Santos: Esperanza (o Spe), abad; Sixto III, papa; Gontrán, rey; Proco, Malco, Alejandro, Cástor, Teodora, Doroteo, Rogato, Suceso, mártires; Cirilo, diácono y mártir; Gundelinda (Güendolina), abadesa; Esiquio, confesor.
San Cirilo de Heliópolis, diácono y mártir.
Es Teodoreto en su «Historia Eclesiástica» quien da razón de éste y otros mártires.
Nació en Heliópolis en el siglo IV, y nuestro santo de hoy, fue diácono de ésta misma ciudad, quien destacó en su predicación evangélica y por su celo contra la idolatría. Derribó varios altares de los ídolos y destrozó por su propia mano algunos de estos. En el año 361, subió al trono Juliano el Apóstata y sabemos cómo se dedicó a instaurar el antiguo culto a los dioses y al emperador, atrayendo la persecución para los cristianos que se le oponían. Ejemplo claro lo vemos en los Santos Juventino y Maximino.
Sintiéndose protegidos los paganos de Heliópolis, capturaron a Cirilo, le apuñalaron varias veces, le abrieron y le arrancaron el hígado, el cual comieron como bestias. Dice Teodoreto que todos quedaron castigados, pues en menos de un día perdieron sus dientes, se les pudrió la lengua y finalmente terminaron todos ciegos y enloquecidos.