Santos: Inés de Montepulciano, Hildegunda, vírgenes; Teótimo, Marcelino, Lutardo, obispos; Sulpicio, Domingo de Leonisa, confesores; Vicente, Domnino, Marcelino, Teodoro, Serviliano, Víctor, Zótico, Zenón, Acindino, Cesáreo, Acindina, Severiano, Cristóforo, Teonás y Antonino, Alberto niño, mártires; Marciano, Hardouino, monjes; Zaqueo el publicano.
San Teótimo, obispo.
Poco se sabe de la vida de este santo de nombre Teótimo, que significa «El que respeta a Dios» e es de origen griego.
Honró a Dios entre los pueblos bárbaros de la Escitia, antiguo nombre de la actual ucrania, a los cuales instruía en la fe, tanto por medio de conversaciones piadosas cuanto por sus predicaciones.
Un bárbaro alzó la mano para apoderarse de él y quedó inmóvil en el aire hasta que el Santo hubo hecho oración por él.
Esos pueblos, asombrados por su extraordinaria abstinencia, por su dulzura, por su caridad y milagros, llamábanle dios de los romanos.
Murió hacia el año 403.