Santos: Gregorio X, papa; Nicanor, mártir; Agatón, Marciano, presbíteros; Aldo, Gonzalo, confesores; Guillermo (=Willian, Billy), Juan el Bueno, Patrocinio y Domiciano, Petronio, Maurilo, obispos; Pedro Urseolo, Gonzalo, monje; Aringa, virgen; Leonia Francisca de Sales Aviat, beata.
San Domiciano de Melitene, obispo.
Nació en Armenia en torno al año 564.
Fue elegido obispo de Melitene, en la Armenia Superior o Armenia Menor, hoy Turquía, y le fueron confiadas varias misiones diplomáticas, por estar ligado con vínculos de parentesco al emperador Mauricio.
De particular importancia fue la que desempeñó ante Cosroes, rey de los persas, a quien intentó convertir a la religión cristiana, siendo todo su esfuerzo en vano. De estos hechos informa el papa San Gregorio Magno, con quien sostuvo un intercambio de correspondencia.
Al volver de Persia permaneció en Constantinopla, con el encargo de dirigir espiritualmente al emperador, sin perder, sin embargo la vigilancia de su diócesis.
En el 597 Mauricio, enfermo de gravedad, lo nombró ejecutor de su testamento.
Pero Domiciano murió antes, el 10 u 11 de enero del 602.
Recibió sepultura en la iglesia de los Apóstoles, en Constantinopla, ciudad en la que fue venerado como santo.
Sus reliquias fueron pronto trasladadas a Melitene.