Santos: Tomás de Aquino, Patrón de los Estudios Católicos, presbítero y doctor de la Iglesia; Cirilo, patriarca y doctor de la Iglesia; Tirso y Flaviano, Leneo, Calínico y Leónidas, mártires; Adyútor, Julián, Valerio, Virilo, obispos; Juan, presbítero; Santiago, eremita; Radegunda, virgen; Ricardo, abad; Armuldo, Irmonzo, confesores; Jerónimo Lu Tingmei, Lorenzo Wang Bing, Águeda Lin Zao, catequistas mártires de China.
San Juan de Réome, presbítero y abad.
Originario de la diócesis de Langrés, tomó el hábito monacal en Lérins.
El obispo de su diócesis de origen, le llamó para que fundase la abadía de Réomé, posteriormente llamada Moutier-Saint-Jean. Como abad, la gobernó por muchos años con gran fama de santidad y sus milagros le hicieron conocido. De ello, poseemos una buena antigua biografía. Su vida, siempre fue muy sencilla.
Se cuenta que San Juan se negó a conversar con su propia madre cuando ésta fue a visitarle al monasterio. Sin embargo, para consolarla, permitió que ella le viera a cierta distancia y le envió un mensaje, animándola en la virtud y recordándole que sólo volverían a estar juntos en el cielo.
Murió a edad muy avanzada, quizás más de cien años, aunque el año no es seguro, y según las distintas biografías se fija en los años 539, 544 o 554. Fue uno de los primeros promotores del estado monástico en Francia.