Inicio Foros Formación cofrade Santoral 23/11/2014 Santa Felícitas (Felicidad) y sus 7 hijos.

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    Santos: Clemente I, papa y mártir; Lucrecia, Felícitas y sus 7 hijos: Jenaro, Félix, Felipe, Silvano, Alejandro, Vidal y Marcial, mártires; Sisinio, Gregorio, obispos; Guido, abad; Anfiloquio, Asclepiodoro, Trudón, Heleno, confesores; Faletro, abad; Raquildis, virgen, beata; Miguel, Agustín, mártires, beatos.

    Santa Felícitas (Felicidad) y sus 7 hijos.

    La más antigua de las listas de fiestas romanas de mártires, conocida como el “Depositio Martyrum” y que data de la época del Papa Liberio, es decir, alrededor de mediados del siglo cuarto (Ruinart, Acta sincera, Ratisbon, pág. 631) menciona siete mártires cuya fiesta se celebraba el 10 de julio.

    Sus restos habían sido depositados en cuatro catacumbas distintas: en tres cementerios en la Vía Salaria y en uno en la Vía Apia. Dos de los mártires, Félix y Felipe, descansaban en la catacumba de Priscila; Marcial, Vidal y Alejandro, en el Coemeterium Jordanorum; Silvano en la catacumba de Máximo, y Jenaro en la de Prætextatus. Junto al nombre de Silvano se añadió que su cuerpo había sido robado por los Novacianos (hunc Silanum martyrem Novatiani furati sunt).

    En las Actas de estos mártires, que realmente existieron en el siglo sexto porque Gregorio Magno se refiere a ellos en su “Homiliae super Evangelia” (Lib. I, hom. iii, en P.L., LXXVI, 1087), se indica que los siete fueron hijos de Felicidad, una dama noble romana, una santa poco conocida de historia sin embargo impresionante.

    En tiempo del emperador Antonino fue detenida Felicidad junto a sus hijos Alejandro, Felipe, Félix, Januario (Jenaro), Marcial, Silvano y Vital, acusada injustamente de insultar a los dioses paganos.

    Todos ellos fueron encarcelados por la fe y uno por uno fueron pasando ante un tribunal para apostatar o morir. Felicidad, antes de que sus hijos fueran preguntados por el juez, les dijo: «Mirad, hijos míos, al cielo y levantad a lo alto los ojos, allí os espera Cristo con sus santos. Combatid por vuestras almas y mostraos fieles al amor de Cristo».

    Adheridos pues, firmemente a su religión, fueron entregados a cuatro jueces que los condenaron a diversas formas de muerte. La división de los mártires entre cuatro jueces se corresponde con los cuatro lugares de su entierro.

    Felicidad tuvo que observar como, uno a uno, todos sus hijos fueron martirizados por permanecer fiel a Jesucristo. Se cuenta que el mayor, ante las palabras del juez que le inducían a traicionar a Cristo, le contestó: «¡Ea!, acaba ya con tu charla, sábete que yo quiero permanecer fiel».

    Y la madre, que había tenido que sufrir ser testigo de tan horrendo crimen, concluyó aquella inmolación heroica padeciendo, cuatro meses después, la gloriosa muerte del martirio.

    Entre los siete hijos de Santa Felicidad, –el penúltimo, llamado Alejandro, los restos mortales fueron trasladados durante la temprana Edad Media, a la villa de Wildeshausen, en la actual provincia de Oldemburgo.

    Es inimaginable la solemnidad y el gran concurso de gente, procedente de toda Alemania, con que fueron trasladadas las sagradas reliquias. Podemos seguir el itinerario de aquella solemne procesión, pues por dondequiera que los restos del santo se detenían una noche, allí las gentes se encargaban de edificar un templo en honor del joven mártir. Por eso hay en Alemania tantas iglesias dedicadas a San Alejandro.

    ¡Qué gloriosa fue aquella madre heroica y sus hijos! La madre, en el hogar, lo es todo para sus hijos. Ordinariamente, de ella depende en gran parte el rumbo que sigan éstos, el día de mañana.

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