Inicio Foros Formación cofrade Evangelio Dominical y Festividades Evangelio domingo 04/12/2016 2º de Tiempo Adviento Ciclo A

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    Anónimo
    Inactivo

    «Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos»

    Lectura del santo Evangelio según San Mateo

    Por aquellos días, Juan el Bautista se presentó en el desierto de Judea, predicando:

    «Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos».

    Éste es el que anunció el profeta Isaías, diciendo:

    «Voz del que grita en el desierto:

    «Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos»»

    Juan llevaba un vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre.

    Y acudía a él toda la gente de Jerusalén, de Judea y de la comarca del Jordán; confesaban sus pecados; y él los bautizaba en el Jordán.

    Al ver que muchos fariseos y saduceos venían a que los bautizará, les dijo:

    «¡Raza de víboras!, ¿Quién os ha enseñado a escapar del castigo inminente?

    Dad el fruto que pide la conversión.

    Y no os hagáis ilusiones, pensando: «Tenemos por padre a Abrahán», pues os digo que Dios es capaz de sacar hijos de Abrahán de estas piedras.

    Ya toca el hacha la raíz de los árboles, y todo árbol que no dé buen fruto será talado y echado al fuego.

    Yo os bautizo con agua para que os convirtáis; pero el que viene detrás de mí es más fuerte que yo y no merezco ni llevarle las sandalias.

    Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego.

    Él tiene el bieldo en la mano: aventará su parva, reunirá su trigo en el granero y quemará la paja en una hoguera que no se apaga».

    Palabra del Señor.

    #12869
    Anónimo
    Inactivo

    Os dejo los comentarios al Evangelio del domingo.

    SUGERENCIAS

    [align=justify]Cada vez me encuentro con más personas que, después de muchos años de vivir alejadas de cualquier experiencia religiosa, sienten hoy de nuevo la necesidad de creer en un Dios vivo. ¿Cómo encontrarse con El? He aquí algunas sugerencias.

    Antes que nada, tienes que valorar ese deseo de Dios que hay dentro de ti. Aunque te sientas con pocas fuerzas y tus deseos no se puedan traducir inmediatamente en realidad, Dios conoce tu corazón y también tu debilidad. El te entiende y está cerca. No te compares con otros. Tú tienes que recorrer tu propio camino. No importa tu pasado. Ahora lo decisivo es que confíes en Dios y en ti mismo.

    Piensa en lo mejor que hay en tu vida. Lo que a pesar de todas las dificultades y crisis te sostiene y te hace vivir: el amor de tu esposo o esposa, la alegría de tus hijos, los amigos, las experiencias positivas, lo que te da fuerza para sentirte vivo. En el fondo de todo está ese Dios a quien tú buscas.

    Entra también dentro de tu corazón y descubre todo lo bueno que hay dentro de ti. No pienses en análisis sicológicos interminables. No necesitas tampoco mucho tiempo para hacer esa peregrinación a tu interior. Toma conciencia de tus sentimientos buenos, de tus acciones generosas y nobles, de tus deseos de vivir con más coherencia y verdad. Dentro de ti y a pesar de tu mediocridad hay siempre una llamada de Dios.

    Puedes dar otro paso. Recuerda alguna experiencia religiosa que haya dejado huella en tu corazón. Algún momento importante de tu vida en que has invocado a Dios de verdad, alguna frase del Evangelio que no has olvidado, el encuentro con alguna persona creyente que te ha impactado.

    Si puedes, intenta rezar. Al comienzo, no te saldrá nada. Después de tantos años, te parecerá algo artificial en ti. No necesitas muchas palabras. Puedes decirle a Dios: «Quiero creer. Ayúdame en mi debilidad.» Ch. de Foucauld solía repetir: «Dios mío, si existes, haz que yo te conozca.»

    Y, ¿después? Nadie puede prever lo que puede pasar. ¿Se despertará de nuevo tu fe? ¿Habrá un cambio en tu vida? ¿Seguirá todo igual? Lo esencial es tu postura sincera de búsqueda de Dios.

    En cualquier caso, siempre deberás recordar que aunque tú vuelvas a tu vida mediocre y rutinaria de siempre, Dios seguirá ahí sosteniéndote con amor. Aunque desoigas todas sus llamadas y tu fe siga apagándose, Dios no te abandonará. Esa es la Buena Nueva de Cristo: Dios no se aleja de nosotros ni siquiera cuando pecamos contra El. Incluso cuando pecas, El te está perdonando, y si ese perdón no llega hasta ti es sólo porque tú te cierras.

    Recuerda las palabras de Juan el Bautista: «Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos.» Tú puedes abrirte más a Dios. Un día, no se sabe la hora, tal vez te encuentres con el Dios vivo de Jesucristo. Lo notarás al sentir su paz dentro de ti.[/align]
    [align=right]José Antonio Pagola[/align]

    RECORRER CAMINOS NUEVOS

    [align=justify]Por los años 27 o 28 apareció en el desierto en torno al Jordán un profeta original e independiente que provocó un fuerte impacto en el pueblo judío: las primeras generaciones cristianas lo vieron siempre como el hombre que preparó el camino a Jesús.

    Todo su mensaje se puede concentrar en un grito: «Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos». Después de veinte siglos, el papa Francisco nos está gritando el mismo mensaje a los cristianos: abrid caminos a Dios, volved a Jesús, acoged el Evangelio.

    Su propósito es claro: «Busquemos ser una Iglesia que encuentra caminos nuevos». No será fácil. Hemos vivido estos últimos años paralizados por el miedo. El papa no se sorprende: «La novedad nos da siempre un poco de miedo porque nos sentimos más seguros si tenemos todo bajo control, si somos nosotros los que construimos, programamos y planificamos nuestra vida». Y nos hace una pregunta a la que hemos de responder: «¿Estamos decididos a recorrer los caminos nuevos que la novedad de Dios nos presenta o nos atrincheramos en estructuras caducas que han perdido capacidad de respuesta?».

    Algunos sectores de la Iglesia piden al papa que acometa cuanto antes diferentes reformas que consideran urgentes. Sin embargo, Francisco ha manifestado su postura de manera clara: «Algunos esperan y me piden reformas en la Iglesia, y debe haberlas. Pero antes es necesario un cambio de actitudes».

    Me parece admirable la clarividencia evangélica del papa. Lo primero no es firmar decretos reformistas. Antes es necesario poner a las comunidades cristianas en estado de conversión y recuperar en el interior de la Iglesia las actitudes evangélicas más básicas. Solo en ese clima será posible acometer de manera eficaz y con espíritu evangélico las reformas que necesita urgentemente la Iglesia.

    El mismo Francisco nos está indicando todos los días los cambios de actitudes que necesitamos. Señalaré algunos de gran importancia.

    Poner a Jesús en el centro de la Iglesia: «Una Iglesia que no lleva a Jesús es una Iglesia muerta».

    No vivir en una Iglesia cerrada y autorreferencial: «Una Iglesia que se encierra en el pasado traiciona su propia identidad».

    Actuar siempre movidos por la misericordia de Dios hacia todos sus hijos: no cultivar «un cristianismo restauracionista y legalista que lo quiere todo claro y seguro, y no halla nada»

    Buscar una Iglesia pobre y de los pobres. Anclar nuestra vida en la esperanza, no «en nuestras reglas, nuestros comportamientos eclesiásticos, nuestros clericalismos».[/align]
    [align=right]José Antonio Pagola[/align]

    También el de Kamiano.

    EL PRIMO JUAN

    [align=justify]Juan, el primo valiente de Jesús, nos invita a preparar el camino a Jesús. Nos grita CONVIÉRTETE, cambia, busca la justicia, haz reformas en tu casa, quita lo malo, reza, comparte. Nos anima a una vida nueva, lavada en el agua del bautismo y que nos mueve a trabajar en el precioso proyecto de DIOS.[/align]
    [align=right]Dibujo: Patxi Fano

    Texto: Fernando Cordero.[/align]

    Fraternalmente.-

    #18922
    Anónimo
    Inactivo

    Os dejo los comentarios al Evangelio del domingo.

    SUGERENCIAS

    [align=justify]Cada vez me encuentro con más personas que, después de muchos años de vivir alejadas de cualquier experiencia religiosa, sienten hoy de nuevo la necesidad de creer en un Dios vivo. ¿Cómo encontrarse con El? He aquí algunas sugerencias.

    Antes que nada, tienes que valorar ese deseo de Dios que hay dentro de ti. Aunque te sientas con pocas fuerzas y tus deseos no se puedan traducir inmediatamente en realidad, Dios conoce tu corazón y también tu debilidad. El te entiende y está cerca. No te compares con otros. Tú tienes que recorrer tu propio camino. No importa tu pasado. Ahora lo decisivo es que confíes en Dios y en ti mismo.

    Piensa en lo mejor que hay en tu vida. Lo que a pesar de todas las dificultades y crisis te sostiene y te hace vivir: el amor de tu esposo o esposa, la alegría de tus hijos, los amigos, las experiencias positivas, lo que te da fuerza para sentirte vivo. En el fondo de todo está ese Dios a quien tú buscas.

    Entra también dentro de tu corazón y descubre todo lo bueno que hay dentro de ti. No pienses en análisis sicológicos interminables. No necesitas tampoco mucho tiempo para hacer esa peregrinación a tu interior. Toma conciencia de tus sentimientos buenos, de tus acciones generosas y nobles, de tus deseos de vivir con más coherencia y verdad. Dentro de ti y a pesar de tu mediocridad hay siempre una llamada de Dios.

    Puedes dar otro paso. Recuerda alguna experiencia religiosa que haya dejado huella en tu corazón. Algún momento importante de tu vida en que has invocado a Dios de verdad, alguna frase del Evangelio que no has olvidado, el encuentro con alguna persona creyente que te ha impactado.

    Si puedes, intenta rezar. Al comienzo, no te saldrá nada. Después de tantos años, te parecerá algo artificial en ti. No necesitas muchas palabras. Puedes decirle a Dios: «Quiero creer. Ayúdame en mi debilidad.» Ch. de Foucauld solía repetir: «Dios mío, si existes, haz que yo te conozca.»

    Y, ¿después? Nadie puede prever lo que puede pasar. ¿Se despertará de nuevo tu fe? ¿Habrá un cambio en tu vida? ¿Seguirá todo igual? Lo esencial es tu postura sincera de búsqueda de Dios.

    En cualquier caso, siempre deberás recordar que aunque tú vuelvas a tu vida mediocre y rutinaria de siempre, Dios seguirá ahí sosteniéndote con amor. Aunque desoigas todas sus llamadas y tu fe siga apagándose, Dios no te abandonará. Esa es la Buena Nueva de Cristo: Dios no se aleja de nosotros ni siquiera cuando pecamos contra El. Incluso cuando pecas, El te está perdonando, y si ese perdón no llega hasta ti es sólo porque tú te cierras.

    Recuerda las palabras de Juan el Bautista: «Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos.» Tú puedes abrirte más a Dios. Un día, no se sabe la hora, tal vez te encuentres con el Dios vivo de Jesucristo. Lo notarás al sentir su paz dentro de ti.[/align]
    [align=right]José Antonio Pagola[/align]

    RECORRER CAMINOS NUEVOS

    [align=justify]Por los años 27 o 28 apareció en el desierto en torno al Jordán un profeta original e independiente que provocó un fuerte impacto en el pueblo judío: las primeras generaciones cristianas lo vieron siempre como el hombre que preparó el camino a Jesús.

    Todo su mensaje se puede concentrar en un grito: «Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos». Después de veinte siglos, el papa Francisco nos está gritando el mismo mensaje a los cristianos: abrid caminos a Dios, volved a Jesús, acoged el Evangelio.

    Su propósito es claro: «Busquemos ser una Iglesia que encuentra caminos nuevos». No será fácil. Hemos vivido estos últimos años paralizados por el miedo. El papa no se sorprende: «La novedad nos da siempre un poco de miedo porque nos sentimos más seguros si tenemos todo bajo control, si somos nosotros los que construimos, programamos y planificamos nuestra vida». Y nos hace una pregunta a la que hemos de responder: «¿Estamos decididos a recorrer los caminos nuevos que la novedad de Dios nos presenta o nos atrincheramos en estructuras caducas que han perdido capacidad de respuesta?».

    Algunos sectores de la Iglesia piden al papa que acometa cuanto antes diferentes reformas que consideran urgentes. Sin embargo, Francisco ha manifestado su postura de manera clara: «Algunos esperan y me piden reformas en la Iglesia, y debe haberlas. Pero antes es necesario un cambio de actitudes».

    Me parece admirable la clarividencia evangélica del papa. Lo primero no es firmar decretos reformistas. Antes es necesario poner a las comunidades cristianas en estado de conversión y recuperar en el interior de la Iglesia las actitudes evangélicas más básicas. Solo en ese clima será posible acometer de manera eficaz y con espíritu evangélico las reformas que necesita urgentemente la Iglesia.

    El mismo Francisco nos está indicando todos los días los cambios de actitudes que necesitamos. Señalaré algunos de gran importancia.

    Poner a Jesús en el centro de la Iglesia: «Una Iglesia que no lleva a Jesús es una Iglesia muerta».

    No vivir en una Iglesia cerrada y autorreferencial: «Una Iglesia que se encierra en el pasado traiciona su propia identidad».

    Actuar siempre movidos por la misericordia de Dios hacia todos sus hijos: no cultivar «un cristianismo restauracionista y legalista que lo quiere todo claro y seguro, y no halla nada»

    Buscar una Iglesia pobre y de los pobres. Anclar nuestra vida en la esperanza, no «en nuestras reglas, nuestros comportamientos eclesiásticos, nuestros clericalismos».[/align]
    [align=right]José Antonio Pagola[/align]

    También el de Kamiano.

    EL PRIMO JUAN

    [align=justify]Juan, el primo valiente de Jesús, nos invita a preparar el camino a Jesús. Nos grita CONVIÉRTETE, cambia, busca la justicia, haz reformas en tu casa, quita lo malo, reza, comparte. Nos anima a una vida nueva, lavada en el agua del bautismo y que nos mueve a trabajar en el precioso proyecto de DIOS.[/align]
    [align=right]Dibujo: Patxi Fano

    Texto: Fernando Cordero.[/align]

    Fraternalmente.-

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