Inicio › Foros › Formación cofrade › Santoral › 08/12/2013 San Sofronio de Chipre, obispo.
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8 diciembre, 2013 a las 7:46 #14611
Anónimo
InactivoLa Inmaculada Concepción de la Virgen María (Patrona de España). Santos: Macario, Ana, madre de Samuel; Sabina, Elfrida, Edit, mártires; Sofronio, Valente, Zenón, obispos; Eutiquiano, papa y mártir; Romárico, abad; Eucario, discípulo de San Pedro; Patapio, eremita; Frumencio, monje y mártir.San Sofronio de Chipre, obispo.Su nombre Significa «prudente» viene de la lengua griega. Nació en Damasco hacia el año 560 y se pasó veinte años con un ermitaño para aprender el arte de ser santo. Creía que algún día podría ser mártir, aunque no tuvo ocasión, a pesar de su difícil trabajo.
Fue obispo de Chipre y sucesor de San Damián..
El mismo patriarca de Alejandría le pidió que fuera a su lado para que le ayudase a luchar contra los herejes orientales, sobre todo contra los Monotelitas. Probablemente ejerció como profesor de Retórica, hasta que, todavía joven, abrazó la vida monacal. Como ya se ha dicho, pasó veinte años bajo la dirección experta de San Juan Mosco. Juntos visitaron varios monasterios de Egipto, con el propósito de pasar a Roma. Una vez en la Ciudad Eterna, el año 619 murió San Juan Mosco. Entonces, San Sofronio decidió regresar a Palestina. En el año 633 o 634 fue elegido Patriarca de Jerusalén, mostrándose desde entonces como un pastor celoso de su grey.
La biografía de San Sofronio podría centrarse en dos polos de interés: su afán de santidad y su integridad doctrinal, que le llevó a sufrir mucho por defender la fe católica frente a la herejía del monotelismo. Estas dos características quedan muy bien reflejadas en su producción literaria, de la que nos han llegado algunas obras que podrían llamarse de entretenimiento, unos cuantos himnos y varios escritos hagiográficos, como la Vida de los santos egipcios Ciro y Juan y algunos fragmentos de una biografía del Patriarca alejandrino Juan el Limosnero, compuesta junto a San Juan Mosco.
El mismo año de su muerte, 638, vio con inmenso pesar como la Ciudad Santa caía en manos de los musulmanes, por obra del Califa Omar. Su celo pastoral le llevó a ayudar, consolar y a desvivirse por los fieles cristianos.
El martirologio romano le dedica estas palabras:» El fue, en un mundo admirable, el protector de los pobres, los huérfanos y de las viudas. Alivió a los pobres y a los oprimidos».
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