Inicio › Foros › Formación cofrade › Santoral › 10/03/2016 Santos Cayo y Alejandro, mártires.
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10 marzo, 2016 a las 8:18 #9592
Anónimo
InactivoSantos: Cayo, Alejandro, Víctor, Cuadrado, Cándido, Dionisio, Pablo, Cipriano, Crescente, Anecto, Los 40 de Sebaste, Victorino, mártires; Macario, Silvestre, obispos; Atalo, Emiliano, abades; Droctoveo, confesor; María Eugenia Milleret de Brou, fundadora HH. de la Asunción; Anastasia, virgen; Andrés, abad (beato); Juan Sarcander, presbítero y mártir (beato).Santos Cayo y Alejandro, mártires.Muy poco se sabe sobre estos dos mártires.
Los menciona Eusebio de Cesarea en su Historia Eclesiástica, en la cita que hace de una obra contra la herejía montanista, cuya autoría se desconoce.
Según parece, muchos herejes aprovechaban el criterio de martirio, para afirmar la verdad de la propia forma de entender la fe, algo así como nuestra forma de entender la fe tiene que ser la verdadera, puesto que contamos con cantidad de mártires que han dado testimonio de ella. El anónimo autor de la apología que cita Eusebio no niega que pueda haber mártires entre los herejes, sólo que afirma que ello no basta, sino que debe haber una recta interpretación de la verdad de Cristo para que la fe sea verdadera. Y como ejemplo de que no basta el criterio de martirialidad, el anónimo apologista señala el caso de dos mártires auténticos que no quieren ni siquiera mezclarse con los mártires de la herejía, lo que incluso en nuestros tiempos, nos dice que ha ocurrido en Apamea, a orillas de Meandro, donde se evidencia en los martirios de Cayo y Alejandro de Eumenia y de sus compañeros.
Hay en la antigüedad varias ciudades llamados «Apamea». La más conocida estaba en Siria, a orillas del Orontes; pero la que aquí menciona especifica que es a orillas de Meandro, así que no se refiere a la Apamea de Siria sino a Apamea frigia, en la actual Turquía. La edición española del Martirologio Romano (2007) identifica tal lugar con la colina de Hisarlik, es decir, donde se asentaba la antiquísima Troya; sin embargo, a pesar de que tanto la Apamea de estos mártires como las ruinas de Troya quedan en la meseta de Anatolia, no parece que tal identificación sea correcta.
En cuanto al tiempo del martirio, es tan impreciso como el autor de la apología donde se los menciona. Sabemos que son contemporáneos de la herejía montana (también llamada catafrigia, en la que estuvo enrolado Tertuliano), pero esa herejía duró varias décadas. Como el contexto de la historia en el que Eusebio inserta esta cita se refería a la época de Marco Aurelio, es de suponer que estos martirios ocurrieron en esa época, es decir, entre el 161 y el 180, pero este criterio no es del todo seguro, ya que muchas veces Eusebio rompe el curso cronológico en su narración. Historiadores especializados en las persecuciones buscan, con distintos argumentos, una datación más precisa: Tillemont sitúa este martirio en el imperio de Septimio Severo (193-211), mientras que Neumann lo incluye en el reinado de Cómodo (180-192).
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