Santos: Cosme y Damián, mártires, patronos de médicos y farmacéuticos; Amando, Calistrato, Colmán, Carlos Garnier, Cipriano, Justina, Teocisto, mártires; Eusebio, Vigilio, obispos; Amancio, presbítero; Colmán, Senador, Genaro, confesores; Esteban, monje; Izaron, García, Nilo, abades; Eusebio, papa; Eugenia de Obernai, abadesa.
San Esteban de Rossano, monje.
Muy poquito se sabe de este nuestro santo de hoy. Nació en Rossano, de una familia de campesinos, en torno al año 925. Sobre su vida las noticias son pocas y fragmentarias. Se sabe que, deseoso de volcarse a la vida monástica, fue recibido por San Nilo de Rossano, a quien también recordamos hoy mismo, del cual llegó a ser fidelísimo discípulo. San Nilo, a través de una verdadera y propia «cura», modificó la naturaleza perezosa e indolente de Esteban, el cual realizó tantos y tales progresos, que vino a ser ejemplo de humildad y obediencia.
San Esteban siguió a Nilo a Capua, Vallelucio y Serperi, cerca de Gaeta, donde murió en el año 1001.
Nilo ordenó que fuese construido un doble sepulcro, de modo que él mismo pudiese ser sepultado junto a su discípulo, cuando llegara su muerte. De esta doble tumba no existen restos.