Santos: Justo, Senador, Germán, Nicéforo, Podio, Juvenal, Lanfranco, obispos; Emilio, Félix, Priamo, Feliciano, Crescente, Luciano, Eladio, Pablo, Elconida, Dioscórides, Carauno, Víctor, mártires; Eugenio, Justo, confesores; Guillermo, eremita.
San Senador de Milán, obispo.
Fue un presbítero milanés, que en su juventud participó en el Concilio de Calcedonia o en el Constantinopla como legado del Papa San León Magno
Por entonces, la Iglesia de Oriente se hallaba en peligro de caer en el cisma o la herejía, a consecuencia de la reivindicación del monofisita Eutiques y la condenación de San Flaviano por un conciliábulo. Entonces, San León Magno decidió enviar a Constantinopla una embajada para exhortar al emperador Teodosio II a reunir un Concilio ecuménico, encargado de definir la verdadera doctrina de la doble naturaleza de Cristo.
El Papa necesitaba, para esa misión, hombres de gran saber, tacto e integridad, y escogió a San Abundio, obispo de Como, y a un distinguido sacerdote llamado Senador. Cuando los legados del Papa llegaron a Constantinopla, Teodosio ya había muerto. A pesar de ello, consiguieron que el emperador Marciano reuniese el Concilio de Calcedonia.
Un año después de haber regresado a Italia, San Senador representó al Papa en un sínodo que tuvo lugar en Milán.
A la muerte de San Benigno, le sucedió en la sede de Milán como Arzobispo.
Gobernó tres años dicha diócesis y murió probablemente en el año 475.
La iglesia de Santa Eufemia, en Milán, cuya construcción se atribuye a este obispo, guarda sus reliquias.