Santos: Martina, virgen; Matías, Armentario, Barsén, Barsés, obispos; Hipólito, presbítero; Feliciano, Filapiano, Alejandro, mártires; David Galván Bermudes, sacerdote y mártir; Sabina, Habrilia, vírgenes; Lesmes, Columba Marmión, abades; Aldegunda, Jacinta de Mariscotti, Tiadilde, abadesas; Gerardo, Adelelmo, confesores.
San Matías de Jerusalén, obispo.
Judío de origen, fue obispo de Jerusalén, que gobernó en un periodo en el que la mayor parte estuvo de conflicto con Roma, pues durante su obispado, se enfrentó al Imperio romano de la época de Adriano por la persecución de cristianos.
Tal y como está en el Martirologio Romano procedente del martirologio de Usuardo en el siglo IX, no es posible saber de dónde proviene el detalle que en muchas biografías del santo aparece como que «soportó muchos sufrimientos por la causa de Cristo», ya que los autores antiguos apenas lo incluyen en los listados de obispos, sin dar ningún rasgo específico de su episcopado; Quizás lo que se quiso reflejar fue lo que frecuentemente trabajaban y dedicaban su vida los obispos de los primeros siglos cristianos.
La fuente más autorizada sobre este tema, La Historia Eclesiástica de Eusebio de Cesarea, menciona a Matías como octavo obispo de Jerusalén y lo incluye entre los obispos «procedentes de la circuncisión», es decir, que sería un cristiano venido del judaísmo, como todos los primeros obispos de la Ciudad Santa, herederos de Santiago, el hermano del Señor, su primer obispo.