Inicio › Foros › Formación cofrade › Santoral › 10/09/2015 San Salvio de Albi, obispo.
- Este debate está vacío.
-
AutorEntradas
-
10 septiembre, 2015 a las 7:37 #9371
Anónimo
InactivoNuestra Señora de las Maravillas. Santos: Nicolás de Tolentino, confesor; Salvio, Salvino, Agapio, Auberto, Teodardo, Pedro, obispos; Menodora, Metradora, Ninfodora, Nemesiano, Félix, Lucio, Félix, Liteo, Poliano, Víctor, Jaderes, Dativo, Sóstenes, Apeles, Lucas, Clemente, mártires; Teodardo, confesor; beatos Francisco Gárate, Francisco Morales Sedeño y José Salvanés de San Francisco, mártires; Pulqueria, emperatriz.San Salvio de Albi, obispo.Pertenecía a una familia de la ciudad francesa de Albi.
Fue doctor en derecho y también magistrado; pero su amor por el retiro y su deseo por verse libre de distracciones le indujeron a ingresar como monje en un convento, del que llegó a ser abad por elección de sus hermanos. Vivía retirado en una celda construida a cierta distancia del monasterio. Allí le atacó repentinamente una violenta fiebre que lo dejó inconsciente y muerto en opinión de todos los que acudieron a verle; a decir verdad, el propio santo estaba seguro de que había muerto y sostenía que el cielo le había permitido esa experiencia para devolverle después a la vida. Como quiera que haya sido, Salvio estaba vivo en el año 574, cuando fue sacado de su retiro para que ocupase la sede de Albi.
En su puesto de obispo llevó la misma existencia austera de siempre. Cualquier cantidad de dinero o de provisiones que le caía en la mano, era distribuida entre los pobres. Cuando el patricio Momolo pasó por Albi conduciendo a gran número de prisioneros, nuestro santo de hoy lo siguió hasta rescatar al último de los cautivos. Chilperico, el rey de Soissons que se las daba de teólogo, hizo un tratado muy poco ortodoxo, y Salvio junto con su amigo San Gregorio de Tours discutieron con el monarca y consiguieron devolverle a la ortodoxia.
En el año 584, una epidemia causó estragos entre los fieles de su sede, y fue en vano que sus subordinados y amigos le recomendaran cuidados y precauciones, porque el obispo, inflamado por la caridad, infatigable y abnegado, iba por todas partes donde creía que era necesaria su presencia. Visitaba a los enfermos, los consolaba y los exhortaba a prepararse para llegar a la eternidad. No tardó en contagiarse y, al saber que su hora estaba próxima, mandó traer su ataúd, se vistió con ropas humildes y, así, se dispuso a comparecer delante de Dios.
Murió el 10 de septiembre del año 584.
-
AutorEntradas
- Debes estar registrado para responder a este debate.
