Inicio Foros Formación cofrade Santoral 03/10/2015 San Cipriano de Toulon, obispo.

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    Santos: San Francisco de Borja, Edmundo, Esiquio, confesores; Cándida, Dionisio, Fausto, Cayo, Heraclio, Diodoro, Ewaldo, Pedro, Pablo, Cándido, mártires; Romana, Menna, vírgenes y mártires; Antonio, Benito, Cipriano, Maximiano, Patusio, Ursicino, Ebón, Leudomiro, obispos; Gerardo, Vidrado, Uto, abades; Juvino, eremita.

    San Cipriano de Toulon, obispo.

    Nació en Marsella o en Arles, en torno al año 475 en la familia Montolieu.

    de San Césaire. Alrededor de 505, fue ordenado diácono y sacerdote en 506.

    Monje de la Abadía de San Víctor de Marsella; en 514-517, fue nombrado obispo de Toulon, que se opone firmemente a la corriente semi-pelagianos que, en círculos monásticos de la Abadía de Lérins, minimizó el alcance del pecado original y el papel de la gracia divina, afirmando que, por su naturaleza humana y su voluntad, el hombre también y sobre todo la fuerza para llevar el ideal evangélico.

    Desde muy joven, se convirtió en un discípulo, alumno y seguidor de San Cesáreo de Arles, quien muy probablemente lo designó como su sucesor y cuarto obispo conocido de Toulon.

    Los límites cronológicos del episcopado de Cipriano no pueden ser definidos con certeza, aunque algún dato puede extraerse de su participación en numerosos concilios de la Galia, como Arles, Carpentras, Orange, Vaison, Valence, y Orleans.

    Con todos estos datos y habiendo estado presente en calidad de obispo, en el VI Concilio de Arles del año 524, ésta fecha es considerada por la mayoría como el inicio de su episcopado y su última «subscriptio», es decir, la firma episcopal al pie de las actas de un concilio, es en cambio, la que figura en los documentos conclusivos del Concilio de Orleans del 541. Y como en el V Concilio de Orleans en el año 549, ya participa su sucesor Paladio, al episcopado de Tolón, hay que suponer que para esa fecha Cipriano ya había muerto.

    Particularmente activa resulta su participación en el Concilio de Valence en el año 529, donde interviene en lugar de Cesáreo. En la disputa entre «agustinianos» y «semipelagianos» sobre el problema de la gracia y de la predestinación, sostuvo que «ninguno puede por sí solo progresar en la divina perfección sin la ayuda de la gracia preveniente» (Vita Caesarii 1, 60). En esta ocasión Cipriano fundamentó sus posiciones sobre numerosos testimonia bíblicos y patrísticos, que se considera fueron preparados a tal fin por Cesáreo.

    Cipriano es autor de una carta a Máximo, obispo de Ginebra; la carta se puede fechar entre el 524 y el 533 y es una autodefensa contra la acusación de teopasquismo, es decir, de que la propia divinidad de Dios padeció en la cruz. Cipriano dice haber sido acusado de haber sostenido «Deum hominem passum» y se defiende con la ayuda de citas tomadas de los Evangelios y de otros escritos neotestamentarios. En ella se contiene también un puntual análisis del Símbolo de la Fe y el más antiguo testimonio conocido sobre la difusión del Te Deum.

    Junto a otros, los dos obispos Firmino de Uzés y Vivencio, el presbítero Messiano y el diácono Esteban, escribió su obra más significativa, la «Vita sancti Caesarii episcopi Arelatensis», unánimemente reconocida como una de las obras de mayor relieve de la hagiografía gala y modelo para posteriores escritos hagiográficos. La biografía en dos libros es emprendida en torno a los años 542-543, poco después de la muerte del gran obispo de Arles, a petición de Cesárea, segunda abadesa del monasterio femenino de San Juan fundado por él (no se ha de confundir con la hermana de Cesáreo, Cesárea, muerta antes que el hermano; cf. Vita Caesarii 1, 58). Cipriano parece ser el autor de casi todo el libro I.

    Es co-patrono de la ciudad de Tolón.

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