Inicio Foros Formación cofrade Evangelio Dominical y Festividades Evangelio del domingo 15/11/2015 33º de Tiempo Ordinario

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    Anónimo
    Inactivo

    Reunirá a sus elegidos de los cuatro vientos

    Lectura del santo evangelio según San Marcos

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

    «En aquellos días, después de esa gran angustia, el sol se hará tinieblas, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, los astros se tambalearán.

    Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y majestad; enviará a los ángeles para reunir a sus elegidos de los cuatro vientos, de horizonte a horizonte.

    Aprended de esta parábola de la higuera: Cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las yemas, deducís que el verano está cerca; pues cuando veáis vosotros suceder esto, sabed que él está cerca, a la puerta. Os aseguro que no pasará esta generación antes que todo se cumpla. El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán, aunque el día y la hora nadie lo sabe, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, sólo el Padre.»

    Palabra del Señor.

    #12826
    Anónimo
    Inactivo

    Os dejo los comentarios al Evangelio.

    [align=justify]UNA PALABRA DIFERENTE

    Son muchos los que nunca han tomado en sus manos los evangelios. Acostumbrados a escuchar en la iglesia algunos pasajes, no se les pasa por la cabeza que también ellos podrían leer personalmente las palabras de Jesús y conocer su actuación. Quedan así privados de una de las experiencias más importantes para alimentar su fe. ¿Es difícil leer el evangelio? ¿Se necesita alguna preparación especial?

    Lo importante es abrir los evangelios convencido de que Jesús tiene algo que decir a mi vida. Sus palabras pueden dar un sentido nuevo a todo. Ese evangelio leído y releído con fe puede transformar mi estilo de vivir. Ahí encontraré luz y fuerza para enfrentarme a la vida de manera más humana.

    Hay muchas formas de leer el evangelio. Algunos lo hacen para defender mejor sus propias posiciones y atacar con más contundencia a sus adversarios. Otros buscan normas seguras para saber a qué atenerse. Solo acierta el que busca encontrarse sinceramente con la persona de Cristo. Es él quien puede transformar nuestra vida.

    Esta postura de búsqueda es esencial. Quien lo sabe ya todo y todo lo tiene claro, nunca aprenderá del Maestro de Nazaret; los que se sienten propietarios satisfechos de su fe permanecen por lo general impermeables a su palabra. El evangelio es para quienes andan buscando. Estoy convencido de que solo lo descubren los que se sienten mal, los que se saben pecadores, los que necesitan luz, los que buscan a Dios.

    El evangelio hay que leerlo sin prisas, dedicándole tiempo. El encuentro con una persona no se produce mirando al reloj. Se necesita calma y sosiego. No hemos de tener prisa alguna por acabar un pasaje. No se trata de leer un libro para ver lo que dice, sino de escuchar a una persona que puede iluminar mi existencia con luz nueva.

    Hay muchos métodos para iniciarse en la lectura de los evangelios. El más sencillo y práctico es leer despacio un relato observando qué dice y qué hace Jesús. Sus palabras y su actuación me irán descubriendo cuál es la manera más acertada de vivir ante Dios y ante los demás. Conviene detenerse en cada momento para hacerse preguntas como éstas: ¿Qué me enseña Jesús con esto? ¿Cómo he de entender ahora mi vida? ¿A qué le tengo que dar importancia? En adelante, ¿dónde encontraré fuerzas para vivir?

    Me encuentro con frecuencia con personas decepcionadas por ciertas actuaciones de la Iglesia. Cristianos que buscan sinceramente más verdad. Gentes necesitadas de comprensión y de esperanza. Todos ellos se encontrarían en el evangelio con Alguien diferente. Podrían comprobar por experiencia lo que un día proclamó el mismo Jesús: «El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán.»[/align]
    [align=right]José Antonio Pagola.[/align]

    CONVICCIONES CRISTIANAS

    [align=justify]Poco a poco iban muriendo los discípulos que habían conocido a Jesús. Los que quedaban, creían en él sin haberlo visto. Celebraban su presencia invisible en las eucaristías, pero, ¿cuándo verían su rostro lleno de vida?. ¿Cuándo se cumpliría su deseo de encontrarse con él para siempre?

    Seguían recordando con amor y con fe las palabras de Jesús. Eran su alimento en aquellos tiempos difíciles de persecución. Pero, ¿cuándo podrían comprobar la verdad que encerraban? ¿No se irían olvidando poco a poco? Pasaban los años y no llegaba el Día Final tan esperado, ¿qué podían pensar?

    Las personas de hoy, como la de todos los tiempos, sabemos muy bien que en el fondo de nuestro corazón, está latente la pregunta más seria y más difícil de responder. ¿Qué va a ser de todos y de cada uno de nosotros?.

    También tú llevas dentro de ti ese interrogante. En qué van a terminar todos tus esfuerzos, tus trabajos, tus deseos, tus aspiraciones, ¿terminará todo con la muerte?.

    El discurso apocalíptico que encontramos en Marcos quiere ofrecer algunas convicciones que han de alimentar su esperanza. No lo hemos de entender en sentido literal, sino tratando de descubrir la fe contenida en esas imágenes y símbolos que hoy nos resultan tan extraños.

    Primera convicción. La historia apasionante de la Humanidad llegará un día a su fin. El «sol» que señala la sucesión de los años se apagará. La «luna» que marca el ritmo de los meses ya no brillará. No habrá días y noches, no habrá tiempo. Además, «las estrellas caerán del cielo», la distancia entre el cielo y la tierra se borrará, ya no habrá espacio. Esta vida no es para siempre. Un día llegará la Vida definitiva, sin espacio ni tiempo. Viviremos en el Misterio de Dios.

    Segunda convicción. Jesús volverá y sus seguidores podrán ver por fin su rostro deseado: «verán venir al Hijo del Hombre». El sol, la luna y los astros se apagarán, pero el mundo no se quedará sin luz. Será Jesús quien lo iluminará para siempre poniendo verdad, justicia y paz en la historia humana tan esclava hoy de abusos, injusticias y mentiras.

    Tercera convicción. Jesús traerá consigo la salvación de Dios. Llega con el poder grande y salvador del Padre. No se presenta con aspecto amenazador. El evangelista evita hablar aquí de juicios y condenas. Jesús viene a «reunir a sus elegidos», los que esperan con fe su salvación.

    Cuarta convicción. Las palabras de Jesús «no pasarán». No perderán su fuerza salvadora. Han de de seguir alimentando la esperanza de sus seguidores y el aliento de los pobres. No caminamos hacia la nada y el vacío. Nos espera el abrazo con Dios.

    No debemos olvidar que ser cristiano, ser cristiana, antes que nada es poner nuestra confianza total en Cristo.[/align]
    [align=right]José Antonio Pagola[/align]

    También el de Kamiano.

    DE AEROPUERTO CON JESUS

    [align=justify]Se acerca el final del año litúrgico y se nota. Casi nos provoca un poco de pánico el evangelista: “Después de esa gran angustia, el sol se hará tinieblas, la luna no dará resplandor…”. Nuestro querido Patxi ha hecho una interpretación de la segunda venida en clave positiva, nuevamente en clave de infinita misericordia y de amor sin límite. Procedente de la Gloria celestial Jesús viene para contagiarnos la alegría del Espíritu, para abrirnos a su esperanza, para descansar en su regazo. Jesús llega al aeropuerto de lo cotidiano. Sus señales nos las marca el Evangelio. ¡Atento al panel de las citas evangélicas que nos muestran cada día la llegada del Señor! La lectura de la Palabra es la mejor indicación que podemos seguir a la hora de esperar al que todo lo va a revolucionar. Jesús viene a nuestra vida. No desaprovechemos la gracia de encontrarnos directamente con el Salvador. ¡Sin necesidad de aeropuertos![/align]

    [align=right]Texto: Fernando Cordero ss.cc[/align].
    [align=right]Dibujo: Patxi Velasco, FANO[/align]

    Fraternalmente.-

    #18879
    Anónimo
    Inactivo

    Os dejo los comentarios al Evangelio.

    [align=justify]UNA PALABRA DIFERENTE

    Son muchos los que nunca han tomado en sus manos los evangelios. Acostumbrados a escuchar en la iglesia algunos pasajes, no se les pasa por la cabeza que también ellos podrían leer personalmente las palabras de Jesús y conocer su actuación. Quedan así privados de una de las experiencias más importantes para alimentar su fe. ¿Es difícil leer el evangelio? ¿Se necesita alguna preparación especial?

    Lo importante es abrir los evangelios convencido de que Jesús tiene algo que decir a mi vida. Sus palabras pueden dar un sentido nuevo a todo. Ese evangelio leído y releído con fe puede transformar mi estilo de vivir. Ahí encontraré luz y fuerza para enfrentarme a la vida de manera más humana.

    Hay muchas formas de leer el evangelio. Algunos lo hacen para defender mejor sus propias posiciones y atacar con más contundencia a sus adversarios. Otros buscan normas seguras para saber a qué atenerse. Solo acierta el que busca encontrarse sinceramente con la persona de Cristo. Es él quien puede transformar nuestra vida.

    Esta postura de búsqueda es esencial. Quien lo sabe ya todo y todo lo tiene claro, nunca aprenderá del Maestro de Nazaret; los que se sienten propietarios satisfechos de su fe permanecen por lo general impermeables a su palabra. El evangelio es para quienes andan buscando. Estoy convencido de que solo lo descubren los que se sienten mal, los que se saben pecadores, los que necesitan luz, los que buscan a Dios.

    El evangelio hay que leerlo sin prisas, dedicándole tiempo. El encuentro con una persona no se produce mirando al reloj. Se necesita calma y sosiego. No hemos de tener prisa alguna por acabar un pasaje. No se trata de leer un libro para ver lo que dice, sino de escuchar a una persona que puede iluminar mi existencia con luz nueva.

    Hay muchos métodos para iniciarse en la lectura de los evangelios. El más sencillo y práctico es leer despacio un relato observando qué dice y qué hace Jesús. Sus palabras y su actuación me irán descubriendo cuál es la manera más acertada de vivir ante Dios y ante los demás. Conviene detenerse en cada momento para hacerse preguntas como éstas: ¿Qué me enseña Jesús con esto? ¿Cómo he de entender ahora mi vida? ¿A qué le tengo que dar importancia? En adelante, ¿dónde encontraré fuerzas para vivir?

    Me encuentro con frecuencia con personas decepcionadas por ciertas actuaciones de la Iglesia. Cristianos que buscan sinceramente más verdad. Gentes necesitadas de comprensión y de esperanza. Todos ellos se encontrarían en el evangelio con Alguien diferente. Podrían comprobar por experiencia lo que un día proclamó el mismo Jesús: «El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán.»[/align]
    [align=right]José Antonio Pagola.[/align]

    CONVICCIONES CRISTIANAS

    [align=justify]Poco a poco iban muriendo los discípulos que habían conocido a Jesús. Los que quedaban, creían en él sin haberlo visto. Celebraban su presencia invisible en las eucaristías, pero, ¿cuándo verían su rostro lleno de vida?. ¿Cuándo se cumpliría su deseo de encontrarse con él para siempre?

    Seguían recordando con amor y con fe las palabras de Jesús. Eran su alimento en aquellos tiempos difíciles de persecución. Pero, ¿cuándo podrían comprobar la verdad que encerraban? ¿No se irían olvidando poco a poco? Pasaban los años y no llegaba el Día Final tan esperado, ¿qué podían pensar?

    Las personas de hoy, como la de todos los tiempos, sabemos muy bien que en el fondo de nuestro corazón, está latente la pregunta más seria y más difícil de responder. ¿Qué va a ser de todos y de cada uno de nosotros?.

    También tú llevas dentro de ti ese interrogante. En qué van a terminar todos tus esfuerzos, tus trabajos, tus deseos, tus aspiraciones, ¿terminará todo con la muerte?.

    El discurso apocalíptico que encontramos en Marcos quiere ofrecer algunas convicciones que han de alimentar su esperanza. No lo hemos de entender en sentido literal, sino tratando de descubrir la fe contenida en esas imágenes y símbolos que hoy nos resultan tan extraños.

    Primera convicción. La historia apasionante de la Humanidad llegará un día a su fin. El «sol» que señala la sucesión de los años se apagará. La «luna» que marca el ritmo de los meses ya no brillará. No habrá días y noches, no habrá tiempo. Además, «las estrellas caerán del cielo», la distancia entre el cielo y la tierra se borrará, ya no habrá espacio. Esta vida no es para siempre. Un día llegará la Vida definitiva, sin espacio ni tiempo. Viviremos en el Misterio de Dios.

    Segunda convicción. Jesús volverá y sus seguidores podrán ver por fin su rostro deseado: «verán venir al Hijo del Hombre». El sol, la luna y los astros se apagarán, pero el mundo no se quedará sin luz. Será Jesús quien lo iluminará para siempre poniendo verdad, justicia y paz en la historia humana tan esclava hoy de abusos, injusticias y mentiras.

    Tercera convicción. Jesús traerá consigo la salvación de Dios. Llega con el poder grande y salvador del Padre. No se presenta con aspecto amenazador. El evangelista evita hablar aquí de juicios y condenas. Jesús viene a «reunir a sus elegidos», los que esperan con fe su salvación.

    Cuarta convicción. Las palabras de Jesús «no pasarán». No perderán su fuerza salvadora. Han de de seguir alimentando la esperanza de sus seguidores y el aliento de los pobres. No caminamos hacia la nada y el vacío. Nos espera el abrazo con Dios.

    No debemos olvidar que ser cristiano, ser cristiana, antes que nada es poner nuestra confianza total en Cristo.[/align]
    [align=right]José Antonio Pagola[/align]

    También el de Kamiano.

    DE AEROPUERTO CON JESUS

    [align=justify]Se acerca el final del año litúrgico y se nota. Casi nos provoca un poco de pánico el evangelista: “Después de esa gran angustia, el sol se hará tinieblas, la luna no dará resplandor…”. Nuestro querido Patxi ha hecho una interpretación de la segunda venida en clave positiva, nuevamente en clave de infinita misericordia y de amor sin límite. Procedente de la Gloria celestial Jesús viene para contagiarnos la alegría del Espíritu, para abrirnos a su esperanza, para descansar en su regazo. Jesús llega al aeropuerto de lo cotidiano. Sus señales nos las marca el Evangelio. ¡Atento al panel de las citas evangélicas que nos muestran cada día la llegada del Señor! La lectura de la Palabra es la mejor indicación que podemos seguir a la hora de esperar al que todo lo va a revolucionar. Jesús viene a nuestra vida. No desaprovechemos la gracia de encontrarnos directamente con el Salvador. ¡Sin necesidad de aeropuertos![/align]

    [align=right]Texto: Fernando Cordero ss.cc[/align].
    [align=right]Dibujo: Patxi Velasco, FANO[/align]

    Fraternalmente.-

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