Santos: Albino, Almundo, Tilberto, confesores; Gondulfo, Alpino, Gratulo, Pánfilo, Teodorico, Vivencio, Euberto o Evorcio, obispos; Bono, Fausto, Mauro, Gerón, Calcedonio, Sozón, Severino, Juan, Eupsiquio, Atanasio, mártires; Carísima, Clodoaldo, Faciolo, Hildurdo, Lucas, Madelberta, Augustal, confesores; Eustaquio, Juan de Lodi, abades; Nemorio, diácono; Regina, virgen y mártir.
San Alpino de Châlons, obispo.
Nació en el castillo de Baye.
Acompañó a San Lupo, obispo de Troyes, del que fue discípulo y a San Germán de Auxerre, en misión a Inglaterra.
Fue nombrado obispo de Châlons-sur-Marne, en la Galia lugdunense, hoy Francia, en el año 433.
En el año 451, preservó la ciudad de la furia de Atila y en 460 asistió al concilio de Tours
Murió en Baye en el año 480. El obispo de Reims, San Remigio presidió sus funerales.
Su intervención ante el rey de los hunos fue inventada para convertirle, como a San Aniano de Orleans, en un «defensor civitatis».