Santos: Jonás, Baraquisio, Acacio, Bertoldo, confesores; Cirilo, diácono y mártir; Segundo, Pastor, Victoriano, Armogastes, Máscula, Arquimimo, Sáturo, mártires; Eustasio, Simplicio, Constantino, abades; Baltasar Sánchez y Raimundo Lulio, beatos.
San Armogastes, mártir.
Conmemoramos a San Armogastes, que junto a San Arquinimo y San Saturno, fueron mártires, en el reino vándalo de África, durante la persecución desencadenada bajo el rey arriano Genserico, y sufrieron graves suplicios e infamias por confesar la verdadera fe.
Con amplias variantes en la grafía de los nombres, e incluso en la fecha en que aparecen inscriptos, este grupo de mártires se conmemora en todos los martirologios antiguos. Todos ellos tienen como fuente el libro I de la Historia de la Persecución en África, del obispo Víctor de Vita, que fue quien nos transmitió de primera mano los hechos, ya que vivió entre los años 430 y 480, y la persecución arriana en el norte africano ocurrió hacia el año 460. Si es que puede establecerse una jerarquía de crueldad como puede establecerse una de bondad, puede decirse que la persecución de los vándalos, que en definitiva habían sido «cristianizados» y ahora eran arrianos, fue especialmente cruel y atroz, incluso comparada con las de los paganos.
De estos tres mártires nos cuenta Victor de Vita que eran católicos muy comprometidos, manteniendo la fe.
Murieron decapitados por no aceptar la conversión al arrianismo.