Inicio › Foros › Formación cofrade › Santoral › 30/11/2016 San Narsés (o Nersés) de Sciaharcadata, obispo.
- Este debate está vacío.
-
AutorEntradas
-
30 noviembre, 2016 a las 9:35 #9904
Anónimo
InactivoSantos: Andrés, apóstol; Cástulo, Euprepes, mártires; Tadeo Liu, sacerdote diocesano mártir de China; Tugdualdo, Narsés, obispos; Maura, Justina, vírgenes y mártires; Constancio, Saturnino, Troyano, Zósimo, confesores.San Narsés (o Nersés) de Sciaharcadata, obispo y mártir.Sufrió la persecución del rey persa Shapur II, y junto a éste santo obispo, un número muy grande de cristianos, encabezados por su mejor discípulo, José.
Sucedió en el cuarto año de la persecución de rey Shapur.
Narsés. Habiendo llegado a la ciudad de Sciaharcadata, su sede episcopal, fue detenido junto con su Diácono y discípulo José. Cuando fueron llevados ante el rey, tras interrogar a Narsés, la edad del detenido le conmovió cierta compasión y respeto, y le dijo: «Venerable anciano, tanto a ti que te contemplo con admiración y respeto por tu cabello blanco y brillante, como por la juventud de tu discípulo, podéis ser condenados a una terrible muerte y tanto la gracia, la belleza y la vida, la perderéis. Pero créeme, soy tu amigo y te doy un consejo: Te prometo, si te gusta el sol, que la recompensa será más grande que lo que me inspiras, pues confieso el interés más tierno por ti.
Narsés le respondió: Tu adulación, están lejos de nosotros. Esta lengua insidiosa, quiere seducir y hacer que nos dobleguemos y cambiemos el compromiso que hemos adquirido en el Señor, para sucumbir por cosas frágiles y perecederas de este siglo. Ponéis todo vuestro esplendor y todas vuestras esperanzas en propiedades banales, y no sabéis que esto es sólo un sueño que se desvanece al igual que el despertar del rocío que se desvanece en la mañana; Para mí, que tengo ochenta años y he pasado toda mi vida en el servicio de mi Dios, me entrego a la oración suprema que dirijo a Él, para perseverar hasta mi último aliento de mi vida en su amor y nunca tener la desgracia de caer en el culto santo de adorar al sol, su criatura.
¿Sabe, contestó el rey, que si no obedeces, te condeno a muerte? A lo que nuestro santo le contestó: Escucha, nos puedes quitar la vida, y si nos la pudieras volver a quitar, arrancándonosla de nuevo y así, hasta siete veces siete, elegiríamos la muerte en lugar de la apostasía.
Después de esta respuesta, el rey los condenado a muerte, y los condujo a las afueras de la ciudad para su ejecución. Una gran multitud los siguió para presenciar su martirio y una vez llegados al punto elegido, Narsés, tranquilamente, caminando y poniendo sus ojos en la gran multitud, rezó por todos ellos.
El santo anciano, con el rostro radiante de alegría, mirando y abrazando a su amado discípulo, le animó diciéndole: «Bienaventurado tú, piadoso e inocente José, al haber escapado a todas las trampas de este mundo! Hoy es el día feliz donde llamaremos a la puerta del Reino de los Cielos» Y nada más terminar de decirle estas palabras, José tenía la espada en su cuerpo para cortarle la cabeza. El anciano santo, fue inmediatamente detrás para después correr la misma suerte.
-
AutorEntradas
- Debes estar registrado para responder a este debate.
