Inicio Foros Formación cofrade Santoral 13/04/2015 San Papilo de Tiatira, mártir.

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    Santos: Hermenegildo, Eugenia de Córdoba, mártires; Martín I, papa; Carpo, Urso, Marcelino, obispos; Papilo, diácono y mártir; Agatónica, Agatodoro, Eleuterio, Zoilo, Teodosio, Justino, Quintiliano, Dadas, mártires; Sabas Reyes Salazar, sacerdote y mártir; Ida, virgen; Ida, viuda, condesa de Boulogne, beata.

    San Papilo de Tiatira, mártir.

    En el reinado de Marco Aurelio o en el de Decio, no está muy precisado el hecho en el tiempo, un obispo llamado Carpo, de Furdos de Lidia, y un diácono de Tiatira llamado Papilo, nuestro santo de hoy, comparecieron ante el gobernador de Pérgamo, en el Asia Menor.

    Después del interrogatorio y condena del primero de ellos, comenzó el interrogatorio de Papilo, quien declaró que era originario de Tiatira. «¿Tienes hijos?» «Sí, muchos». Uno de los presentes explicó al juez que era una manera de hablar de los cristianos y que significaba que tenía muchos hijos en la fe. «Tengo hijos en la fe en todas las ciudades y provincias», corroboró el diácono. «¿Estás dispuesto a sacrificar, o no?», preguntó el juez con impaciencia. Papilo respondió: «Yo he servido a Dios desde la juventud y nunca he ofrecido sacrificios a los ídolos. Soy cristiano. Esa es la única respuesta que daré a tus preguntas, porque no puedo decir nada más grande ni más noble que ese nombre».

    El juez le condenó también a la tortura. Pero al fin comprendió éste que ningún tormento sería capaz de hacerles cambiar y mandó que pereciesen en la hoguera.

    Papilo murió primero, pero cuando los verdugos ataban a Carpo, su rostro se iluminó con tal expresión de gozo, que uno de los presentes le preguntó si veía algo. El mártir replicó: «Miraba la gloria de Dios y por eso me sentí transportado de gozo»

    Otra versión atribuye estas palabras a Papilo.

    Cuando las llamas empezaron a consumirle, el santo exclamó: «¡Bendito seas, Señor Jesucristo, Hijo de Dios, porque te has dignado compartir conmigo tus suplicios, aunque soy un pecador!»

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