Santos: Esteban, Gilberto, Pedro, Lúcimo, Volusiano, Lucinio, obispos; Polieuto (Policeto), Juliana, Benigno, Fusca y Maura, mártires; Esteban, abad; Martiniano, monje; Hermenegilda o Hermenilda, abadesa; Acepsimas, eremita; Cástor, confesor; Agabo, profeta.
Santa Fusca y Santa Maura, mártires.
En tiempo de persecución de Decio, una joven de 21 años, natural de Ravena, llamada Fusca deseaba abrazar el cristianismo.
Habló de ello a Maura, su nodriza, quien la animó y le propuso convertirse también al cristianismo.
Buscaron a un sacerdote llamado Hermoloro, quien les administró el bautismo.
Cuando el padre de Fusca se entero de lo sucedido, montó en cólera e intentó por diversos medios, devolver a su hija a las prácticas de la idolatría. Pero como no pudo doblegar su voluntad, la denunció al gobernador Quintiliano.
Este, envió a sus secuaces para detener a Fusca y a su nodriza, pero a la vista de un ángel que estaba al lado de la joven y la nodriza, los esbirros no se atrevieron a ejecutar las órdenes.
Fue necesario que las dos cristianas acudieran voluntariamente al tribunal para declarar que creían en Jesucristo.
Fueron cruelmente flageladas y luego muertas.