Santos: Claudio de la Colombière; Saturnino, Cástulo, Lucio, Magno, Ágape, Cástula y Domnina, Faustino y Jovita, mártires; Quinidio, Decoroso, obispos; Severo, presbítero; José, diácono; Eusebio, anacoreta.
San Quinidio Queniez o Quinido de Vaison, obispo.
Nació en Vaison la Romaine (Vaucluse), en una familia noble.
Tras estudiar en aquella ciudad se retiró a la isla de Lerins (Abbey), al monasterio que había fundado San Honorato sirviendo como monje de la abadía, donde practicó el eremitismo en solitario, dedicando su vida a la oración y al ascetismo.
Estimado por su piedad, fue llamado a su diócesis, a su pueblo natal por su obispo Teodosio, que lo convirtió en archidiácono. En ese puesto y como su representante, estuvo en el Concilio de Arles del año 554.
En el año 556 lo sucedería en el cargo, y convertido en obispo de Vaison, participó en el Concilio de París entre los años 558 y 573.
Luchó con los ataques del patricio Mummolus, conquistador de los Lombardos.
Llenó con su ejemplo la Provenza hasta su muerte.
Murió hacia el año 578, cuya muerte, atestiguan que fue preciosa en el acatamiento del Señor con los frecuentes milagros.
Fue enterrado bajo el altar de la catedral de Notre-Dame de Nazareth de Vaison donde se conserva su sepulcro y es venerado.
El sarcófago fue desenterrado en 1950 donde contienen las posibles reliquias de Quinidio.
Fue oficialmente incluido en el catálogo de santos durante el papado de Inocencio III por petición de Rambaud Flotte, obispo de la ciudad.