio como primer obispo de Málaga y que asistió pues así figura en las actas al Concilio de Elvira, cerca de la ciudad de Granada, celebrado entre el año 300 y 313, y que estuvo acompañado, como consejeros, de sacerdotes malagueños de Teba, Ronda la Vieja y Alhaurín el Grande.
En este Concilio se da fuerza a la presentación del cristianismo y se intensifica profundamente el número de conversiones, de manera que se llenaban los templos a rebosar y hubo que construir muchos nuevos.
Ejerció su apostolado durante el gobierno del emperador romano Diocleciano y el tetrarca de occidente Maximiano, en cuyo tiempo los cristianos sufrieron una dura persecución religiosa, con numerosos mártires, entre los que destacan San Ciriaco y Santa Paula, los patronos de Málaga, que según la leyenda popular fueron martirizados a orillas del Guadalmedina.
El mismo Patricio fue objeto de esta cruel persecución de los cristianos, y tuvo que estar constantemente de acá para allá. Tuvo que expatriarse a la Galia, donde murió el 16 de marzo del 307.
El papa Gregorio XVI decretó su culto público. No hay datos de sus sucesores episcopales hasta el año 579.