Santos: Gregorio Magno, papa y doctor; Sándalo o Sandalio, mártir de Córdoba; Basilisa, Serapia, Eufemia, Dorotea, Tecla, Erasma, vírgenes; Aristeo, Mansueto, Ausano, obispos; Febe, Teotisto, Antonio, Constantiniano, confesores; Zenón, Caritón, Antonino, Aigulfo, Evodio, Hermógenes, Calixta, mártires; Ildelita, abad; Simeón, estilita, el Joven.
San Mansueto de Toul, obispo.
Fue el primer obispo de Toul cuyo episcopado transcurrió entre los años 350 y 375.
Su biografía está plagada de leyendas y provienen de una «Vita» recopilada en el siglo X por Adso, director de la escuela de la abadía de Saint-Evre de Toul y luego abad de Montierender.
Se cree que era de origen escocés o irlandés y que después de estudiar el Roma, fue enviado por el papa Dámaso I para evangelizar la Galia y por ello convertido en el primer obispo de la Diócesis de Toul, en las Galias, donde llevó una eficaz evangelización gracias a sus muchos milagros.
Se le representa junto a un niño con una pelota: era el hijo del gobernador local que, se había ahogado mientras jugaba y fue resucitado por el obispo.
El único hecho confirmado fue la construcción de una iglesia en Toul, dedicada a San Pedro, donde fue sepultado cuando falleció en el año 375.
Parece que San Martín de Tours visitó su tumba durante uno de sus viajes a Tréveris.
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