Inicio Foros Formación cofrade Evangelio Dominical y Festividades Evangelio del domingo 18/10/2015 29º de Tiempo Ordinario

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    Anónimo
    Inactivo

    «El Hijo del hombre ha venido para dar su vida en rescate por todos»

    Lectura del santo evangelio según san Marcos

    En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron:

    – «Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir.»

    Les preguntó:

    – «¿Qué queréis que haga por vosotros?»

    Contestaron:

    – «Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda.»

    Jesús replicó:

    – «No sabéis lo que pedís, ¿sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?»

    Contestaron:

    – «Lo somos.»

    Jesús les dijo:

    – «El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y os bautizaréis con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; está ya reservado.»

    Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan.

    Jesús, reuniéndolos, les dijo:

    – «Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen.

    Vosotros, nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos.

    Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos.»

    Palabra del Señor.

    #12822
    Anónimo
    Inactivo

    Os dejos los comentarios.

    COMO SER GRANDE

    [align=justify]El que quiera ser grande…

    Lo más importante en la vida no es tener éxito y superar a los demás. Lo verdaderamente decisivo es ser auténtico y saber crecer como ser humano.

    Sin embargo, con frecuencia, nos equivocamos desde el punto de partida. Creemos que para afirmar nuestra propia vida y asegurar nuestra pequeña felicidad y libertad, debemos necesariamente dominar a los demás.

    Insatisfechos por no tener siempre todo lo que queremos, temerosos de perder felicidad, queremos asegurarnos frente a todo y frente a todos, tratando de dominar la situación desde una posición de superioridad y de poder sobre los otros.

    Y así, tratamos de manipular de mil maneras a quienes son más débiles que nosotros, esforzándonos por mantenerlos al servicio de nuestras expectativas e intereses.

    Basta observar con cierto detenimiento las relaciones que se establecen entre jefes y subordinados, entre poderosos y económicamente débiles, entre profesores y alumnos, esposos y esposas.

    Se diría que no acertamos a crecer y ser algo, si no es manipulando, dominando y oprimiendo a los demás. Y sin embargo, según sicólogos actuales, este camino es propio de neuróticos. En palabras de Fritz Perls, «neurótico es todo hombre que usa su potencial para manipular a los demás en vez de crecer él mismo».

    Este deseo de ser grandes dominando a los demás, no proviene de la fuerza que uno posee, sino precisamente de la debilidad y el vacío personal. Es un intento equivocado de conseguir por la fuerza lo que uno no sabe vivir desde la propia libertad y capacidad de amar.

    Lo importante es darnos cuenta de que existen otros caminos para encauzar de nuevo nuestra vida y ser auténticamente grandes.

    Según Jesús, el que quiera ser grande, tiene que renunciar a su deseo de poder sobre los demás y aprender sencillamente a servir desde una postura de amor fraterno.

    Los que aciertan a vivir desde la generosidad, el servicio y la solidaridad son personas que irradian una autoridad única. No necesitan amenazar, manipular, sobornar ni adular. Son hombres y mujeres que nos atraen por su generosidad y nobleza de vida.

    En su existencia resplandece la grandeza del mismo Jesús que «no vino a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por todos». Su vida es grande precisamente porque saben darla.[/align]

    [align=right]José Antonio Pagola.[/align]

    NADA DE ESO ENTRE NOSOTR0S

    [align=justify]Camino de Jerusalén, Jesús va advirtiendo a sus discípulos del destino doloroso que le espera a él y a los que sigan sus pasos. La inconsciencia de quienes lo acompañan es increíble. Todavía hoy se sigue repitiendo.

    Santiago y Juan, los hijos del Zebedeo, se separan del grupo y se acercan ellos solos a Jesús. No necesitan de los demás. Quieren hacerse con los puestos más privilegiados y ser los primeros en el proyecto de Jesús, tal como ellos lo imaginan. Su petición no es una súplica sino una ridícula ambición: «Queremos que hagas lo que te vamos a pedir ». Quieren que Jesús los ponga por encima de los demás.

    Jesús parece sorprendido. «No sabéis lo que pedís». No le han entendido nada. Con paciencia grande los invita a que se pregunten si son capaces de compartir su destino doloroso. Cuando se enteran de lo que ocurre, los otros diez discípulos se llenan de indignación contra Santiago y Juan. También ellos tienen las mismas aspiraciones. La ambición los divide y enfrenta. La búsqueda de honores y protagonismos interesados rompen siempre la comunión de la comunidad cristiana. También hoy. ¿Qué puede haber más contrario a Jesús y a su proyecto de servir a la liberación de las gentes?

    El hecho es tan grave que Jesús «los reúne» para dejar claro cuál es la actitud que ha de caracterizar siempre a sus seguidores. Conocen sobradamente cómo actúan los romanos, «jefes de los pueblos» y «grandes» de la tierra: tiranizan a las gentes, las someten y hacen sentir a todos el peso de su poder. Pues bien, «vosotros nada de eso».

    Entre sus seguidores, todo ha de ser diferente: «El que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos». La grandeza no se mide por el poder que se tiene, el rango que se ocupa o los títulos que se ostentan. Quien ambiciona estas cosas, en la Iglesia de Jesús, no se hace más grande sino más insignificante y ridículo. En realidad, es un estorbo para promover el estilo de vida querido por el Crucificado. Le falta un rasgo básico para ser seguidor de Jesús.

    Necesitamos en la Iglesia cristianos dispuestos a gastar su vida por el proyecto de Jesús, no por otros intereses. Creyentes sin ambiciones personales, que trabajen de manera callada por un mundo más humano y una iglesia más evangélica. Seguidores de Jesús que «se impongan» por la calidad de su vida de servicio.

    Padres que se desviven por sus hijos, educadores entregados día a día a su difícil tarea, hombres y mujeres que han hecho de su vida un servicio a los necesitados. Son lo mejor que tenemos en la Iglesia. Los más «grandes» a los ojos de Jesús.[/align]

    [align=right]José Antonio Pagola[/align]

    También el de Kamiano.

    FRANCISCO, EL PRIMERO EN SERVIR.

    [align=justify]Esta semana, nuestro querido Patxi, le hace un pequeño homenaje al Papa Francisco. Homenaje bien merecido, por cierto. Al hilo del Evangelio dominical y del Sínodo de la Familia que se está celebrando en Roma, nuestro dibujante ilustra al Obispo de Roma, en actitud de servicio, como si fuera a lavar los pies, a la hora de ofrecer el Evangelio de Jesús, que tiene como contenido fundamental la misericordia. El Espíritu revolotea muy cerca de Él, animando su entrega. Frente a los hijos de Zebedeo que querían los principales puestos en la gloria, el papa nos recuerda que la vocación propia del cristiano es servir y ofrecer la misericordia que emerge de las páginas de la Buena Noticia. Esa es la tarea que realizan los misioneros por todo el mundo, un mundo que aparece dibujado con alegría pero que está sudando “la gota gorda”. Hace falta una buena dosis de misericordia que alegre los corazones de las personas. De ahí que el lema de este año sea “Misioneros de la Misericordia”. Con un poco de humor, tan característico de la tierra malagueña, Fano pinta una Iglesia y un mundo sonriente. Detrás de la Iglesia, un obispo un tanto extrañado con la actitud de sirviente del papa Francisco. Ojalá nos vayamos dando cuenta todos los que formamos la comunidad eclesial que en el núcleo del Evangelio reside el servicio. “Lo nuestro es servir”. Ser servidores de la Misericordia de Dios. ¡Casi nada! Además del Sínodo de la Familia, tengamos presente en nuestra oración a todos los misioneros y misioneras que alegran con sus vidas este mundo falto de calor y de hogar. Misioneros de la Misericordia, amigos de Jesús y del Evangelio.[/align]

    [align=right]Texto: Fernando Cordero[/align]
    [align=right]Dibujo: Patxi Velasco, FANO[/align]

    #18875
    Anónimo
    Inactivo

    Os dejos los comentarios.

    COMO SER GRANDE

    [align=justify]El que quiera ser grande…

    Lo más importante en la vida no es tener éxito y superar a los demás. Lo verdaderamente decisivo es ser auténtico y saber crecer como ser humano.

    Sin embargo, con frecuencia, nos equivocamos desde el punto de partida. Creemos que para afirmar nuestra propia vida y asegurar nuestra pequeña felicidad y libertad, debemos necesariamente dominar a los demás.

    Insatisfechos por no tener siempre todo lo que queremos, temerosos de perder felicidad, queremos asegurarnos frente a todo y frente a todos, tratando de dominar la situación desde una posición de superioridad y de poder sobre los otros.

    Y así, tratamos de manipular de mil maneras a quienes son más débiles que nosotros, esforzándonos por mantenerlos al servicio de nuestras expectativas e intereses.

    Basta observar con cierto detenimiento las relaciones que se establecen entre jefes y subordinados, entre poderosos y económicamente débiles, entre profesores y alumnos, esposos y esposas.

    Se diría que no acertamos a crecer y ser algo, si no es manipulando, dominando y oprimiendo a los demás. Y sin embargo, según sicólogos actuales, este camino es propio de neuróticos. En palabras de Fritz Perls, «neurótico es todo hombre que usa su potencial para manipular a los demás en vez de crecer él mismo».

    Este deseo de ser grandes dominando a los demás, no proviene de la fuerza que uno posee, sino precisamente de la debilidad y el vacío personal. Es un intento equivocado de conseguir por la fuerza lo que uno no sabe vivir desde la propia libertad y capacidad de amar.

    Lo importante es darnos cuenta de que existen otros caminos para encauzar de nuevo nuestra vida y ser auténticamente grandes.

    Según Jesús, el que quiera ser grande, tiene que renunciar a su deseo de poder sobre los demás y aprender sencillamente a servir desde una postura de amor fraterno.

    Los que aciertan a vivir desde la generosidad, el servicio y la solidaridad son personas que irradian una autoridad única. No necesitan amenazar, manipular, sobornar ni adular. Son hombres y mujeres que nos atraen por su generosidad y nobleza de vida.

    En su existencia resplandece la grandeza del mismo Jesús que «no vino a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por todos». Su vida es grande precisamente porque saben darla.[/align]

    [align=right]José Antonio Pagola.[/align]

    NADA DE ESO ENTRE NOSOTR0S

    [align=justify]Camino de Jerusalén, Jesús va advirtiendo a sus discípulos del destino doloroso que le espera a él y a los que sigan sus pasos. La inconsciencia de quienes lo acompañan es increíble. Todavía hoy se sigue repitiendo.

    Santiago y Juan, los hijos del Zebedeo, se separan del grupo y se acercan ellos solos a Jesús. No necesitan de los demás. Quieren hacerse con los puestos más privilegiados y ser los primeros en el proyecto de Jesús, tal como ellos lo imaginan. Su petición no es una súplica sino una ridícula ambición: «Queremos que hagas lo que te vamos a pedir ». Quieren que Jesús los ponga por encima de los demás.

    Jesús parece sorprendido. «No sabéis lo que pedís». No le han entendido nada. Con paciencia grande los invita a que se pregunten si son capaces de compartir su destino doloroso. Cuando se enteran de lo que ocurre, los otros diez discípulos se llenan de indignación contra Santiago y Juan. También ellos tienen las mismas aspiraciones. La ambición los divide y enfrenta. La búsqueda de honores y protagonismos interesados rompen siempre la comunión de la comunidad cristiana. También hoy. ¿Qué puede haber más contrario a Jesús y a su proyecto de servir a la liberación de las gentes?

    El hecho es tan grave que Jesús «los reúne» para dejar claro cuál es la actitud que ha de caracterizar siempre a sus seguidores. Conocen sobradamente cómo actúan los romanos, «jefes de los pueblos» y «grandes» de la tierra: tiranizan a las gentes, las someten y hacen sentir a todos el peso de su poder. Pues bien, «vosotros nada de eso».

    Entre sus seguidores, todo ha de ser diferente: «El que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos». La grandeza no se mide por el poder que se tiene, el rango que se ocupa o los títulos que se ostentan. Quien ambiciona estas cosas, en la Iglesia de Jesús, no se hace más grande sino más insignificante y ridículo. En realidad, es un estorbo para promover el estilo de vida querido por el Crucificado. Le falta un rasgo básico para ser seguidor de Jesús.

    Necesitamos en la Iglesia cristianos dispuestos a gastar su vida por el proyecto de Jesús, no por otros intereses. Creyentes sin ambiciones personales, que trabajen de manera callada por un mundo más humano y una iglesia más evangélica. Seguidores de Jesús que «se impongan» por la calidad de su vida de servicio.

    Padres que se desviven por sus hijos, educadores entregados día a día a su difícil tarea, hombres y mujeres que han hecho de su vida un servicio a los necesitados. Son lo mejor que tenemos en la Iglesia. Los más «grandes» a los ojos de Jesús.[/align]

    [align=right]José Antonio Pagola[/align]

    También el de Kamiano.

    FRANCISCO, EL PRIMERO EN SERVIR.

    [align=justify]Esta semana, nuestro querido Patxi, le hace un pequeño homenaje al Papa Francisco. Homenaje bien merecido, por cierto. Al hilo del Evangelio dominical y del Sínodo de la Familia que se está celebrando en Roma, nuestro dibujante ilustra al Obispo de Roma, en actitud de servicio, como si fuera a lavar los pies, a la hora de ofrecer el Evangelio de Jesús, que tiene como contenido fundamental la misericordia. El Espíritu revolotea muy cerca de Él, animando su entrega. Frente a los hijos de Zebedeo que querían los principales puestos en la gloria, el papa nos recuerda que la vocación propia del cristiano es servir y ofrecer la misericordia que emerge de las páginas de la Buena Noticia. Esa es la tarea que realizan los misioneros por todo el mundo, un mundo que aparece dibujado con alegría pero que está sudando “la gota gorda”. Hace falta una buena dosis de misericordia que alegre los corazones de las personas. De ahí que el lema de este año sea “Misioneros de la Misericordia”. Con un poco de humor, tan característico de la tierra malagueña, Fano pinta una Iglesia y un mundo sonriente. Detrás de la Iglesia, un obispo un tanto extrañado con la actitud de sirviente del papa Francisco. Ojalá nos vayamos dando cuenta todos los que formamos la comunidad eclesial que en el núcleo del Evangelio reside el servicio. “Lo nuestro es servir”. Ser servidores de la Misericordia de Dios. ¡Casi nada! Además del Sínodo de la Familia, tengamos presente en nuestra oración a todos los misioneros y misioneras que alegran con sus vidas este mundo falto de calor y de hogar. Misioneros de la Misericordia, amigos de Jesús y del Evangelio.[/align]

    [align=right]Texto: Fernando Cordero[/align]
    [align=right]Dibujo: Patxi Velasco, FANO[/align]

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