Inicio Foros Formación cofrade Santoral 25/04/2016 San Esteban de Antioquía, obispo y mártir.

  • Este debate está vacío.
Viendo 1 entrada (de un total de 1)
  • Autor
    Entradas
  • #9647
    Anónimo
    Inactivo

    Santos: Marcos evangelista, patrono de los notarios, escribanos y ganaderos; Aniano, Erminio, Esteban, Rústico, Febadio, obispos; Filón, Agatópode, diáconos; Hermógenes, Calixta, Evodio, mártires; Aniano, confesor; Uña, viuda; Teresa Ansúrez, abadesa.

    San Esteban de Antioquía, obispo y mártir.

    De nuevo, de nuestro santo de hoy, pocos o muy pocos datos tanto de su vida anterior a ser designado obispo como de su episcopado, han llegado hasta nuestros días, por unas u otras razones.

    Fue nombrado obispo en Antioquía, Siria, en territorio de la hoy Turquía.

    El Concilio de Calcedonia fue un concilio ecuménico que tuvo lugar entre el 8 de octubre y el 1 de noviembre del año 451 en Calcedonia, ciudad de Bitinia, en Asia Menor.

    Asistieron unos 600 obispos, de los que solamente 2 eran occidentales, dejando aparte los legados pontificios

    Sus definiciones dogmáticas fueron desde entonces reconocidas como infalibles por la Iglesia católica y por la Iglesia ortodoxa. Rechazó la doctrina del monofisismo, defendida por Eutiques, y estableció el Credo de Calcedonia, que describe la plena humanidad y la plena divinidad de Cristo, segunda persona de la Santísima Trinidad.

    En 444, dos años después de la muerte de Cirilo, un anciano archimandrita de Constantinopla llamado Eutiques, comenzó a predicar que la naturaleza humana de Cristo estaba como absorbida por la divina, de modo que, en la unión de ambas, no había sino una naturaleza. Eutiques se proclamaba seguidor de Cirilo de Alejandría y sus tesis tuvieron muchos seguidores, entre ellos Dióscoro, sucesor de Cirilo en la sede de Alejandría. La herejía de Eutiques se denomina monofisita, del griego monos («uno») y physis («naturaleza»)

    La presidencia del Concilio fue ocupada por el patriarca de Constantinopla, Anatolio, al lado de los representantes del Papa. El emperador Marciano apoyaba decididamente la ortodoxia. En la tercera sesión, se reconoció la Epístola Dogmática del Papa como documento de fe. Terminada su lectura los padres conciliares exclamaron «Pedro ha hablado por boca de León».

    Dióscoro fue condenado por unanimidad pues parece ser que los obispos egipcios fueron presionados, y todos sus decretos fueron declarados nulos. Los partidarios de Eutiques debieron aceptar la Epístola del Papa para continuar formando parte de la Iglesia, pero trece obispos egipcios, sin embargo, rehusaron aceptarla, arguyendo que sólo aceptarían «la fe tradicional».

    El texto principal de las decisiones del Concilio es el siguiente: Siguiendo, pues, a los Santos Padres, todos a una voz enseñamos que ha de confesarse a uno solo y el mismo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, el mismo perfecto en la divinidad y el mismo perfecto en la humanidad, Dios verdaderamente, y el mismo verdaderamente hombre de alma racional y de cuerpo, consustancial con el Padre en cuanto a la divinidad, y el mismo consustancial con nosotros en cuanto a la humanidad, semejante en todo a nosotros, menos en el pecado [Hebr. 4, 15]; engendrado del Padre antes de los siglos en cuanto a la divinidad, y el mismo, en los últimos días, por nosotros y por nuestra salvación, engendrado de María Virgen, madre de Dios, en cuanto a la humanidad; que se ha de reconocer a uno solo y el mismo Cristo Hijo Señor unigénito en dos naturalezas, sin confusión, sin cambio, sin división, sin separación, en modo alguno borrada la diferencia de naturalezas por causa de la unión, sino conservando, más bien, cada naturaleza su propiedad y concurriendo en una sola persona y en una sola hipóstasis, no partido o dividido en dos personas, sino uno solo y el mismo Hijo unigénito, Dios Verbo Señor Jesucristo, como de antiguo acerca de Él nos enseñaron los profetas, y el mismo Jesucristo, y nos lo ha trasmitido el Símbolo de los Padres. Así, pues, después que con toda exactitud y cuidado en todos sus aspectos fue por nosotros redactada esta fórmula, definió el santo y ecuménico Concilio que a nadie será lícito profesar otra fe, ni siquiera escribirla o componerla, ni sentirla, ni enseñarla a los demás.

    En su canon 28, el Concilio aprobó también la práctica equiparación de las sedes de Roma y Constantinopla. Hay que destacar, que esta decisión fue tomada en ausencia de los legados del papa y posteriormente anulada por éste. El ya nombrado Anatolio, que presidía, escribió así al papa refiriéndose a esto: «quedando reservada a la autoridad de Vuestra Beatitud toda la validez y la aprobación de tal acto».

    La principal consecuencia del Concilio fue el cisma de los monofisitas. El Patriarca de Alejandría no aceptó el concilio y finalmente terminó por escindir su patriarcado del resto de la Iglesia. También muchos obispos repudiaron el concilio arguyendo que la doctrina de las dos naturalezas era prácticamente nestoriana. En las principales sedes apostólicas del Imperio bizantino, se abrió un período de disputas entre monofisitas y ortodoxos, con diversas vicisitudes, en las que intervinieron a menudo los emperadores. Aquí tiene su origen el cisma con las Iglesias ortodoxas orientales, que aún hoy rechazan los resultados del Concilio: la Iglesia copta que nació de la ruptura con el Patriarcado de Alejandría, la Iglesia ortodoxa siríaca, que nació de la ruptura con el Patriarcado de Antioquía, la Iglesia apostólica armenia, la Iglesia ortodoxa malankara de la India, la Iglesia ortodoxa etíope y la Iglesia ortodoxa eritrea

    Y San Esteban, se entregó y combatió duramente, sufriendo e incluso perdiendo la vida por parte de los herejes que rechazaban el Concilio de Calcedonia.

    En el año 479, el emperador Zenón, lo mandó arrojar al río Orontes, donde murió.

Viendo 1 entrada (de un total de 1)
  • Debes estar registrado para responder a este debate.