Inicio Foros Formación cofrade Santoral 30/12/2014 San Perpetuo de Tours, obispo.

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    La Traslación de Santiago Apóstol.Santos: Perpetuo, Sabino, Rainerio, Anisio, Eugenio, Gricino, Liberio, Jocundo, obispos; Anisia, Mansueto, Severo, Apiano, Donato, Honorio, Venustiano, mártires; Beato Radulfo (Rodolfo, Raúl), abad; Exuperancio, Marcelo, diáconos.

    San Perpetuo de Tours, obispo.

    Era de familia senatorial. Una vez que lo nombraron obispo de Tours, dejó todo cuanto tenía, que era mucho, para el consuelo de los pobres. Los pobres son mis herederos, decía. Les dejó campos, casas, jardines, pastizales, viñas y hasta la propia ropa.

    Sin duda alguna fue uno de los obispos más sobresalientes de su tiempo.

    Tenía siempre presente a su predecesor, San Martín, el soldado que rompió su capa en dos para entregar una parte a un mendigo.

    Perpetuo profesaba gran devoción a Martín de Tours, en cuyo honor construyó o ensanchó la basílica que lleva su nombre. Como la iglesia que San Bricio había construido sobre la tumba de San Martín resultaba demasiado pequeña para el número de peregrinos, Perpetuo mandó trasladar las reliquias a la nueva basílica, cuya consagración tuvo lugar hacia el año 491. La construcción había durado veintidós años.

    Sucedió como obispo a Eustoquio en la sede de Tours.

    Durante los treinta o más años que gobernó la diócesis, luchó mucho por propagar la fe, imponer la disciplina y determinar los ayunos y fiestas en su territorio. Desde el primer año de su episcopado, convocó un concilio provincial en Tours y decretó que los fieles observaran algunos días de la semana con especial atención a las cosas del espíritu. Entre otras cosas, decidió que se observara el ayuno un día por semana, probablemente el lunes, desde la fiesta de San Martín hasta la Navidad. San Gregorio de Tours, que escribió un siglo más tarde, dice que estas disposiciones se observaban todavía en su época.

    La influencia de san Perpetuo fue enorme. Tenía una primavera constante en el corazón, porque sabía perdonar a todo el mundo y, además, entregaba su propio ser para el bien de los demás.

    Los últimos años de su vida fueron malos, debido a la invasión de lo Godos y a la doctrina arriana. Se dice que el dolor que causaron al santo estas cosas, apresuraron su muerte.

    Murió en el año 494.

    Unos quince años antes, había escrito su testamento; si fuera genuino, el documento sería de gran importancia. En él perdona el santo a todos sus deudores y concede la libertad a sus esclavos; deja a su iglesia su biblioteca y varias fincas, establece una fundación para las lámparas de la iglesia y la compra de vasos sagrados, y señala a los pobres como herederos del resto de sus posesiones. El testamento empieza con estas palabras: «En el nombre de Jesucristo, Amén. Yo, Perpetuo, pecador, sacerdote de la Iglesia de Tours, no queriendo morir sin hacer testamento para evitar que los pobres queden defraudados…» Al fin del documento, el santo dirige estas palabras a sus herederos: «Vosotros, mis amadísimos hermanos, vosotros los pobres, los necesitados, los enfermos, las viudas y los huérfanos, vosotros que fuisteis mi alegría y mi corona, sois también mis herederos. Os dejo todo lo que tengo, excepto las cosas que he indicado más arriba. Os dejo mis campos, pastizales, viñedos, casas, jardines, aguas, molinos, oro, plata y vestidos…»

    Perpetuo dejó a su hermana, Fidia Julia Perpetua, una crucecita de oro con algunas reliquias; a una iglesia, una píxide de plata para el Santísimo Sacramento.

    Es una pena tener que advertir que este documento, cuya autenticidad aceptaban d’Achéry, Henschenius, Alban Butler y aun el «Diccionario de Biografías Cristianas» de 1887, es una falsificación del siglo XVII, debida a la pluma del desvergonzado Jerónimo Vigner (no fue esta su única falsificación hagiográfica). Esto demuestra una vez más la necesidad de estudiar críticamente las fuentes hagiográficas de todas las épocas.

    También el epitafio del santo, que se creía genuino, es una falsificación.

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