Inicio Foros Formación cofrade Evangelio Dominical y Festividades Evangelio del Domingo 13/12/2015 3º Domingo de Adviento

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  • #9476
    Anónimo
    Inactivo

    ¿Qué hemos de hacer?

    Lectura del santo evangelio según San Lucas

    En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan: – «¿Entonces, qué hacemos?»

    Él contestó: – «El que tenga dos túnicas, que se las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo.»

    Vinieron también a bautizarse unos publicanos y le preguntaron:

    – «Maestro, ¿Qué hacemos nosotros?»

    Él les contestó: – «No exijáis más de lo establecido.»

    Unos militares le preguntaron: – «¿Qué hacemos nosotros?»

    Él les contestó: – «No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie, sino contentaos con la paga.»

    El pueblo estaba en expectación, y todos se preguntaban si no seria Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos: – «Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego; tiene en la mano el bieldo para aventar su parva y reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga.»

    Añadiendo otras muchas cosas, exhortaba al pueblo y le anunciaba el Evangelio.

    Palabra del Señor.

    #12830
    Anónimo
    Inactivo

    Os dejo los comentarios al Evangelio.

    REPARTIR CON EL QUE NO TIENE

    [align=justify]La Palabra del Bautista desde el desierto tocó el corazón de las gentes. Su llamada a la conversión y al inicio de una vida más fiel a Dios despertó en muchos de ellos una pregunta concreta: ¿Qué debemos hacer? Es la pregunta que brota siempre en nosotros cuando escuchamos una llamada radical y no sabemos cómo concretar nuestra respuesta.

    El Bautista no les propone ritos religiosos ni tampoco normas ni preceptos. No se trata propiamente de hacer cosas ni de asumir deberes, sino de ser de otra manera, vivir de forma más humana, desplegar algo que está ya en nuestro corazón: el deseo de una vida más justa, digna y fraterna.

    Lo más decisivo y realista es abrir nuestro corazón a Dios mirando atentamente a las necesidades de los que sufren. El Bautista sabe resumirles su respuesta con una fórmula genial por su simplicidad y verdad: «El que tenga dos túnicas, que las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo». Así de simple y claro.

    ¿Qué podemos decir ante estas palabras quienes vivimos en un mundo donde más de un tercio de la humanidad vive en la miseria luchando cada día por sobrevivir, mientras nosotros seguimos llenando nuestros armarios con toda clase de túnicas y tenemos nuestros frigoríficos repletos de comida?

    Y ¿qué podemos decir los cristianos ante esta llamada tan sencilla y tan humana? ¿No hemos de empezar a abrir los ojos de nuestro corazón para tomar conciencia más viva de esa insensibilidad y esclavitud que nos mantiene sometidos a un bienestar que nos impide ser más humanos?

    Mientras nosotros seguimos preocupados, y con razón, de muchos aspectos del momento actual del cristianismo, no nos damos cuenta de que vivimos «cautivos de una religión burguesa». El cristianismo, tal como nosotros lo vivimos, no parece tener fuerza para transformar la sociedad del bienestar. Al contrario, es ésta la que está desvirtuando lo mejor de la religión de Jesús, vaciando nuestro seguimiento a Cristo de valores tan genuinos como la solidaridad, la defensa de los pobres, la compasión y la justicia.

    Por eso, hemos valorar y agradecer mucho más el esfuerzo de tantas personas que se rebelan contra este «cautiverio», comprometiéndose en gestos concretos de solidaridad y cultivando un estilo de vida más sencillo, austero y humano.

    Se acerca la Navidad, ¿cómo la vamos a vivir?, ¿cómo siempre?, ¿cómo todos los años?, ¿olvidándonos de aquellos que sufren por la falta de recursos para vivir con dignidad?.

    ¿No podemos pensar más en los necesitados?. En las personas que están solas, en aquellos que no puedan vivir unas navidades tranquilas y felices.

    Piensa un poco estos días a quien puedes hacer más feliz en esta Navidad.[/align]
    [align=right]José Antonio Pagola[/align]

    También el de Kamiano.

    EL NIÑO TRAE LA JUSTICIA Y LA MISERICORDIA

    “¿Qué debemos hacer?”. Lo que hace el Niño que viene: ser pan para el que está machacado por el hambre y la desnudez. Ser pan, alimento, calor, puentes que acercan y evitan exclusiones. Domingo de la alegría para estar alegres anunciando la Buena Noticia, que se concreta en palabras de esperanza y en signos que hablan por sí solos de fraternidad y vida compartida. “¿Qué debemos hacer?”. Mira a tu alrededor. “¿Qué puedes hacer?”. Mira bien: da de comer, colabora con los que están haciendo campañas en estos días por los demás o promueve iniciativas solidarias, da tu capa… La alegría se manifiesta en la generosidad de la mirada y en aquello que compartimos sintiendo profundamente el dolor y sufrimiento de nuestros hermanos. “¿Qué debemos hacer?”. No quejarnos demasiado y ser felices. Hemos recibido la Buena Noticia: el Niño traerá la justicia. “¿Qué debemos hacer?”. Agradecer más a Dios. Estamos en el Año de la Misericordia. Ojalá nuestros corazones latan al ritmo del Corazón de Dios y nos dejemos impregnar por su Amor, para actuar como Jesús, dando vida.[/align]

    [align=right]Dibu: Patxi Velasco FANO[/align]

    [align=right]Texto: Fernando Cordero ss.cc.[/align]

    Fraternalmente.-

    #18883
    Anónimo
    Inactivo

    Os dejo los comentarios al Evangelio.

    REPARTIR CON EL QUE NO TIENE

    [align=justify]La Palabra del Bautista desde el desierto tocó el corazón de las gentes. Su llamada a la conversión y al inicio de una vida más fiel a Dios despertó en muchos de ellos una pregunta concreta: ¿Qué debemos hacer? Es la pregunta que brota siempre en nosotros cuando escuchamos una llamada radical y no sabemos cómo concretar nuestra respuesta.

    El Bautista no les propone ritos religiosos ni tampoco normas ni preceptos. No se trata propiamente de hacer cosas ni de asumir deberes, sino de ser de otra manera, vivir de forma más humana, desplegar algo que está ya en nuestro corazón: el deseo de una vida más justa, digna y fraterna.

    Lo más decisivo y realista es abrir nuestro corazón a Dios mirando atentamente a las necesidades de los que sufren. El Bautista sabe resumirles su respuesta con una fórmula genial por su simplicidad y verdad: «El que tenga dos túnicas, que las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo». Así de simple y claro.

    ¿Qué podemos decir ante estas palabras quienes vivimos en un mundo donde más de un tercio de la humanidad vive en la miseria luchando cada día por sobrevivir, mientras nosotros seguimos llenando nuestros armarios con toda clase de túnicas y tenemos nuestros frigoríficos repletos de comida?

    Y ¿qué podemos decir los cristianos ante esta llamada tan sencilla y tan humana? ¿No hemos de empezar a abrir los ojos de nuestro corazón para tomar conciencia más viva de esa insensibilidad y esclavitud que nos mantiene sometidos a un bienestar que nos impide ser más humanos?

    Mientras nosotros seguimos preocupados, y con razón, de muchos aspectos del momento actual del cristianismo, no nos damos cuenta de que vivimos «cautivos de una religión burguesa». El cristianismo, tal como nosotros lo vivimos, no parece tener fuerza para transformar la sociedad del bienestar. Al contrario, es ésta la que está desvirtuando lo mejor de la religión de Jesús, vaciando nuestro seguimiento a Cristo de valores tan genuinos como la solidaridad, la defensa de los pobres, la compasión y la justicia.

    Por eso, hemos valorar y agradecer mucho más el esfuerzo de tantas personas que se rebelan contra este «cautiverio», comprometiéndose en gestos concretos de solidaridad y cultivando un estilo de vida más sencillo, austero y humano.

    Se acerca la Navidad, ¿cómo la vamos a vivir?, ¿cómo siempre?, ¿cómo todos los años?, ¿olvidándonos de aquellos que sufren por la falta de recursos para vivir con dignidad?.

    ¿No podemos pensar más en los necesitados?. En las personas que están solas, en aquellos que no puedan vivir unas navidades tranquilas y felices.

    Piensa un poco estos días a quien puedes hacer más feliz en esta Navidad.[/align]
    [align=right]José Antonio Pagola[/align]

    También el de Kamiano.

    EL NIÑO TRAE LA JUSTICIA Y LA MISERICORDIA

    “¿Qué debemos hacer?”. Lo que hace el Niño que viene: ser pan para el que está machacado por el hambre y la desnudez. Ser pan, alimento, calor, puentes que acercan y evitan exclusiones. Domingo de la alegría para estar alegres anunciando la Buena Noticia, que se concreta en palabras de esperanza y en signos que hablan por sí solos de fraternidad y vida compartida. “¿Qué debemos hacer?”. Mira a tu alrededor. “¿Qué puedes hacer?”. Mira bien: da de comer, colabora con los que están haciendo campañas en estos días por los demás o promueve iniciativas solidarias, da tu capa… La alegría se manifiesta en la generosidad de la mirada y en aquello que compartimos sintiendo profundamente el dolor y sufrimiento de nuestros hermanos. “¿Qué debemos hacer?”. No quejarnos demasiado y ser felices. Hemos recibido la Buena Noticia: el Niño traerá la justicia. “¿Qué debemos hacer?”. Agradecer más a Dios. Estamos en el Año de la Misericordia. Ojalá nuestros corazones latan al ritmo del Corazón de Dios y nos dejemos impregnar por su Amor, para actuar como Jesús, dando vida.[/align]

    [align=right]Dibu: Patxi Velasco FANO[/align]

    [align=right]Texto: Fernando Cordero ss.cc.[/align]

    Fraternalmente.-

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