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30 enero, 2014 a las 17:22 #8643
Anónimo
InactivoOs dejo un artículo bastante extenso pero importante acerca de vivir en minoría, escrito por Joseph Antony de Mello, jesuita que vive en la India. VIVIR EN MINORÍA.«NOS DERRIBAN, PERO NO NOS DESTRUYEN»
(2 COR 4,9)
JOSEPH ANTONY D’MELLO, SJ*
[align=justify]* Coordinador del programa «Prerana». Centro de Espiritualidad Ignaciana.Bangalore. <
jossiedm@jesuits.net .Fecha de recepción: septiembre de 2013
Fecha de aceptación y versión final: octubre de 2013
Abstract
La India, crisol de múltiples religiones, es la cuna del hinduismo, el budismo, el
janismo y el sijismo. Además, ha dado cobijo al judaísmo, el cristianismo, el islam
y el zoroastrismo, consideradas religiones foráneas, pues surgieron fuera de
la India. De ahí que la tolerancia religiosa esté arraigada en lo más hondo del
sentir indio. Puesto que los hindúes eran tolerantes hacia otras religiones, las minorías
nunca se han sentido inseguras en este país tan densamente poblado, hogar
de un 12% de musulmanes y un 3% de cristianos.
PALABRAS CLAVE: tolerancia, reconversión, extremismo, sistema de castas.
1. «Los cristianos de estas zonas remotas a menudo son obligados a convertirse por
grupos de fundamentalistas hindúes. La ceremonia de la reconversión se conoce
también como ghar vapasi (vuelta a casa) o sudhikaran (purificación). Los cristianos
sufren una “reconversión” forzosa después de ser llevados hasta los templos con
amenazas. Se les rapa y se les hace beber agua de purín de vaca como signo de purificación
y les obligan a hacer desagradables juramentos para evitar que vuelvan a
Islam
La otra cara de la India. Incidentes de intolerancia
Testimonio cristiano de Kandhamal, Estado de Orissa
«Un joven pastor evangélico, Rajesh Digal, volvía de un congreso
cristiano en Hyderabad cuando estalló una oleada de violencia anticristiana
en Kandhamal. Sus amigos en Kandhamal le aconsejaron
que evitara las zonas en las que había problemas y tomase un camino
alternativo para volver a su pueblo, cerca de Bakingia. Las advertencias
de sus amigos se tornaron ciertas cuando, el 26 de agosto,
el autobús en el que viajaba el pastor Rajesh fue detenido por
una multitud violenta a la caza de cristianos. Le preguntaron si era
cristiano. No contentos con la evasiva que dio por respuesta, le registraron
la mochila, donde encontraron una Biblia. Pidieron al
pastor que, en un acto de apostasía, se convirtiese al hinduismo.
Afirmaban que ya no podía tolerarse el cristianismo en Kandhamal,
puesto que su líder había sido asesinado por cristianos. Cuando el
pastor Rajesh se negó, lo golpearon y le dijeron que fuera al templo
más cercano para realizar la ceremonia de la reconversión1. Cientos
joseph antony d’mello, sj
Sal Terrae | 101 (2013) 921-932
922
la fe cristiana»: ANTO AKKARA, Early Christians of 21st Century. Stories of Incredible
Christian Witness from Kandhamal Jungles, Veritas India Books, Bangalore 2013, 285.
2. Ibid., 25.
3. Ibid., 22.
de cristianos estaban siendo reclutados desde los pueblos hacia los
templos de todo Kandhamal en aquellos días –como ovejas llevadas
al matadero– para obligares a renunciar a su fe. Pero el joven pastor
volvió a negarse, y los golpes siguieron. Furiosos por su negativa, lo
arrojaron a una fosa cercana y le hicieron ponerse de pie en ella. La
llenaron con arena hasta alcanzar su cuello y le dieron una “última
oportunidad” para abandonar su fe. Al negarse de nuevo, le aplastaron
la cabeza con una roca»2.
Otro testimonio cristiano de Kandhamal, Estado de Orissa
«Como de costumbre, Abhimanyu, de 40 años dormía en el exterior
de su casa la noche del 26 de agosto. Como a la medianoche, Priyatama
(su mujer) se despertó al oír ruido y gritos. Cuando salió a la calle,
se encontró con un grupo de hindúes violentos armados. “¿Estás
listo para convertirte al hinduismo?”, preguntó el líder del grupo a
Abhimanyu, poniéndole una espada en el cuello. Cuando dijo que
no, le ataron las manos e intentaron arrojarlo al suelo. El hermano
mayor de Abhimanyu, Pavitra, y su hijo Dhuki, al oír el griterío, se
apresuraron a salir. Rogaron al grupo que soltase a Abhimanyu. Pero
él sabía que no lo dejarían y les dijo que se fueran. El grupo se llevó
a Abhimanyu. Le ataron a un árbol y le prendieron fuego. Cuando las
llamas le cubrieron, recitaron “Jai Sri Ram… [Hail Sri Ram]… Jai
Bajrang Bali… [Hail Bajrang Bali]” y se marcharon. Las cuerdas que
habían usado para atarle al árbol se rompieron, y él cayó al suelo.
Se puso a rodar, intentando apagar las llamas»3.
Abhimanyu se convirtió en uno de los mártires de la fe de Kandhamal.
«En el Estado de Orissa no es extraño que los cristianos sean perseguidos.
Hace 14 años, el 22 de enero de 1999, el misionero austra-
liano Graham Staines, que trabajaba despreocupado entre tribus,
sobre todo entre leprosos, fue quemado vivo junto con sus dos hijos
pequeños, Philip y Timothy, mientras dormían en el coche familiar.
La aversión y el odio a los cristianos alcanzó su punto más
álgido con el asesinato de Swami Lakshmanananda el 23 de agosto
de 2008. Aunque los rebeldes maoístas se declararon autores del
asesinato de Swami, por promover la agitación social en la región,
hubo grupos de hindúes que clamaron que el asesinato había sido
obra de cristianos, lo que desembocó en una serie de ataques a cristianos
inocentes. Fue un verdadero ataque al secularismo en la India.
Esta persecución dejó «más de 100 cristianos muertos y 300
iglesias profanadas y destruidas, aparte de dejar a 56.000 familias
sin hogar, con sus casas saqueadas y completamente destruidas»4.
Domingo negro en Mangalore, Estado de Karnataka:
Para los católicos de Mangalore, el 14 de septiembre de 2008, que coincidía
con el banquete de Exaltación de la Cruz, fue un domingo negro.
Aquel día, grupos fundamentalistas hindúes como Bajrang Dal5 o Ram
Sene6 profanaron la capilla del monasterio de adoración y muchos otros
templos y santuarios en Mangalore y sus alrededores. Puesto que en
aquel momento estaba de vacaciones, yo mismo vi, para mi asombro,
que Mangalore, que tenía fama de ciudad secular, se había convertido en
una ciudad con violencia étnica. En toda la ciudad se respiraba un ambiente
tenso. Conforme las noticias de ataques a cristianos se iban extendiendo
como la pólvora, las campanas de las iglesias hacían que los
fieles cristianos se apresurasen en masa hacia sus templos, a la espera de
un ataque de los extremistas. Algunos de ellos incluso pasaron noches
enteras vigilando las iglesias, ante el temor de agresiones a los fieles.
Además de Karnataka y Orissa, el Estado de Gujarat, tierra de Mahatma
Gandhi, profeta de la Ahimsa (no-violencia), también cuenta con un
historial de diversas atrocidades cometidas contra los cristianos tribales,
sobre todo en Dang, Tapi y Surat, desde 1996. La India, conocida por
ser una tierra donde conviven diversas religiones y culturas, está viendo
erosionada su reputación de país secular, debido al aumento de atentados
cometidos contra las minorías.
¿Están las minorías seguras en la India?
A la luz de las aterradoras cifras de la violencia étnica contra los cristianos
en la India, uno empieza a preguntarse si las minorías están seguras en este
país. ¿Están seguros en la India los cristianos, conocidos por ser amantes
de la paz y cuya contribución a la educación, el progreso social y la sanidad
es enorme? Aunque la Constitución india establece en su artículo
25.1 que «todas las personas tienen libertad de conciencia y derecho a profesar,
practicar y propagar su fe religiosa libremente», sabemos que este
país tiene otra cara: la del odio y la intolerancia hacia las minorías.
La llegada de misioneros cristianos occidentales, que también traían consigo
sus valores humanos, supuso un reto para la ideología y la forma de
vida hindúes que condujo a una renovación del hinduismo, que había
empezado Brahmo Samaj en 1828, de la mano de Raja Ram Mohun.
Vio en los preceptos éticos del cristianismo un elemento para concienciar
a la sociedad india acerca de las lacras sociales que aún prevalecían
en el hinduismo. El nacimiento de la ideología Hindutva, que realza la
dominación hindú y establece la ortodoxia de su religión, se remonta a
los orígenes de Arya Samaj, fundada por Dayanand Saraswati en 1877,
que empezaba a ver a las minorías como foráneas y enemigas del hinduismo.
Su idea general era que el hinduismo es una religión eterna de
humanidad. Esta conciencia creó la necesidad de volver a traer al hinduismo
a todos aquellos adeptos al cristianismo y al islam a través de la
reconversión. El brazo político de Arya Samaj surgió en 1909 con el
nombre de Hindu Maha Sabha. Vir Savarkar, su ideólogo, definió la
Hindutva como «el sustrato sociocultural común de la India hindú
(Bharat)». Básicamente, la actitud hacia las minorías era de odio. Esta
identidad de nación hindú arraigó aún más con la aparición de RSS7 en
1925 y de VHP8 en 19669. El Partido Bharatiya Janata (BJP)10, que se
fundó en 1980, pretende hacer de la India una nación hindú, algo que
ha marcado su programa.
El aumento de la conciencia hindú para la mayoría ha ocurrido en todo
el país. Sin embargo, la escalada de violencia contra los cristianos se vive
sobre todo en aquellos estados gobernados por el BJP o sus aliados. El
manifiesto del BJP para las elecciones generales de 2014 deja claro que
el principal objetivo del partido es hacer de la India una Hindu Rashtra
(Nación Hindú) o Ram Rashtra (Nación de Ram). Por desgracia, el BJP
quiere jugar con la religiosidad de la mayoría para ganar fuerza. Su estrategia
ha consistido en llevar a cabo una política de división, polarizando
el país en hindúes y no hindúes. Los no hindúes son tratados como
foráneos. Por tanto, hay un ataque orquestado contra las minorías.
La ideología Hindutva que propugna el BJP es una ideología extremista
que va en contra de los principios más básicos del hinduismo, que cree
en la no violencia y la paz. Estos fundamentalistas desprecian la Constitución
y a las minorías y se toman la justicia por su mano. Por ello, los
Estados en los que gobiernan no protegen a las minorías.
Así pues, el programa de los fundamentalistas hindúes está bastante claro.
Pretenden eliminar a las minorías de la India por la fuerza. En oca-
siones, esta actitud nos asusta y hace que nos preguntemos si estamos seguros
en este país.
La seguridad radica en nuestra identidad
Nosotros, los cristianos de la India, nos consideramos una minoría, y es
un hecho que, numéricamente, lo somos. Sin embargo, si nos fijamos en
la presencia cristiana en la India, que se remonta a los inicios del cristianismo,
puede decirse que nuestra presencia ha marcado la diferencia en
esta tierra de religiones. Aunque somos pocos, hemos logrado mucho
por la Gracia de Dios y la generosidad y el duro trabajo de misioneros
comprometidos. Hoy en día, al hablar de educación, sanidad y progreso
social, la India solo puede pensar en el desinteresado trabajo de los misioneros.
Fueron estos misioneros y religiosos quienes, sorteando todo tipo
de peligros, oposición y amenazas, fueron hasta las zonas más remotas
de nuestro país y trabajaron por la dignidad y el bienestar de los marginados,
brindándoles una educación. Su esfuerzo no ha sido en vano. El
país, con al menos un 70% de población rural, puede decir que en muchas
áreas cuenta con un desarrollo integral gracias al sudor y la sangre
de los misioneros cristianos. Las instituciones educativas cristianas y sus
centros de asistencia sanitaria y social en zonas remotas de nuestro país
dan testimonio del generoso servicio de los misioneros.
Los misioneros cuestionan el pernicioso sistema de castas, instalado en
lo más profundo del hinduismo. Este injusto sistema discrimina a las
personas en función de su casta y desprecia a los de la casta inferior, tratándolos
como un objeto más. Enraizados en la persona de Cristo y defensores
de una sociedad igualitaria, los cristianos, a través de sus obras
de caridad, se aventuraron en la encomiable misión de concienciar a las
personas acerca de sus derechos y crear en la Tierra un mundo más humano
basado en los valores evangélicos. Puesto que la mayoría de extremistas
hindúes son muy favorables al sistema de castas y medran discriminando
a las masas de baja casta, no podían tolerar el buen trabajo
hecho por los misioneros cristianos para erradicar esa lacra social llamada
«sistema de castas». El fruto del duro trabajo de los misioneros ya lo
están notando los hindúes de casta alta, puesto que los de casta baja han
empezado a afirmar sus derechos, luchar por ellos y levantar una voz disonante
contra la discriminación. Puesto que las misiones cristianas luchaban
por una sociedad más humana, los pueblos oprimidos, como las
tribus o los parias, ahogados por el hinduismo, impresionados por sus
valores y apertura, expresaron su deseo de convertirse al cristianismo con
la esperanza de conseguir una sociedad igualitaria. Con los años, muchos
se convirtieron al cristianismo.
Durante los ataques, los grupos nacionalistas hindúes se justificaban diciendo
que los cristianos convertían forzosamente a las tribus y a los parias.
Sin embargo, el hecho es que las tribus y los parias, viendo el trato inhumano
que les daba el hinduismo, se convertían al cristianismo. Se unieron
al cristianismo como acto de protesta. Una de las principales razones de
que se agreda a sus fieles es que el cristianismo se ha erigido en voz profética
en la India. Los parias y las tribus con los que trabajamos ahora conocen
sus derechos, y las personas de casta alta ya no pueden explotarlos. La
actitud de las tribus y los parias concienciados ha empezado a molestar a
los fundamentalistas hindúes. El trabajo de los misioneros les molesta. Estos
fundamentalistas de mente cerrada quieren poner punto final a la actividad
misionera y nos acusan de convertir forzosamente a la gente al cristianismo,
al tiempo que ocultan las verdaderas causas de la violencia.
Aunque insignificante en número y porcentaje, la comunidad cristiana
ha prestado un loable servicio con respecto a la civilización y desarrollo
de la India y ha tenido un impacto en la vida de las personas, en especial
de las débiles y marginadas. Se ha convertido en levadura para la masa.
Durante los ataques violentos contra los cristianos, era alentador ver el
apoyo y la solidaridad que mostraron personas de otras confesiones, como
hindúes o musulmanes. No nos veían simplemente como cristianos:
a su corazón le movía la compasión, porque veían en los cristianos heridos
a sus hermanos heridos. Esta es otra cara de la India: la de la fraternidad
y la solidaridad. Lo cual es una clara muestra de que no todos los
hindúes apoyan la ideología Hindutva. La mayoría de los hindúes conocen
y agradecen la contribución de los cristianos al crecimiento de la
India y nos tienen en alta estima. Los radicales nunca pensaron que la
persecución de los cristianos acapararía titulares nacionales e interna-
cionales que les presionarían a abandonar la violencia. Ahora los fundamentalistas
hindúes saben que, aunque nosotros los cristianos seamos
pocos, no pueden subestimarnos.
Al recordar las audaces e inspiradoras vidas de los mártires en los inicios
del cristianismo, uno siente que la India tiene historias parecidas que contar:
historias de testimonios de fe y de dar la vida por la fe. Cuando los primeros
cristianos eran una minoría, era peligroso serlo; y, del mismo modo,
en algunos lugares de la India, la gente también siente que el precio
que hay que pagar por ser cristiano es la persecución y la muerte. Conforme
se sucedían los ataques, la comunidad cristiana estaba cada vez más insegura
y veía su vida amenazada. Pero no puede negarse el hecho de que el
poder del Espíritu también se experimenta cuando se sufre violencia y persecución.
Merece la pena leer las siguientes frases inspiradoras de la Escritura
en un momento difícil para los cristianos en la India.
«Si me persiguieron a mí, también os perseguirán a vosotros»
(Jn 15,20).
«¿Quién podrá separarnos del amor de Cristo? ¿El sufrimiento, la
angustia, la persecución, el hambre, la desnudez, el peligro, la
muerte violenta…? Como dice la Escritura: “Por causa tuya estamos
siempre expuestos a la muerte; nos tratan como a ovejas llevadas
al matadero”» (Rom 8,35-36).
«Nos persiguen, pero no estamos abandonados; nos derriban, pero
no nos destruyen. Dondequiera que vamos, llevamos en nuestro
cuerpo la muerte de Jesús, para que también su vida se muestre
en nosotros» (2 Cor 4,9).
En medio de toda inseguridad, dolor o angustia, nosotros los cristianos
podemos decir que aún no está todo perdido, que no todo ha acabado.
Como dijo alguien muy valiente que se enfrentaba a atrocidades: «Pueden
quemarme la casa, pueden destrozarlo todo. Hasta pueden matarme.
Pero no pueden quitarme la fe. Lo que me da fuerza y valor es mi fe
en Cristo». Para un cristiano perseguido ese es el momento de la resurrección:
«no pueden quitarme la fe». La fe en Cristo nos invita a ver
nuestro sufrimiento con los ojos de Jesús, como él veía. A pesar de las
cruces, nuestra fe en Cristo aún sigue viva y, paradójicamente, estos dolorosos
sucesos han aumentado nuestra fe en Cristo y nuestro compromiso
con él y con su gente. Esta actitud solo puede surgir cuando miramos
nuestra realidad con los ojos de la fe.
Iglesia en comunión
Habida cuenta de que la Iglesia en la India pasa por momentos de agonía
a causa de la persecución de los cristianos, uno se pregunta cómo respondería
esa Iglesia que también está presente en otras partes del mundo.
Testimonio de cristianos de a pie
Una de las lecciones más importantes que hemos aprendido de las atrocidades
sufridas por los cristianos de Kandhamal es que las personas que
sacrificaron sus vidas y fueron perseguidas eran personas normales a
quienes, por lo general, se etiquetaba como cristianos «de trigo», cristianos
«de arroz», que se convirtieron al catolicismo por ganancias monetarias
o materiales. En otras palabras, la conclusión es que su fe no era
profunda y que renunciarían a ella en caso de dificultades. Pero hemos
sido testigos de la profundidad de la fe de la gente corriente durante la
oleada de violencia. Hoy honramos a esos mártires y los recordamos. No
huyeron de la persecución; por el contrario, se mantuvieron en su fe para
ser testigos de ella. En la actualidad, la Iglesia Universal, necesita conocer
la fe de aquellos que han predicado a Cristo y han dado testimonio
de él con sus vidas. Para ser un mártir, no hace falta ser cura o monja:
cualquiera puede ser un mártir de Cristo. Necesitamos la inspiración de
la vida ejemplar de estos mártires.
Cambio de actitud de Occidente con respecto a Oriente
En un momento en el que en la India se perseguía a las minorías, los cristianos
de este país sentían que la suya era una Iglesia en autentica comunión,
ya que todos los cristianos del mundo sabían lo que les estaba
pasando, gracias a que recibieron una amplia cobertura. La verdadera solidaridad
ocurre cuando las Iglesias occidentales están abiertas a las de
Oriente y son receptivas respecto de ellas. Ha llegado la hora de que
Occidente modifique su actitud hacia los cristianos de Asia. A menudo,
Occidente cree que la fe de los cristianos asiáticos es muy superficial, y
que lo son por interés. No olvidemos que el cristianismo en la India se remonta
al tiempo en que, como narra la Tradición, Santo Tomás fue martirizado
en Madrás, actual Chennai. Y lo que es peor: algunos occidentales
creen que aquellos que optan por una vida religiosa en Asia lo hacen
no por vocación, sino para conseguir un mejor estatus social. Pero la inquebrantable
fe de los llamados «pobres», incluso en la persecución, es
un llamamiento a los occidentales para que cambien su opinión sobre
Asia, que en ocasiones hiere la religiosidad de sus habitantes.
Comunidad cristiana, comunidad de oración
La oración puede hacer milagros. El 7 de septiembre de 2013 fue en todo
el mundo un día de ayuno y oración para pedir por Siria. Sabemos el
impacto que ha tenido este día santo. Ahora vemos un cambio de actitud
de los Estados Unidos hacia Siria. Cuando en alguna parte del mundo
hay problemas, necesitamos apoyarnos mutuamente y rezar los unos
por los otros. Unámonos en la oración.
Violación de los derechos humanos
Las agresiones a los cristianos son, al fin y al cabo, una violación de los
derechos humanos. Todo ser humano es libre de profesar cualquier religión.
La Comunidad Internacional puede presionar al gobierno indio
con manifestaciones en sus respectivas regiones. Además, las parroquias
pueden organizar charlas para ilustrar a la gente sobre este tema. Los cristianos
afectados aún viven en campos de refugiados, en condiciones inhumanas.
Los condenados quedan impunes. El asunto es grave.
Necesitamos articular de una nueva forma
el objetivo de la evangelización
La reciente tendencia en contra de los cristianos en la India nos llama a
la introspección en nuestra misión de evangelizar. Ahora mismo es necesario
articular el objetivo de la evangelización teniendo en cuenta el
contexto plurirreligioso de nuestro país. ¿Es la evangelización exclusivamente
un apostolado educativo y social o es algo más? ¿Se trata solo de
cambiar una religión por otra? ¿Cómo podemos proclamar a Cristo en
un contexto profundamente religioso? ¿Estamos también centrándonos
en la conversión de corazón? Lo que hoy necesitamos es una fidelidad
creativa.
Conclusión
Las agresiones a cristianos han unido a toda las cristiandad de la India,
lo que nos hace sentir a todos como una única familia. Aunque somos
pocos, hemos empezado a tomar conciencia de nuestra fuerza. La fuerza
no está en el poder del hombre ni en las represalias, sino en la respuesta
pacífica y en la presión a los gobiernos afectados. Vivir en minoría es un
gozo, y es nuestra fe la que nos mantiene en pie a pesar de la persecución
y las humillaciones.
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Fraternalmente.- -
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