Santos: José de Cupertino, Sofía, Irene, Terciano, Víctor, Almodia, Cástor, Teodora, Centina, Bonifacio, Fortunato, mártires; Domingo, presbítero y mártir; Eumenio, Eustorgio, Ferréolo, Justo, Masías, Metodio, Sinerio, Desiderio, obispos; Jacobo, monje; Simón, eremita; Ricarda, emperatriz; Walberto y Bertilia, su esposa.
Santo Domingo Trach, presbítero y mártir.
Nace en Ngai-Voi, Tonkín, en el año 1792.
En 1825 ingresa en la Orden de Predicadores donde hace la profesión religiosa. Ordenado sacerdote, ejercita su ministerio sucesivamente en Quam-Cong y en Luc-Thuy-Thuong, de cuyo seminario es nombrado director espiritual.
Al estallar la persecución, se refugia en Tra-Lu, en casa de un amigo y en ella desarrolla cuanto trabajo apostólico puede, estando ya entonces muy debilitado por la tuberculosis. Fue a Nguong-Nhan a visitar a un sacerdote y allí fue arrestado y llevado a la cárcel de Nam-Dinh, donde convirtió a Santo Tomás Toan, que había tenido la debilidad de apostatar. Ni amenazas ni torturas lograron de él que apostatara y pisoteara la cruz, y por ello fue condenado a muerte.
Confirmada la pena por el rey, el 18 de septiembre de 1840 fue llevado al campo de las Siete Yugadas y allí decapitado.
Fue beatificado por Su Santidad el Papa León XIII el 27 de mayo de 1900 y canonizado el 19 de junio de 1988 por Su Santidad el Papa San Juan Pablo II.