Santos: Tiburcio, Valeriano, Máximo, Antonio, Juan, Eustaquio, Próculo, Tomaides, mártires; Lamberto, Pretextato, obispos; Domnina, Liduvina (Ludiwina, Lidvina, Lydvid o Lidia), vírgenes; Ardalión, comediante; Frontón, Bernardo de Abbeville, abades; Abundio, Benedeto, confesores; beato Raúl (Rodolfo), obispo.
San Lamberto de Lyon, obispo.
Sus padres le enviaron cuando era muy joven, a la corte de Francia, donde se ganó el favor del rey Clotario III.
Sin embargo, al cabo de unos años, Lamberto abandonó el mundo y entró en la abadía de Fontenelle.
Allí sucedió en el cargo de abad a San Wandregisilo.
Entre sus más distinguidos discípulos, hay que mencionar a San Eremberto y al inglés San Condedo; el primero de estos dos santos renunció al obispado de Toulouse para hacerse discípulo de San Lamberto.
A la muerte de San Genesio, hacia el año 679, Lamberto fue nombrado arzobispo de Lyon.
Las actas de su época no se conservan, y es por ello que apenas sabemos algo sobre sus últimos años.
Según parece, acostumbraba retirarse, de cuando en cuando, a la abadía de Donzére, que dependía de la de Fontenelle y que había sido fundada por el mismo San Lamberto.