Santos: Timoteo, Censurio, Máximo, Asterio, Alejandro, Aureliano, Bardón, obispos; Blanco, Basílides, Mandalo, Diosdado, Arecio, Rogato, mártires; Críspulo, Restituto, Zacarías, Getulio, Cereal, Amancio, Primitivo, Trípodes, Benjamín, Félix, Victoriano, diáconos; Maurino, abad; Juan Dominici, cardenal; Oliva, virgen y mártir.
San Censurio de Auxerre, obispo.
Poco o casi nada sabemos de la vida de nuestro santo de hoy, obispo de Antesiodorum (Auxerre) entre los años 448 y 486.
Era natural de Italia y fue enviado por la Santa Sede a ocupar la silla episcopal de Auxerre, sucediendo a San Germán de Auxerre, por quién tuvo una gran veneración.
Ilustró a toda la Galia con su predicación y milagros, convirtiendo a muchísimos godos a la religión de Jesucristo.
Cuando la irrupción de los bárbaros del norte, fue el más eficaz mediador entre vencedores y vencidos, siendo sus esfuerzos dirigidos a una gran alianza entre unos y otros, consiguiendo que poco después, ambos pueblos se fundieron en uno solo.
Su amabilidad, unción y dulzura de sus palabras, desarmaban a todo enemigo y terminaban todos ellos haciendo su voluntad.
Estas circunstancias le hicieron tal vez, el hombre más querido y respetado de su tiempo y el más llorado a su muerte, acaecida entre los años 520 y 527.
A su muerte, fue sepultado en la iglesia de San Germán que él mismo había construido.