Santos: Timoteo, Máximo, Asterio, Alejandro, Aureliano, Bardón, obispos; Blanco, Basílides, Mandalo, Diosdado, Arecio, Rogato, mártires; Críspulo, Restituto, Zacarías, Getulio, Cereal, Amancio, Primitivo, Trípodes, Benjamín, Félix, Victoriano, diáconos; Maurino, abad; Juan Dominici, cardenal; Oliva, virgen y mártir.
San Asterio de Petra, obispo.
Ex-arriano que después de su conversión fue nombrado obispo de Petra (Arabia), maltratado por la facción arriana en el Concilio de Sárdica (343) por retirarles su apoyo, atrayendo sobre él, el odio de los herejes al hacer pública la historia de sus intrigas en el concilio de Sárdica.
Fue exiliado a Libia por el emperador Constanzo, de donde fue llamado en 362 por el edicto de Juliano, el cual reinstaló a todos los obispos desterrados. Tomó parte en el Concilio de Alejandría (362), convocado, entre otras razones, para sanar el cisma meleciano que sufría la Iglesia de Antioquía y a apoyar a san Atanasio, que lo elogió en varios de sus escritos.
Fue uno de los portadores de la carta que dirigió el concilio al empecinado San Lucifer de Cagliari y a los otros obispos antioquenos de entonces. Sin embargo, estas medidas pacificadoras fueron infructuosas por la precipitación de Lucifer en consagrar a San Paulino como sucesor de San Melecio de Antioquía, con lo cual el cisma ganó un nuevo hálito de vida.