Inicio Foros Formación cofrade Santoral 30/06/2015 San Otón de Bamberg, obispo.

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    Santos: Ss. Protomártires de la Iglesia Romana; Marcial, Marciano, Otón, Beltrán, obispos; Cayo y León, subdiácono, Basílides, mártires; Lucinia o Lucina, Emiliana, Donato, mártires; Ostiano, Teobaldo, Alrico, Alpiniano, Andrónico, Apolo, confesores; Cayo, presbítero; León, subdiácono; Agabo, profeta; Adilia o Adela, abadesa.

    San Otón de Bamberg, obispo.

    Otón pertenecía a la familia suaba de Mistelbach.

    Siendo todavía joven, recibió la ordenación sacerdotal e ingresó al servicio del emperador Enrique IV, quien con el tiempo le nombró su canciller.

    En las luchas entre el sacerdocio y el imperio, Enrique IV apoyó a un antipapa. Hizo cuanto pudo por conseguir que se arrepintiese y se sometiese al Papa y se negó a aprobar el cisma y otros crímenes del emperador, sin dejar por ello de secundar sus medidas políticas cuando le parecían justas.

    Enrique le nombró obispo de Bamberg en 1102, pero Otón se negó a recibir la consagración hasta que pudo ir a Roma, varios años después, y aceptó el episcopado de manos del papa Pascual II.

    Enrique V, el sucesor de Enrique IV, parecía inclinado a la reconciliación con la Santa Sede, y Otón le exhortó a poner fin a los males que el cisma había aportado; pero finalmente el nuevo emperador prosiguió la política de su padre. A pesar de ello, gracias a su integridad y al poder de su mansedumbre, gozó siempre de la confianza de ambos bandos. Por otra parte, sus actividades políticas no le impidieron desempeñar celosamente sus deberes episcopales, establecer numerosos monasterios y fundaciones religiosas, y llevar una vida ejemplar.

    Cuando Boleslao III de Polonia conquistó una parte de la Pomerania, pidió a Otón que fuese a evangelizar a los idólatras de aquel país.

    En 1124, el santo obispo se trasladó a la Pomerania oriental, acompañado de algunos sacerdotes y catequistas. Se cuenta que los misioneros bautizaron a más de 20.000 infieles.

    El santo volvió a Bamberg en la Pascua siguiente, después de encargar a cierto número de sacerdotes que atendiesen a los convertidos y continuasen la obra de evangelización tan felizmente comenzada.

    Como las ciudades de Stettin y Julin habían recaído en la idolatría, partió de nuevo a Pomerania en el año 1128, reconvirtió a las dos ciudades y llevó la luz del Evangelio a otros puntos más remotos, exponiéndose a toda clase de peligros e incomodidades.

    Más tarde volvió a su diócesis y ahí murió, el 30 de junio de 1139.

    Fue canonizado cincuenta años más tarde.

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