Inicio › Foros › Formación cofrade › Santoral › 01/03/2014 San Albino de Angers, obispo.
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1 marzo, 2014 a las 9:29 #8681
Anónimo
InactivoSantos: Rosendo, Herculano, Albino, Suitberto, David, obispos; León, Felipe, Gervasio, Donato, Nicéforo, Amancio, Abundancio, Antonina, Hermetes, Adriano, Eudocia, Ciriaca, Exiquio, Casto, mártires; Félix II, papa; Leoncia, virgen; Siviardo, abad; Inés Cao Guiying, viuda mártir de China.San Albino de Angers, obispo.La gran popularidad de San Albino, nombre que significa «blanco» en lengua latina, se debe menos a su vida, sin ningún hecho notable, que a los múltiples milagros que se le atribuyeron, sobre todo después de su muerte.
Su culto se propagó por Francia, Italia, España y Alemania y llegó hasta Polonia, siendo este santo, titular de numerosas parroquias en Francia.
Nació en la diócesis de Vannes en Bretaña, de una familia originaria de Inglaterra o de Irlanda, según se dice. Muy joven, entró en el monasterio de Tincillac, del que sabemos muy poco, y llevó ahí una vida de gran santidad.
Hacia los treinta y cinco años de edad, fue elegido abad; bajo su gobierno floreció extraordinariamente el monasterio y se convirtió en un verdadero jardín de virtudes. Nada tiene pues de extraño que las miradas del clero y el pueblo de Angers se hayan vuelto hacia San Albino cuando la sede quedó vacante en el año 529.
Para gran pena suya y contento de San Melanio, obispo de Rennes, Albino fue elegido obispo de Angers y demostró ser un hábil e inteligente pastor.
Predicaba todos los días, era muy generoso con los pobres y menesterosos, pero especialmente con las viudas que tenían muchos hijos.
Otra de sus obras predilectas era el rescate de esclavos y gastó enormes sumas de dinero en rescatar a los prisioneros que los bárbaros habían hecho en sus numerosas invasiones. Según la tradición, Albino rescató a un cautivo, no de los bárbaros, sino del propio rey Childeberto. Se trataba de una hermosa muchacha en quien Childeberto había puesto los ojos y a la que había mandado raptar y encerrar en una fortaleza. Tan pronto como la noticia llegó a oídos de Albino, fue éste personalmente al castillo a exigir la libertad de la joven. La figura del obispo inspiró tal respeto a los guardias, que pusieron inmediatamente en libertad a la muchacha. La leyenda añade que uno de los soldados intentó detener a la joven, usando de amenazas y violencia; pero el obispo sopló sobre él y el soldado cayó muerto. El rey no trató de apoderarse de nuevo de la joven, llamada Eteria; pero cometió la villanía de exigir que el obispo pagase el rescate. Prescindiendo de la verdad dudosa de esta leyenda, lo cierto es que el rey Childeberto profesaba gran veneración a San Albino; en cambio la popularidad del obispo era menor entre algunos de sus súbditos, porque había puesto en ejecución los decretos de los dos Concilios de Orléans (538 y 541) contra los matrimonios incestuosos.
Se atribuyeron a San Albino muchos milagros. Además de varias curaciones de enfermos y de ciegos, se cuenta que resucitó a un joven llamado Albaldo. En otra ocasión, después de haber intercedido sin éxito por unos prisioneros, se derrumbó durante la noche una parte del muro de la prisión y éstos pudieron escapar; inmediatamente fueron a ver al santo y le prometieron cambiar de vida.
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