Inicio Foros Formación cofrade Santoral 30/06/2016 San Basílides, mártir.

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    Santos: Santos Protomártires de la Iglesia Romana; Marcial, Marciano, Beltrán, obispos; Cayo y León, subdiácono, Basílides, mártires; Lucinia o Lucina, Emiliana, Donato, mártires; Ostiano, Teobaldo, Alrico, Alpiniano, Andrónico, Apolo, confesores; Cayo, presbítero; León, subdiácono; Agabo, profeta; Adilia o Adela, abadesa.

    San Basílides, mártir.

    Fue el soldado encargado de conducir a la virgen Santa Potamiena junto con su madre, desde la sala donde se celebró el juicio hasta el lugar preparado para el suplicio, todo ello en tiempo del emperador Septimio Severo.

    Tanto el celo de su trabajo como la piedad y compasión por la condenada y su madre, hicieron que la protegiera de las serias intenciones deshonestas de algunos hombres, recibiendo como premio, en primer lugar, la gracia de convertirse a Cristo, y después, tras un breve combate, llegar a ser también mártir glorioso.

    Llegados hasta el lugar del suplicio, los verdugos desnudaron por completo a la joven virgen y a su madre y atándolas a un poste, esperaron el momento del martirio.

    La joven santa, se dirigió a Basílides y le dijo: Ten buen ánimo, noble soldado. En recompensa a la caridad que me has dispensado, te prometo que apenas salga de este mundo, te alcanzará la gracia de mi Señor, y no tardará en pagarte el bien que me has hecho.” Le prometía así en sus oraciones para conseguir su salvación cuando él se presentase ante el supremo juicio de Dios.

    A continuación, empezó el terrible martirio. La mayoría de las versiones sobre el martirio de la santa Potamiena y su madre, coinciden en su forma. Fueron sacrificadas introduciéndolas lentamente en un gran recipiente lleno de aceite y pez hirviendo donde poco a poco su fueron quemando tras horribles sufrimientos, pero sin una sola protesta en sus bocas. Solo oraciones al Señor.

    Pasaron unos días y habiendo recapacitado, nuestro santo quedó impactado por lo que había visto, le toco seguir el ejemplo de Potamiena. Ya que durante el proceso a otros cristianos, fue invitado por sus compañeros a que prestara el mismo juramento a los dioses y el, ante el estupor de todos los presentes se negó diciendo “De ningún modo me está permitido jurar, pues soy cristiano” Pero sus compañeros y jueces creyeron que estaba bromeando y al persistir en ello, fue conducido ante Aquila donde volvió a repetir tal afirmación de su negativa a jurar y confesó de nuevo su fe.

    Fue arrojado a la cárcel y al saberlo el resto de cristianos de la ciudad, acudieron a visitarlo y le preguntaron sorprendido por su conversión. Basílides les contesto: “Tres días después de la muerte de aquella inocente esclava, la vi cuando yo dormía. Estaba bellísima llevando una hermosa corona y me ofrecía otra para mi mientras me decía “tal y como te prometí, le he pedido gracia para ti al Señor y me ha sido concedida. Vendré pronto a por ti, hermano mío, y te ceñiré esta corona”. Al oír esto, aquellos, profundamente conmovidos y convencidos de que se había obrado un milagro, lo bautizaron llenos de emoción.

    Al día siguiente fue decapitado, mientras creía ver a la hermosa joven santa dándole la mano para llevárselo al cielo.

    La memoria de este soldado mártir, ha sido introducida separadamente del grupo de los santos Plutarco, Sereno y resto de compañeros, recientemente incorporados en el nuevo Martirologio Romano, acorde con el intento de presentar los datos históricos de la manera más fidedigna posible, como se destaca en esta historia, que está indisolublemente ligada a la de la virgen Potamiena, la más conocida de aquel grupo de mártires.

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