Inicio Foros Formación cofrade Santoral 07/10/2016 San Paladio de Saintes, obispo.

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    Nuestra Señora la Virgen del Rosario. Santos: Marcos, papa; Julia, Justina, vírgenes y mártires; Elano, Sergio, Baco, Leopardino, Marcelo, Apuleyo, Osita de Quarendón, mártires; Gustavo (Augusto), Canoco, abades; Paladio, Rigaldo, Cuarto, Eterio, Eumenio, Adelgiro, Armentario, obispos; Augusto, Elano, presbíteros; Adalgiso, confesor.

    San Paladio de Saintes, obispo.

    Poco o casi nada se sabe de éste obispo de Saintes.

    Su afición por los asuntos temporales y su torpeza para tratarlos, estuvieron a punto de hacer zozobrar su vocación.

    Durante su episcopado, se encontraron los restos de San Eutropio, y la vida de este santo y la de San Eutropio, estarían ya muy relacionadas para siempre.

    San Paladio, erigió una basílica sobre el sepulcro de San Eutropio y fomentó el culto de los santos en su ciudad episcopal. Terminada la obra, Paladio convocó a los sacerdotes e hizo trasladar los sagrados restos al lugar preparado. Estando ya Listo el sepulcro para su traslado, y cuando esto se llevaba a efecto, dos de los sacerdotes, abrieron el sepulcro y miraron en el interior el cuerpo del Santo, viendo una cicatriz en la cabeza que había sido hecha con un hacha

    El averiguar que había muerto mártir y no sólo confesor, tenía mucha importancia. La Iglesia trata de diferente manera a los mártires y a los confesores. Estos eran enterrados en tumbas adosadas a las paredes de las iglesias, o puestos en arcadas abiertas en los muros. Los mártires, debajo del altar o junto a él. Y viendo que en el cráneo había una señal de golpe de hacha daba una gran pista. ¿Sería aquélla pista la que llevaría a conocer su martirio?

    Para que esta constatación no perdiera su valor, un milagro vino a fijar la lección que comportaba. La noche siguiente al traslado, mientras los sacerdotes que abrieron el sepulcro del santo y mientras que estos dormían, Eutropio se les apareció y les dijo: «La cicatriz que habéis visto en mi cabeza, sabed que es la señal cierta de mi martirio». A partir de este momento, la revelación del martirio fue llevada al conocimiento de los pueblos, llenando así una laguna histórica sobre el martirio de San Eutropio .

    San Paladio se mostró muy reservado ante la cicatriz del cráneo. ¿Habría muerto San Eutropio mártir de la fe, o sería por venganza personal?

    La Iglesia que levantó San Paladio, con el correr de los años, amenazaba hundirse y fue reparada por San Leoncio II, arzobispo de Burdeos, a cuya provincia eclesiástica pertenecía el Obispado de Saintes.

    Hay dudas razonables sobre la santidad de nuestro santo de hoy, e incluso los datos que constan en los diferentes documentos, pudieran estar mezclados con la vida de otro santo obispo llamado igual y diferenciados como Paladio I y Paladio II, ambos obispos de Saintes en años bastante próximos.

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