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25 noviembre, 2013 a las 16:28 #8555
Anónimo
Inactivo«Estad en vela para estar preparados»Lectura del santo evangelio según San MateoEn aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«Cuando venga el Hijo del hombre, pasará como en tiempo de Noé.
Antes del diluvio, la gente comía y bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca; y cuando menos lo esperaban llegó el diluvio y se los llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre:
Dos hombres estarán en el campo: a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; dos mujeres estarán moliendo: a una se la llevarán y a otra la dejarán.
Por tanto, estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor.
Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejarla abrir un boquete en su casa.
Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.»
Palabra del Señor.28 noviembre, 2013 a las 17:16 #12715Anónimo
InactivoOs dejo los comentarios al Evangelio. Recordar que comienza el Tiempo de Adviento. DESPERTAR[align=justify]Los ensayos que conozco sobre el momento actual insisten mucho en las contradicciones de la sociedad contemporánea, en la gravedad de la crisis socio-cultural y económica, y en el carácter decadente de este final de siglo.Sin duda, también hablan de fragmentos de bondad y de belleza, y de gestos de nobleza y generosidad, pero todo ello parece quedar como ocultado por la fuerza del mal, el deterioro de la vida y la injusticia. Al final, todo son «profecías de desventuras».
Se olvida, por lo general, un dato enormemente esperanzador. Está creciendo en la conciencia de muchas personas un sentimiento de indignación ante tanta injusticia, degradación y sufrimiento. Son muchos los hombres y mujeres que no se resignan ya a aceptar una sociedad tan poco humana. De su corazón brota un «no» firme a lo inhumano.
Esta resistencia al mal es común a cristianos y agnósticos. Como decía recientemente el teólogo holandés E. Schillebeeckx, puede hablarse dentro de la sociedad moderna de «un frente común, de creyentes y no creyentes, de cara a un mundo mejor, de aspecto más humano».
En el fondo de esta reacción hay una búsqueda de algo diferente, un reducto de esperanza, un anhelo de algo que en esta sociedad no se ve cumplido. Es el sentimiento de que podríamos ser más humanos, más felices y más buenos en una sociedad más justa, aunque siempre limitada y precaria.
En este contexto cobra una actualidad particular la llamada de Jesús: «Estad en vela.» Son palabras que invitan a despertar y a vivir con más lucidez, sin dejarnos arrastrar o modelar pasivamente por cuanto se impone en esta sociedad.
Tal vez, esto es lo primero. Reaccionar y mantener despierta la resistencia y la rebeldía. Atrevernos a ser diferentes. No actuar como todo el mundo. No identificarnos con lo inhumano de esta sociedad. Vivir en contradicción con tanta mediocridad y falta de sensatez. Iniciar la reacción.
Nos deben animar dos convicciones. El hombre no ha perdido su capacidad de ser más humano y de organizar una sociedad más aceptable. Por otra parte, el Espíritu de Dios sigue actuando en la historia y en el corazón de cada persona.
Es posible cambiar el rumbo equivocado que lleva esta sociedad. Lo que se necesita es que cada vez haya más personas lúcidas que se atrevan a introducir sensatez en medio de tanta locura, sentido moral en medio de tanto vacío ético, calor humano y solidaridad en el seno de tanto pragmatismo sin corazón.
CON LOS OJOS ABIERTOSLas primeras comunidades cristianas vivieron años muy difíciles. Perdidos en el vasto Imperio de Roma, en medio de conflictos y persecuciones, aquellos cristianos buscaban fuerza y aliento esperando la pronta venida de Jesús y recordando sus palabras: Vigilad. Vivid despiertos. Tened los ojos abiertos. Estad alerta.
¿Significan todavía algo para nosotros las llamadas de Jesús a vivir despiertos? ¿Qué es hoy para los cristianos poner nuestra esperanza en Dios viviendo con los ojos abiertos? ¿Dejaremos que se agote definitivamente en nuestro mundo secular la esperanza en una última justicia de Dios para esa inmensa mayoría de víctimas inocentes que sufren sin culpa alguna?
Precisamente, la manera más fácil de falsear la esperanza cristiana es esperar de Dios nuestra salvación eterna, mientras damos la espalda al sufrimiento que hay ahora mismo en el mundo. Un día tendremos que reconocer nuestra ceguera ante Cristo Juez: ¿Cuándo te vimos hambriento o sediento, extranjero o desnudo, enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?
Este será nuestro dialogo final con él si vivimos con los ojos cerrados.
Hemos de despertar y abrir bien los ojos. Vivir vigilantes para mirar más allá de nuestros pequeños intereses y
preocupaciones. La esperanza del cristiano no es una actitud ciega, pues no olvida nunca a los que sufren. La espiritualidad cristiana no consiste solo en una mirada hacia el interior, pues su corazón está atento a quienes viven abandonados a su suerte.
En las comunidades cristianas hemos de cuidar cada vez más que nuestro modo de vivir la esperanza no nos lleve a la indiferencia o el olvido de los pobres. No podemos aislarnos en la religión para no oír el clamor de los que mueren
diariamente de hambre. No nos está permitido alimentar nuestra ilusión de inocencia para defender nuestra tranquilidad.
Una esperanza en Dios, que se olvida de los que viven en esta tierra sin poder esperar nada, ¿no puede ser considerada como una versión religiosa de cierto optimismo a toda costa, vivido sin lucidez ni responsabilidad? Una búsqueda de la propia salvación eterna de espaldas a los que sufren, ¿no puede ser acusada de ser un sutil “egoísmo alargado hacia el más allá”?
Probablemente, la poca sensibilidad al sufrimiento inmenso que hay en el mundo es uno de los síntomas más graves del envejecimiento del cristianismo actual. Cuando el Papa Francisco reclama “una Iglesia más pobre y de los pobres”, nos está gritando su mensaje más importante a los cristianos de los países del bienestar.
Entre todos vamos a edificar una Iglesia pobre y de los pobres. Pásalo
Os dejo las propuestas de Patxi V. Kamiano par el Adviento.
UNA PROPUESTA PARA CADA DÍA DE ADVIENTO1. Hemos de estar alerta, porque el Adviento nos marca la hora de la llegada del
Mesías.
2. En la primera semana de adviento, me propongo ser trabajador/a como la abeja.
3. Hoy es la fiesta de San Francisco Javier, el incansable misionero. Recordaré en mi
oración a los misioneros y a tantas personas que no conocen a Jesús.
4. Voy a intentar reconciliarme con alguien con quien me haya enfadado
últimamente.
5. Adviento es tiempo de oración. Procuraré buscar un rato cada día para rezar, dar
gracias, pedir por las necesidades del mundo, de mi familia y de la Iglesia, etc.
6. Voy a estar atento a otros que son más pequeños, que necesitan consuelo y
ayuda.
7. Adviento es tiempo de sorpresas. Tendré un detalle con alguna persona, con el
que le saque una sonrisa.
8. Barramos de nuestra vida lo que no está bien. Dejémonos influir por Juan el
Bautista.
9. María es una figura clave del Adviento. Fijémonos en sus actitudes y en su “sí” al
Señor.
10. Voy a tratar de hacer las tareas escolares poniendo mi corazón y mis ganas en aprender cada día más.
11. Adviento es tiempo para pedir perdón, para sanar las heridas de nuestro
corazón.
12. El tiempo se pasa sin darnos cuenta. Hoy voy a aprovecharlo muy bien.
13. Si hay alguien que está enfermo, o escayolado, o necesita de mi ayuda, estaré
disponible para echarle una mano.
14. Cuidaré de mis hermanos más pequeños y trataré de ser agradable con ellos.
15. Jesús es la brújula para conducirnos por la vida. Escuchemos especialmente su
Palabra.
16. Leeré un trocito del Evangelio o recordaré el Evangelio de la misa del Domingo.
17. El Adviento es tiempo de alegría y de hacer felices a los demás.
18. Adviento es tiempo de esperanza. El arco-iris nos recuerda la armonía, la paz
que deseamos para el mundo y para nuestro trato con los demás.
19. En mis juegos voy a tratar de pasarlo bien y de ser capaz de hacerlo en equipo.
20. El cristiano es alguien que, a ejemplo de Jesús, es capaz de servir a los demás.
21. Hoy visitaré a mis abuelos o a alguien que esté solo y necesite de mi compañía.
22. Como María, tengamos un corazón que acoja a Dios y a los demás.
23. Ejercitaré la escucha a mi alrededor, especialmente con mis hermanos o mis
amigos.
24. Escribiré un mensaje de felicitación a Jesús por su inminente nacimiento.
25. Iniciamos el tiempo de Navidad con el Nacimiento de Jesús, el Mesías, el
Salvador.
Fraternalmente.-
[/align] 28 noviembre, 2013 a las 17:16 #18768Anónimo
InactivoOs dejo los comentarios al Evangelio. Recordar que comienza el Tiempo de Adviento. DESPERTAR[align=justify]Los ensayos que conozco sobre el momento actual insisten mucho en las contradicciones de la sociedad contemporánea, en la gravedad de la crisis socio-cultural y económica, y en el carácter decadente de este final de siglo.Sin duda, también hablan de fragmentos de bondad y de belleza, y de gestos de nobleza y generosidad, pero todo ello parece quedar como ocultado por la fuerza del mal, el deterioro de la vida y la injusticia. Al final, todo son «profecías de desventuras».
Se olvida, por lo general, un dato enormemente esperanzador. Está creciendo en la conciencia de muchas personas un sentimiento de indignación ante tanta injusticia, degradación y sufrimiento. Son muchos los hombres y mujeres que no se resignan ya a aceptar una sociedad tan poco humana. De su corazón brota un «no» firme a lo inhumano.
Esta resistencia al mal es común a cristianos y agnósticos. Como decía recientemente el teólogo holandés E. Schillebeeckx, puede hablarse dentro de la sociedad moderna de «un frente común, de creyentes y no creyentes, de cara a un mundo mejor, de aspecto más humano».
En el fondo de esta reacción hay una búsqueda de algo diferente, un reducto de esperanza, un anhelo de algo que en esta sociedad no se ve cumplido. Es el sentimiento de que podríamos ser más humanos, más felices y más buenos en una sociedad más justa, aunque siempre limitada y precaria.
En este contexto cobra una actualidad particular la llamada de Jesús: «Estad en vela.» Son palabras que invitan a despertar y a vivir con más lucidez, sin dejarnos arrastrar o modelar pasivamente por cuanto se impone en esta sociedad.
Tal vez, esto es lo primero. Reaccionar y mantener despierta la resistencia y la rebeldía. Atrevernos a ser diferentes. No actuar como todo el mundo. No identificarnos con lo inhumano de esta sociedad. Vivir en contradicción con tanta mediocridad y falta de sensatez. Iniciar la reacción.
Nos deben animar dos convicciones. El hombre no ha perdido su capacidad de ser más humano y de organizar una sociedad más aceptable. Por otra parte, el Espíritu de Dios sigue actuando en la historia y en el corazón de cada persona.
Es posible cambiar el rumbo equivocado que lleva esta sociedad. Lo que se necesita es que cada vez haya más personas lúcidas que se atrevan a introducir sensatez en medio de tanta locura, sentido moral en medio de tanto vacío ético, calor humano y solidaridad en el seno de tanto pragmatismo sin corazón.
CON LOS OJOS ABIERTOSLas primeras comunidades cristianas vivieron años muy difíciles. Perdidos en el vasto Imperio de Roma, en medio de conflictos y persecuciones, aquellos cristianos buscaban fuerza y aliento esperando la pronta venida de Jesús y recordando sus palabras: Vigilad. Vivid despiertos. Tened los ojos abiertos. Estad alerta.
¿Significan todavía algo para nosotros las llamadas de Jesús a vivir despiertos? ¿Qué es hoy para los cristianos poner nuestra esperanza en Dios viviendo con los ojos abiertos? ¿Dejaremos que se agote definitivamente en nuestro mundo secular la esperanza en una última justicia de Dios para esa inmensa mayoría de víctimas inocentes que sufren sin culpa alguna?
Precisamente, la manera más fácil de falsear la esperanza cristiana es esperar de Dios nuestra salvación eterna, mientras damos la espalda al sufrimiento que hay ahora mismo en el mundo. Un día tendremos que reconocer nuestra ceguera ante Cristo Juez: ¿Cuándo te vimos hambriento o sediento, extranjero o desnudo, enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?
Este será nuestro dialogo final con él si vivimos con los ojos cerrados.
Hemos de despertar y abrir bien los ojos. Vivir vigilantes para mirar más allá de nuestros pequeños intereses y
preocupaciones. La esperanza del cristiano no es una actitud ciega, pues no olvida nunca a los que sufren. La espiritualidad cristiana no consiste solo en una mirada hacia el interior, pues su corazón está atento a quienes viven abandonados a su suerte.
En las comunidades cristianas hemos de cuidar cada vez más que nuestro modo de vivir la esperanza no nos lleve a la indiferencia o el olvido de los pobres. No podemos aislarnos en la religión para no oír el clamor de los que mueren
diariamente de hambre. No nos está permitido alimentar nuestra ilusión de inocencia para defender nuestra tranquilidad.
Una esperanza en Dios, que se olvida de los que viven en esta tierra sin poder esperar nada, ¿no puede ser considerada como una versión religiosa de cierto optimismo a toda costa, vivido sin lucidez ni responsabilidad? Una búsqueda de la propia salvación eterna de espaldas a los que sufren, ¿no puede ser acusada de ser un sutil “egoísmo alargado hacia el más allá”?
Probablemente, la poca sensibilidad al sufrimiento inmenso que hay en el mundo es uno de los síntomas más graves del envejecimiento del cristianismo actual. Cuando el Papa Francisco reclama “una Iglesia más pobre y de los pobres”, nos está gritando su mensaje más importante a los cristianos de los países del bienestar.
Entre todos vamos a edificar una Iglesia pobre y de los pobres. Pásalo
Os dejo las propuestas de Patxi V. Kamiano par el Adviento.
UNA PROPUESTA PARA CADA DÍA DE ADVIENTO1. Hemos de estar alerta, porque el Adviento nos marca la hora de la llegada del
Mesías.
2. En la primera semana de adviento, me propongo ser trabajador/a como la abeja.
3. Hoy es la fiesta de San Francisco Javier, el incansable misionero. Recordaré en mi
oración a los misioneros y a tantas personas que no conocen a Jesús.
4. Voy a intentar reconciliarme con alguien con quien me haya enfadado
últimamente.
5. Adviento es tiempo de oración. Procuraré buscar un rato cada día para rezar, dar
gracias, pedir por las necesidades del mundo, de mi familia y de la Iglesia, etc.
6. Voy a estar atento a otros que son más pequeños, que necesitan consuelo y
ayuda.
7. Adviento es tiempo de sorpresas. Tendré un detalle con alguna persona, con el
que le saque una sonrisa.
8. Barramos de nuestra vida lo que no está bien. Dejémonos influir por Juan el
Bautista.
9. María es una figura clave del Adviento. Fijémonos en sus actitudes y en su “sí” al
Señor.
10. Voy a tratar de hacer las tareas escolares poniendo mi corazón y mis ganas en aprender cada día más.
11. Adviento es tiempo para pedir perdón, para sanar las heridas de nuestro
corazón.
12. El tiempo se pasa sin darnos cuenta. Hoy voy a aprovecharlo muy bien.
13. Si hay alguien que está enfermo, o escayolado, o necesita de mi ayuda, estaré
disponible para echarle una mano.
14. Cuidaré de mis hermanos más pequeños y trataré de ser agradable con ellos.
15. Jesús es la brújula para conducirnos por la vida. Escuchemos especialmente su
Palabra.
16. Leeré un trocito del Evangelio o recordaré el Evangelio de la misa del Domingo.
17. El Adviento es tiempo de alegría y de hacer felices a los demás.
18. Adviento es tiempo de esperanza. El arco-iris nos recuerda la armonía, la paz
que deseamos para el mundo y para nuestro trato con los demás.
19. En mis juegos voy a tratar de pasarlo bien y de ser capaz de hacerlo en equipo.
20. El cristiano es alguien que, a ejemplo de Jesús, es capaz de servir a los demás.
21. Hoy visitaré a mis abuelos o a alguien que esté solo y necesite de mi compañía.
22. Como María, tengamos un corazón que acoja a Dios y a los demás.
23. Ejercitaré la escucha a mi alrededor, especialmente con mis hermanos o mis
amigos.
24. Escribiré un mensaje de felicitación a Jesús por su inminente nacimiento.
25. Iniciamos el tiempo de Navidad con el Nacimiento de Jesús, el Mesías, el
Salvador.
Fraternalmente.-
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